18. LA LIÉBANA. SANTA MARÍA DE LEBEÑA – S. JUAN DE LA CASERÍA- SANTO TORIBIO DE LIÉBANA

Antes de entrar en la comarca de la Liébana, se aproximan primero al pueblo asturiano de Buelna (indoeuropeo OR-N-A ‘agua agitada: valle con agua de la montaña), a 27 kms., donde había estado M. Martín hace unos cuantos años.

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Vista de Buelna. Ambiesta de Buelna.

Lástima de paisaje!: como no deja de llover, continuarán camino.

En vez de volver por la misma carretera y entrar desde Unquera hacia Potes, atajan por carreteras comarcales, atravesando valles hasta llegar a la localidad asturiana de Panes (24 kms.). Aquí la ruta continúa por la impresionante garganta de 19 kms. hecha por el río Deva, hacia el bellísimo y estrecho desfiladero de La Hermida (lat. EREMITA ‘solitario’, tierra deshabitada). Esta estrecha carretera no estuvo abierta hasta finales del siglo XIX, por eso no es de extrañar que la comarca lebaniega hubiese tenido históricamente más relación con Castilla y León que con Santander.

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Desfiladero de La Hermida. Clusa.

El escritor Benito Pérez Galdós hizo sobre este paraje la siguiente descripción:

“Llaman a esto garganta, debiera llamársele el esófago de La Hermida, porque al pasarlo se siente uno tragado por la tierra”.

 

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Mapa de La Liébana.

La Liébana (el origen toponímico podría venir del celta LAB, ‘piedra lisa’: lugar de piedras lisas, llábanas; del latín LAVINIA con el significado de ‘lugar blanco’ o LENA, ‘lugar rocoso’; o del hebreo con el sentido de ‘blanca’), es una comarca de casi 6.000 habitantes al suroeste de Cantabria, lindando con Asturias, León y Palencia, enclavada en los Picos de Europa con cimas de más de 2.500 mts. de altura y con el fondo del valle a 300 mts. sobre el nivel del mar y un curioso clima mediterráneo.

Es un país montañoso prácticamente cerrado, con cuatro valles (Valdebaró, Cereceda, Piedrasluengas y Cillorigo) que confluyen en Potes, centro y capital de la comarca. Sus principales ríos son el Deva, el Quiviesa y el Buyón. La Liébana tiene tres entradas: por la que han venido (el Desfiladero de la Hermida), por el puerto de Piedrasluengas (a Palencia), y por el que saldrán de la Liébana, por San Glorio (hacia León).

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Mapa de la red de senderos del valle de Liébana. D´o rete de senders de ra bal de Liebana.

Muestran algunos topónimos de La Liébana:

“Canal de las Arredondas, Cuetu el Infiernu, Picu la Junciana, Los Pardos, Monte Landragón, Peña Sestil, Segadíos, El Cubil de las Coronas, Somajía, Cabañas de Lon, Trambospando, Pica Malluengu, Collar los Xietos, El Chascu, Picu Silla Caballu, Morra Jonfría, Paso de Pandilla, Peña Sagra, Argomosu, Canal Ranchón, Coterecu Las Algas, Somanedi, Vesná, Paso Pradillo, Senderu el Gatu, Horcá el Pino Cimera, Escandalubia, Sangu, Sedo, Santolaja, Mañimoco, La Lomba Edes, El Robru, Puertu Mogrovejo, Peñón Sebey, Los Rasos de Lon, Sierro Castillín, Puerto Espigüel, Osmedián, El Redonducu, Mancorbu, Picu La Torca, Cuetu, Cotero, Collado, Otero, Vega, Llomba, Valcaba, Valmeo, Valdeprado, Carrascal, Llamas, Cabezón, Las Ilces, Salces, Acebal, Pesaguero, Argoma, Tollo, Jelechosa, Bullón, Cereceda, Prau, Riofrío, Dobre, Tudes, Pembes, La Calzada, Jou, Lastra, Socarrera, Estrada, Bao Puente Bárcena, Llosa, La Cortina, La Roza, Las Jazas, Cuérano de Pradiñana, Manzanedo, Pumareña, Serna, Quiviesa, Viñón, Mijares, Linares, Ejío, Cabañas, Bores, Bullón, Peña Sagra, Santa Olalla, Pando, Frecha, Cambarco, Tama, Bedoya, Baró, Bárago, Dobres, Deba, Lama, Cortina, Ejío, Tresviso, Tresabuela, Tremaya, Muda, Traspeña, Guardo, Valderodias, Valdeluriezo, Turieno, Fuente Dé, Varga, Caldas, Estrada, Llan, Sierra Cuerres.”

Seleccionan algunos dichos y refranes conocidos en La Liébana:

“De padres gato, hijos michines”.

“Honra y dinero no caben en el talegu”.

“En agosto el pan y el niñu tienen fríu”.

“Échame pan y llámame perru”.

“De inviernu a inviernu, el dinero pal gobiernu”.

“Vamos a amachambrar bien el trabaju del últimu día”.

“El vinu de buena cuba no necesita bandera”.

“Onde se saca y no se repón, prontu se llega al hondón”.

“Melón y casamiento, es cosa de acertamientu”.

“Quien con lobos se ajunta, pronto agulla”.

“Ratón con un solo juriacu, pronto le coge el gatu”.

“Liébana, una es, y llévala”.

“El lebaniego ni por vecino ni por lindero”.

“Por San Bartolo nos conocimos y por la Cruz ya éramos novios”.

Una costumbre que ha tenido mucha importancia en La Liébana, ha sido la de “pinar el mayo” o “mayu”. Lo solían hacer en cada uno de estos acontecimientos: toma de posesión de un párroco, cantamisas, fiesta a un indiano y mayo en un día de fiesta.

La primera tarea era ir al monte para elegir el haya adecuada para el “mayo”, y si no había en ese pueblo, se buscaba un chopo largo y con pocos nudos. Para quedar bien los mozos, tenían que dar la aprobación los vecinos.

Unos días antes de la fiesta subían todos los mozos al monte para cortar y arrastrar hasta el haya al pueblo.

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Paisaje de Liébana. Paisax de Liebana.

El toque de campanas o tambor avisaba a los mozos del primer acto del día de la fiesta, que era “pinar el mayo”.

Se pelaba la corteza para que quedase lisa, se untaba con grasa, sebo o jabón. Previamente se colocaba un ramo o una bandera para que el que consiguiese subir y mostrarla a todos que había logrado llegar a la punta del “mayo”. Es curioso que en Liébana subir a un árbol le digan “esquilar” y que a la ardilla –por aquí- le denominen “esquilo”.

En las localidades de Bejes y Tresviso conservan todavía la tradición de “pinar el mayo”. En Tresviso le dicen “la jobera” o “la obera” y en Bejes, “maya-árbol” de haya. En varios pueblos de Liébana cantan, bailan y procesionan un ramo en el que se colocan roscos que se subastan después.

A partir del 711, Liébana recibió una multitud de nobles visigodos, clérigos y gente sencilla. La resistencia cristiana se manifestó en la victoria del ejército de Pelayo en Covadonga en 718. Los musulmanes derrotados intentaron escapar siguiendo el curso del río Deva, los perseguidores se abalanzaron sobre los huidos, matando a un gran número de ellos; convirtiendo a Liébana en el centro del reino de Asturias.

“Subiedes peña fragosa / que sobre los moros cayó / y a los cristianos salvó / ved cosa maravillosa”.

Parece ser que Pelayo y su hijo Favila –duque de Cantabria, muerto más tarde por un oso en Cosgaya- fueron lebaniegos y señores del valle, dedicándose a reunir a gentes del valle de Valdeón en Santa Eulalia para marchar contra los musulmanes. Incluso Pelayo tenía unas tierras en los “Llanos de Liébana” que las vendió el rey Alfonso VIII en 1167 al monasterio de Oña.

Liébana pertenecía al obispado de León (fundado entre el 850-869) y los territorios entre el río Deva y el Nervión a la diócesis de Burgos (traslado de la de Oña en 1075). Se moverán políticamente durante los siglos VIII al X entre los reinos astur (739-910), leonés (914-932) y navarro (hasta mediados del siglo XI). Liébana no pasará al reino de Castilla hasta el siglo XII, con un representante del poder real, el conde Fernando Rodríguez.

Al final del desfiladero de la Hermida, paran por primera vez en la Liébana, en Santa María de Lebeña, en los alrededores del pueblo de Lebeña y junto a una pared escarpada.

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Iglesia mozárabe Santa María de Lebeña. – Ilesia mozarabe.

La bella iglesia mozárabe data del año 925 y fundada por el conde Alfonso y su esposa Justa.

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Torre de la iglesia de Lebeña. – Tor d´a ilesia de Lebeña.

Las bóvedas están separadas por cuatro pilares centrales, los aleros son mozárabes y arcos de herradura, pero como está cerrada no pueden ver el interior; la torre y el pórtico son añadidos del siglo XIX.

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Iglesia de Santa María de Lebeña. – Ilesia de Santa María de Lebeña.

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Estela cántabra en Santa María de Lebeña. – Estela cantabra de Santa María de Lebeña.

De Santa María de Lebeña cuenta la leyenda:

“que este bello templo mozárabe fue construido en el año 925 por los condes de Liébana, Alfonso y Justa, para que albergara los restos de Santo Toribio. El santo prefería reposar en un monasterio y cegó los ojos de los condes y sus servidores hasta que éstos renunciaron a su idea original y se limitaron a construir la iglesia”.

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Cementerio de Lebeña. – Fosal de Lebeña.

Para terminar con Lebeña un recuerdo de una poesía de Gerardo Diego:

“Santa María de Lebeña / En su paisaje de milagro sueña.

Canta el azul agua del Deva ./ Sueños del último nevero lleva.

Qué majestad y qué ternura. / El alma aquí se me destoca, pura.

Santa María es grande y chica. / Es flor cerrada, es flor abierta, rica,

¿La llave? Nadie. Es flor cerrada. / Mozarabismo. No sabemos nada.”

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Parte de la torre de la iglesia de Lebeña con un bonito paisaje. – Parti d´a tor de ra ilesia de Lebeña. con polito paisax.

Al salir de Lebeña deciden irse a comer y, como ahora está complicado aparcar en Potes (8 kms.), deciden comer camino de Santo Toribio de Liébana (3 km.).

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Vista desde San Juan de la Casería. Ambiesta dende San Juan de la Casería.

A 1 km. de Potes se desvían a la derecha, aparcando justo bajo la sombra de unos árboles y, casualmente, frente a una hacienda con varias viviendas; uno de los edificios pertenecía a la antigua granja del monasterio de Santo Toribio, la ermita denominada de San Juan de la Casería.

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San Juan de la Casería.

Tiene una sencilla construcción rectangular, quizás de origen gótico, que parece haber sido reconstruida en el siglo XVI, con una puerta de arco de medio punto.

Desde aquí también observan en una loma otra ermita, la de San Miguel, del siglo XIII.

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Ermita de San Miguel. – Armita de San Miguel.

Van a comer muy tranquilos y muy a gusto.

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Mapa de la ruta de las ermitas. – Rota de ras armitas.

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Monasterio de Santo Toribio desde San Juan de la Casería. Monesterio de Santo Toribio desde San Juan de la Casería.

Al terminar, continúan por la carretera, y en menos de 2 kms. llegan al monasterio de Santo Toribio, situado en el centro del valle de Liébana, en el monte de “la Viorna”. Es el más antiguo de España que ha mantenido su culto sin interrupción, y fue refugio de los cristianos que huían de la ocupación musulmana.

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Monasterio de Santo Toribio de Liébana. Monesterio de Santo Toribio de Liébana.

El actual edificio responde a la reforma realizada en 1256, en estilo gótico. En el siglo XVII se añadió el claustro y a principios del siglo XVIII la capilla del “Lignum Crucis”.

Hacia el siglo IX hay unos cuantos centros religiosos en Liébana, destacando San Martín de Turieno (prerrom. Twr – altura, lugar en alto), más tarde convertido en el de Santo Toribio, además de Santa María de Lebeña y Santa María de Piasca.

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Edificios del Monasterio de Santo Toribio de Liébana. – Edefizios d´o monesterio.

La fundación del monasterio de Santo Toribio debió realizarse en el siglo VIII, aunque la tradición lo hace remontar al siglo VI y le atribuye a un monje de Palencia, llamado Toribio, que vino aquí de retiro. Entre sus pertenencias traían los restos de Santo Toribio, Obispo de Astorga. Este obispo había estado en Jerusalén y se había traído algunas reliquias, entre ellas el fragmento más grande conservado de la Cruz de Cristo, el “Lignum Crucis”.

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Fachada con arcos de un edificio de Santo Toribio de Liébana. – Frontera con arcadas d´un edefizio.

En este monasterio vivió durante el siglo VIII “el Beato de Liébana”, cura y monje autor de los “Comentarios al apocalipsis”, que escribió en 776, considerados como una importante obra del miniaturismo medieval con ilustraciones policromas llenas de expresividad y colorido. En los siglos IX y X se realizaron copias de estos códices en otros monasterios europeos, conocidas ahora como “los Beatos”.

Durante el siglo XI se produce el cambio de advocación, consolidándose en 1181 la de Santo Toribio, desbancando al consagrado San Martín de Turieno (Tours).

El culto a Santo Toribio debió de aparecer a finales del siglo IX, aunque en la segunda mitad del siglo XII decae con la pérdida de su independencia, al ser incorporado al monasterio burgalés de San Salvador de Oña.

A partir de 1512 crecen las peregrinaciones, después de la concesión de una bula papal por Julio II, estableciendo el “jubileo” lebaniego en los años en que la fiesta de Santo Toribio -16 de abril- cayese en domingo, constituyendo desde entonces, un importante foco de peregrinación cristiana junto a Jerusalén, Roma y Santiago. Desde 1961 es administrado por la orden de los Franciscanos.

Visitan los alrededores del Monasterio y el claustro de Santo Toribio de Liébana,

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Claustro de Santo Toribio de Liébana.

no así la iglesia, pues la encuentran cerrada.

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Portada de la iglesia de Santo Toribio de Liébana. – Portalada de ra ilesia.

Ahora sí, van a visitar Potes, la capital de Liébana.

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