28. EL RUBIAL

Rubial (del latín RUBEUM: “rubio, tierra rojiza” o RUPEUM: “peñasco, lugar de peñascos”) es una aldea del concejo de Salas, perteneciente a la parroquia de Santiago de la Barca. Está a 225 mts. de altitud y tiene 14 habitantes.

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Vista de Rubial. –Ambiesta de Rubial.

Rubial tiene una ermita dedicada a San Antonio.

M. Pérez está ilusionado por conocer Rubial, lugar de infancia de su tío Carlos Grasa Fernández. Él vive en Madrid pero pasó aquí muchos veranos, además vive algún primo en la localidad a quien el zerrigüeltaire le gustaría saludar y darle recuerdos.

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Carlos Grasa Fernández con su mujer Mila Pérez Pérez. — Con a suya muller.

Este año 2012, M. Pérez ha empezado a hacerle una entrevista a Carlos, en la que hubiera sido un pequeño resumen de su vida. Al final sólo pudo preguntarle lo se muestra a continuación:

CARLOS GRASA FERNÁNDEZ

 

¿Cuáles son los primeros recuerdos que conservas de cuando eras pequeño?

 

Nací en Madrid el 21 de diciembre de 1939.

Me he pasado en Asturias muchos veranos, en Rubial, cerca de Santiago de la Barca que estaba a la orilla de la carretera, cerca de Cornellana, de Grado y a unos 30 km. de Oviedo.

La primera vez tenía 9 años, y por ser tan crío, cuando bajaban los chicos a la escuela de Santiago, yo me iba también con ellos, en el verano funcionaba la escuela.

Mi madre se llamaba Concepción Fernández Fernández y eran nueve hermanos.

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La madre de Carlos Grasa, Concepción Fernández Fernández, a la izquierda. — A mai de Carlos Grasa, á ra cucha.

Mis abuelos maternos también eran de Rubial. Mi abuelo se llamaba Jesús, murió en 1950.

La tía Carmen –una de las hermanas de mi madre- tuvo cuatro hijos con su marido, el tío José (maderista que además tenía bueyes): Jesús (Xuxo), el mayor, Plácido, José Antonio y Armando.

Jugaba y peleaba con ellos. Con mi primo José Antonio, como era de la misma edad, es el que mejor me llevaba. Nos enviaban con las vacas, un burro, la oveja y el carnero a que pastasen, los tenían en dos cuadras.

Vivían en la última casa del pueblo, tenían agua corriente, pero no luz.  De noche sacaba las mazorcas de maíz.

Ayudaba a recoger la hierba, segar el trigo con guadaña, maíz. Trillábamos y mallábamos la espiga en casa del vecino. En un hórreo se guardaban las patatas, harina y la matanza.

Llegué a utilizar las madreñas para ir andando.

Se hablaba el asturiano, se decía por ejemplo, “ye” y “el mío fío”.

Estuve yendo todos los veranos, julio, agosto, y a veces septiembre, hasta los 26 años. La última vez que fui, falleció una hermana de mi madre, María Fernández, en 1966.

Años más tarde, en Oseja (Zaragoza), quise que la casa tuviese alrededor árboles como en Rubial.

 

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Ecos de sociedad: la boda de Carlos Grasa y Mila Pérez. — Lecos de soziedá: casorio.

 

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Carlos Grasa Fernández con su hijo Carlos Grasa Pérez en Oseja (Zaragoza). Con o suyo fillo en Osella de Zirigoza.

¿Qué es lo que más te gustaba de las fiestas de tu juventud?

            Las fiestas de “Ntra. Sra. del Carmen” se celebraban en un campo, se ponía un paño en el suelo y a comer bollu preñáu, anguila frita y muchas truchas del cercano río Narcea.

 

Mientras M. Martín se queda en el coche para dormir un poquico, M. Pérez da una vuelta por Rubial.

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Hórreo de Rubial (1). — Orrio de Rubial.

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Hórreo de Rubial (2). — Orrio de Rubial.

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Hórreo de Rubial (3). — Orrio de Rubial.

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Hórreo de Rubial (4). — Orrio de Rubial.

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Hórreo de Rubial (5). — Orrio de Rubial.

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Hórreo de Rubial (6). — Orrio de Rubial.

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Hórreo de Rubial (7). — Orrio de Rubial.

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Hórreo de Rubial (8). — Orrio de Rubial.

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Hórreo de Rubial (9). — Orrio de Rubial.

Charla con Balbina Tuñón, de casa Pita,

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Balbina Tuñón de casa Pita de Rubial.

una mujer mayor, muy agradable que recuerda con cariño a la madre de Carlos Grasa.

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Concepción Fernández Fernández, madre de Carlos Grasa agachada. Mai de Carlos Grasa acachada.

Le dice que la mitad de las casas de Rubial están cerradas, sólo quedan 10 u 11, y hace mención de algunas: “Tano, Menes, Prim, Madriñera, Jesús, Amador, Pelensu, Alonso y Ceizaleu”.

Le cuenta también que los hórreos-paneras de 6 patas que se ven por el pueblo eran de señores ricos.

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Balbina Tuñón de Rubial.

Le confirma que uno de los primos que anda buscando está en el pueblo, se encuentra en una casa separada del núcleo a unos cientos de metros de aquí.

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Rubial a lo lejos. Rubial de luañes.

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Fuente por el camino. — Fuan por o camín.

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Camino de casa de Armando Fernández. –Camín de casa de Armando Fernández.

Hacia allí se dirige M. Pérez, y efectivamente, ahí vive Armando Fernández,

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Armando Fernández de Rubial, primo de Carlos Grasa Fernández.

con quien conversa un rato sobre su primo Carlos Grasa, a la vez que le enseña los alrededores de la casa y otras dependencias, como un hórreo.

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Un hórreo cerca de la casa de Armando Fernández. — Un orrio cerca de la casa de Armando Fernandez.

Armando envía muchos recuerdos a su primo Carlos y cuenta una anécdota que le sucedió en Rubial:

“Cuando Carlitos iba a la yerba forra… el terreno ye muy cuestu, entonces un día puso la pala por delante y echóse a las carreras, pinchó la pala y pasó por la parte de arriba, y había unos árboles y pasó por los mismos árboles que creemos que se había mancáu, pero no le pasó nada. Cuando eso ocurrió era un chabalín.”

 M. Pérez ha disfrutado con Armando Fernández recordando el lugar donde su tío Carlos pasó parte de su infancia, pero por desgracia, ya no ha podido regresar a Rubial.

Dos años después, Carlos Grasa Fernández falleció en Madrid el 29 de julio de 2014.

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El malogrado tío de M. Pérez, Carlos Grasa Fernández a la izquierda. — O malfortunato tío de M. Pérez, Carlos Grasa Fernández á ra cucha.

Descanse en paz este buen hombre.

Marchan hacia Pola de Somiedo (47 Kms.).

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