19.4. TRASOBARS. BIBENZIAS Y REMERANZAS DE FAMILLIA II (ENTREBIESTAS)

Os chirmans de Angeles Gil -mai de Migalánchel- son Dora, Gloria, Pilara y Nicerato. A lo sobrín M. Pérez os suyos tíos perén l´han dau tó l´aimo qu´en han puisto y él lis ne será agradexiu pa cutio.

Cándida Urbano Bueno con sus hijas Angelines, Nicerato, Dora, Pilar y Gloria.

Cándida Urbano Bueno con sus hijas Angelines, Nicerato, Dora, Pilar y Gloria.

M. Pérez ba á amostrar bels cachez de charradas y entrebiestas, primer d’a quiesta tía d’a suya mai, Ángeles Gil Vega (chirmán d’o suyo pai Ángel), recién fenezita, y dimpués d’os suyos chirmans Dora, Gloria y Nicerato rezentando cosas d´a suya bita rilazionatas con Trasobars.

ANGELES GIL VEGA

¿Qué recuerdos tienes de tu infancia y del nacimiento de tus hermanos?

Angeles Gil Vega

Angeles Gil Vega

Nací el 1 de Marzo de 1921.

Mis padres se llamaban Ángel Gil Millán y Gervasia Vega Chueca  y tuvieron 19 nietos. Mis abuelos paternos se llamaban Pedro Gil y Lorenza Millán y los maternos  Telesforo Vega y Valentina Chueca.

Mis hermanos fueron: Ángel –me llevaba con él 19 años- Bibiana, Joaquina, la cuarta María y la quinta yo. Se murieron dos más, Justo y Andrés que nacieron entre el Ángel y la Bibiana.

Ángeles Gil Vega de joven. Ángeles Gil Vega de choben

Ángeles Gil Vega de joven. Ángeles Gil Vega de choben

Tendría unos 5 años cuando la Dora venía a casa a comer y yo le tenía envidia porque me parecía que mi madre la quería más que a mí.  Mi madre Gervasia –cuando nací- era mayor, 43 años, me reñía, me pegaba, yo lloraba, y ella aún me gritaba más, pero la quería y le contaba cosas.

Ángeles Gil Vega a la derecha, a la izquierda su madre Gervasia Vega Chueca, y en medio Cesarea Royo "la Cachana". Ángeles Gil Vega á ra dreita, á cucha ra suya mai Gervasia Vega Chueca y en meyo  Cesarea Royo "la Cachana"

Ángeles Gil Vega a la derecha, a la izquierda su madre Gervasia Vega Chueca, y en medio Cesarea Royo “la Cachana”. Ángeles Gil Vega á ra dreita, á cucha ra suya mai Gervasia Vega Chueca y en meyo Cesarea Royo “la Cachana”

Recuerdo ir con mi hermana la María y mi padre a cuidar 10 u 12 corderos con 8 u 9 años al “Caño” y a “Peñas Tajadas”. Nos íbamos por la mañana y volvíamos por la tarde, allí nos hacíamos un rancho de patatas con hinojo.

Cuando me venía alguna flema, mi tía Isidora me daba calostros, de ella, de su pecho.

El primer recuerdo de mis hermanos, es de estar ya casados, menos la María. Mi madrina fue la tía Visitación.

Para Reyes nos dejaban una barrica de turrón de guirlache.

En la Navidad pedíamos por las casas y nos daban una perrica negra pequeñica, y más contentas nos poníamos que “paqué”.

 

Antes respetábamos más a los padres que ahora.

 

La tía Luisa que vivía en San Roque nos llevaba a mí y a la Joaquina a pasear por las calles.

Ángeles Gil, Linos Gran e hijos. Ángeles Gil, Linos Gran y fillos

Ángeles Gil, Linos Gran e hijos. Ángeles Gil, Linos Gran y fillos

¿Cuáles eran tus mejores amigos/as, y a qué jugabas?

La Petra, la Fausta, la Pabla la conejera, la Inés, el Natalio, el Domingo y el Eleuterio.

 

Jugaba con las chicas a “las tabas”, “al marro”, a correr por las calles y a blincar por las hogueras de romero en la noche de San Antón. Por el día los chicos y chicas íbamos a buscar romeros al Cabezuelo.

 

El día de San Antón íbamos por barrios con los “abríos” a darle varias vueltas al pilón, a San Roque o “al Tombano”. Se rezaba un padre nuestro y a casa.

 

Como la Lidia tenía juguetes, jugaba a “moñicas”. Mi hermana la Bibiana era la más aplicada y ella hacía trapos.

 

Una vez me rompí los dientes al caerme de un tubo que pasa por la “Viñas las Eras”.

Ángeles Gil en medio de Osejanas. Ángeles Gil en meyo d'Osellanas

Ángeles Gil en medio de Osejanas. Ángeles Gil en meyo d’Osellanas

¿Hubieras cambiado algo de tu infancia y juventud?

Que no hubiesen matado al alcalde -marido de la tia Rogelio- en “Baldeserrano” camino de Ambel, mataron 4 u 5 del pueblo.

Ángeles Gil con los sobrinos Joaquín, Miguel y Angelines Gil

Ángeles Gil con los sobrinos Joaquín, Miguel y Angelines Gil

¿Recuerdas algún dicho?

: “Adiós la puerta Calcena,

adiós San Ramón Pulido,

que aunque me voy no me voy,

aunque me voy no te olvido”.

 

Otro: “Uno no es ninguno,

            dos es uno,

            tres es montón,

            y cuatro escalafón”.

Ángeles Gil con las sobrinas Angelines, Dora y Pilar

Ángeles Gil con las sobrinas Angelines, Dora y Pilar

¿Cómo conociste a tu marido Linos?

Lo bueno, se acuerda uno siempre. A los 25 años -para el Pilar- vino a Trasobares a comprar un cerdo, fue a parar a casa de la Rufina, y yo fui a acompañarle. El decía que acababa de morirse la novia, Felisa –hermana de Pepito-. Se quería ir, le insistí que se quedara a dormir y que se fuese a Oseja al día siguiente. Ya nos gustamos.

No quería festejar mucho porque no quería venir por esos caminos, no había más que romeros y tomillos. Festejamos 2 u 3 meses, me dijo el Linos   que si quería casarme, y mi madre le dijo que no tenía dinero. El Linos le dejó 300 pts. para los gastos de la boda.

Ángeles Gil con dos nietecicos. Ángeles Gil con dos nietezicos

Ángeles Gil con dos nietecicos. Ángeles Gil con dos nietezicos

¿Qué recuerdas de tu boda en Oseja? ¿Qué te regalaron?

Fuimos a Oseja pronto por la mañana. Me llevé para la boda un vestido negro que me hizo Delfina de Arándiga. Ella subía a Trasobares e iba a parar a casa de mi prima Angeles (Marcelina, Patro, Vicente, que eran hermanos).

 

Nos casamos el 20 de diciembre de 1947 en Oseja y vino Don Santiago, el cura de Trasobares, a casarnos. En el momento que estaba haciendo la Práctica, vino el Jesús el Cartucho a avisarle que había muerto su padre. Acabó la boda y se fue.

 

De ajuar, 5 duros de un amigo del Linos, Calixto, de Tierga. Mi hermana la Joaquina, una bandeja, mi otra hermana la Bibiana, unas cortinas.

 

De invitados: Francisco (primo hermano), Eloísa (prima hermana), mi hermana la Bibiana, “el Torrellas”, mi sobrina Angelines, mis padres y los padres del Linos.

 

Mi madrina fue Doña Josefina (la maestra) que ya estuvo también en Trasobares. Me regaló 6 vasicos de cristal. De padrino fue el Florentino que era primo hermano del Linos. Mi prima hermana – la Angeles- me regaló un vaso de noche (vasico y una botellica).

 

Ángeles Gil con su hijo Jesús y vecinos de Trasobares. Ángeles Gil con o suyo fillo Jesús y bizins de Trasobars

Ángeles Gil con su hijo Jesús y vecinos de Trasobares. Ángeles Gil con o suyo fillo Jesús y bizins de Trasobars

Comimos paella en la casa del Linos, y de postre mi madre hizo unas natillas de leche de cabra. Lo pasé muy bien. Me contaron que por la noche estuvieron rondando junto a la casa, el Pascual y otros mozos del pueblo, cantando y bailando.

 

Los muebles los compró mi madre con “las perras” del Linos.

Al Linos le dieron sus padres un baúl con ropa, que aún está en el pueblo.

 

Después de casarme estuve de alquiler durante unos años en una casa junto a las Escuelas, el dueño se llamaba José y era de Calatayud, enfrente de la casa del Florentino.

 

Luego partieron y nos tocó un granero en “la Jorfilla” junto al huerto del Prudencio.

 

Cuando se murió mi suegra la Pilar –era muy fea- nos fuimos a vivir a la que era su casa, en el Barrio Curto, junto a la casa de la tia Angela –“Currilla”- y los “Folajos” o “Biscos”.

 

La hermana de mi suegra la Pilar era la Joaquina –madre del Florentino-. El tio Roque se casó con una de Jarque. Mi suegro –Mariano- era hermano del tió “Quitoliyos” –su hijo Paquito se casó con una hija del “Pucher”.

 

El Linos tenía de hermana a la Carmen. Su propia madre quería más al Linos. El marido de la Carmen –el Valero- era hermano de la Severina, la Filo, la Concha, el Marianillo y el Ramón.

 

A mí me hubiera gustado que hubiera festejado mi sobrino el Joaquín de Trasobares con la Sagrario – hija del Custodio, hermano del tio “Lifonso” y hermana  de la María- todos primos del Valero. 

 

A la tornaboda, mi marido se fue a “la Aldea” a poner manzanos.

 

Al primer año de casados, para celebrarlo matamos una vaca entre tres familias, la mató el Santiago de Trasobares.

 

La tia “Mona” de Oseja me decía “Aún vale lo que la cuida, y lo que la quiere”. Me tenía un poco de envidia.

 

Los primeros cinco años para nosotros dos fue como una luna de miel. El Linos me quería muchísimo. Fue una devoción la que tenía por mí.

 

Él iba al campo, no hacía nada malo, todo trabajar.

 

Mis primeros tres hijos, Pili, Mariano y Ángel nacieron en Oseja. El cuarto, Jesús, en Trasobares.

Foto montaje con las cuatro hermanas Ángeles, Joaquina, Bibiana y María. Afoto montax con as cuatro chirmans Ángeles, Joaquina, Bibiana y María

Foto montaje con las cuatro hermanas Ángeles, Joaquina, Bibiana y María. Afoto montax con as cuatro chirmans Ángeles, Joaquina, Bibiana y María

¿Qué es para ti Oseja y Trasobares?

A Oseja le tengo mucho cariño o más que a Trasobares.

 

Mariano hijo de Ángeles Gil con Fernando.  Mariano fillo de Ángeles Gil con Fernando

Mariano hijo de Ángeles Gil con Fernando. Mariano fillo de Ángeles Gil con Fernando

¿Cuáles son los mejores recuerdos que tienes de tus padres?

Mi madre sabía leer pero no escribir. Valía más que mi padre –para mi juicio- era de provecho, tenía más mundo. Hablaba mucho con ella. Era muy trabajadora

Mi padre no sabía “ni gota”, ni leer ni escribir, torpe. Era pastor, y al  corderico más flojico le daba comidica pa que tirase p’adelante.

ADORACIÓN (DORA) GIL URBANO

Dora Gil Urbano

Dora Gil Urbano

¿Qué recuerdos tienes de tu infancia y del nacimiento de tus hermanos?

Nací el 22 de Julio de 1925. Recuerdo a los 4 ó 5 años cuando mis padres tenían el bar en la plaza donde ahora está el de la Ponderosa. En el sótano de la casa había un pozico de agua fresca que por un tubo venía de “la Cuesta” y que iba para riego de la viña de las Eras; aquí remojábamos las botellas de gaseosa “de pito” para que se refrescasen, también venían a por agua algunas vecinas con botijos. En una habitación pequeña junto a la cocina se reunían el Alcalde, el Juez, el Secretario y el Médico, y me acuerdo que en un armarico guardaban galletas de vainilla.

 

En esas fechas nació mi hermana la Pilar. Al poco del parto mi madre se puso en el balcón para ver una boda que pasaba por la plaza, y se le subió la “teta a la cabeza”, la llevaron al Hospital Provincial de Zaragoza, y a mi hermanica se la dejaron a la Juana, “un ama”, para que la criara. Juana y su marido Domingo que trabajaba de pastor en Trasobares, eran de Oseja y tenían un hijo que se llamaba Caetano.

 

Foto montaje con Ángel Gil Vega, Cándida Urbano Bueno y los cinco hijos.  Afoto montax con Ángel Gil Vega, Candida Urbano Bueno y ros zinco fillos

Foto montaje con Ángel Gil Vega, Cándida Urbano Bueno y los cinco hijos. Afoto montax con Ángel Gil Vega, Candida Urbano Bueno y ros zinco fillos

 Mi madre estuvo 3 ó 4 meses ingresada, se iba de cabeza, no conocía a nadie, estaba muy nerviosa, tiraba las cosas, incluso estuvo atada. Mi padre bajaba a verla, aunque durante un tiempo mi madre no le conocía. A las monjas del Hospital les daba un canastico con huevos.

 

Cuando volvió de Zaragoza con mi padre, en el Pinar (a 3 km. de Trasobares) le esperábamos,  la Tía Angeles,  la Tía María y yo. Cuando llegó me abrazó.

Fuimos a casa de mi madre que entonces era de la abuela Gervasia, y allí nos esperaba toda la familia. Aún estuvo unos meses más la Pilar con “la ama” Juana, hasta que mi madre se recuperó totalmente.

 

 Familia Gil Urbano (Matones y Cucalas o Cucaleras) y Carmen la Cachana en la tienda-estanco (1950). Familla Gil Urbano (Matones y Cucalas u Cucaleras) y Carmen a Cachana en a Botiga-Estanco (1950)

Familia Gil Urbano (Matones y Cucalas o Cucaleras) y Carmen la Cachana en la tienda-estanco (1950). Familla Gil Urbano (Matones y Cucalas u Cucaleras) y Carmen a Cachana en a Botiga-Estanco (1950)

Mi hermana la Angelines nació por la noche. Ese día, mi padre estaba en Zaragoza, pero vino la Tía María, llamamos a la Tía Melchora y a Don Román el practicante. Después de nacer y de vestirla nos trajeron a la chica a la cama para que la viéramos. Cuando cumplió los 6 años fue por primera vez a la Escuela, y la llevé yo, estaba de maestra doña Josefina.

 

Del Nicerato, que también nació por la noche, me acuerdo de lo que hice y de lo que merendé esa tarde antes de que naciese. Me comí un trozo de tocino con ajo tierno y fui a “la Cuesta” a por hierba.

Aún recuerdo que a los 5 ó 6 meses de nacer el Nicerato, le salió “una ezema”, y lo llevé con un mantón negro al Pinar (entre Tierga y Trasobares) donde se acercó el practicante (Tomás) de Tierga -ya que en plena guerra no había practicante en Trasobares- como no había coches más que el de viajeros, tuve que ir andando con frío varios días para que le pusiese inyecciones.

Pilar Gil, Dora Gil y Victoria Pérez en el Monasterio de Piedra

Pilar Gil, Dora Gil y Victoria Pérez en el Monasterio de Piedra

¿Cuáles eran tus mejores amigos/as, y a qué jugabas?

Mis mejores amigas eran la Romana, la Elvira, la Felicidad y la Eloísa.

Jugábamos al “chiribite” que consistía en dibujar con un “clarión” un cuadro grande y dentro 6 cuadros más pequeños y 2 de descanso; saltábamos a la pata coja, si pasábamos todas las rayas en los cuadros, nos poníamos al final, echábamos la piedra sin mirar y a donde caía la piedra, a eso la llamábamos la casa. En esa parte, las demás chicas si querían seguir tenían que pasar por encima del cuadro.

 

También jugábamos a la comba, a las tabas, y a esconderse desde el “Tombano” hasta la “Caleja” dando la vuelta al pueblo.

 

Me acuerdo .-yo aquí ya tendría unos 16 años- que bajaba con mis tres hermanas a una casica que tenía la Inocencia por “El Cubo”, allí jugábamos a las “chibas” y se nos pasaba el tiempo “ascape”.

 

La familia en la Primera Comunión de Marcedes y Javier. A familla en a Primera Comunión de Mercedes y Javier

La familia en la Primera Comunión de Marcedes y Javier. A familla en a Primera Comunión de Mercedes y Javier

 

¿Cuánto tiempo estuviste en la escuela y qué es lo que recuerdas con más agrado?

A la escuela iba poco porque mi padre no me dejaba ir; como era la mayor, me enviaba a comprar huevos por las casas del pueblo, luego mi padre los vendía en Zaragoza, junto con cabritos y a veces tabaco. También iba al río a lavar y a fregar, y a echarles comida a los tocinos a las tocineras del baile y del corral.

No me aprendí más que una lección. Bordé una sabana con ayuda de una chica que se llamaba Vicenta “la Salera”.

 

Mi padre era muy jodido, no te dejaba disfrutar.

 

Una vez vino un fotógrafo y nos hizo fotos separados chicos y chicas de 6 ó 7 años en el campo de recreo -en un corral junto a la torre de la iglesia- pero mi madre no quiso comprar las fotos.

 

Con 8 años ya nos hacían ir a buscar “boñigos” de las caballerías por las calles para hacerles la pastura a los tocinos; se mezclaba con harina de centeno y salvado.

 

A los 10 años en carnaval, les tenía mucho miedo y respeto a  los “Ziputeros”, los que se disfrazaban, pintaban y se ponían los dientes de patata.

 

Dora Gil con su padre Ángel, Gil, su marido Fulgencio y los abuelos de M. Pérez.  Dora Gil con o suyo pai, Ángel Gil, o suyo mariu Fulgencio y yayos de M. Pérez 23-5-1968

Dora Gil con su padre Ángel, Gil, su marido Fulgencio y los abuelos de M. Pérez. Dora Gil con o suyo pai, Ángel Gil, o suyo mariu Fulgencio y yayos de M. Pérez 23-5-1968

¿Qué recuerdas de tu Primera Comunión?

A la “dotrina” íbamos por la noche 12 chicos y 16 chicas.

Recuerdo que una señora, María “la Severa”, me hizo un vestido “plisiau” (con pliegues), muy bonito, que luego lo llevó mi hermana Gloria para su primera comunión. Como llovió, la tía María me llevó “en baba” (en los brazos) de casa a la Iglesia. Era la primera nieta que hacía la Primera Comunión.

 

La abuela Gervasia cocinó la comida; hizo arroz muy bueno, carne asada y guisado y la familia preparó en el horno brazos gitanos y madalenas. Estuvieron el tío Pascual, el tío Jaime, el tio “Cojo” y todas las tías.

 

Por la tarde hicieron baile y merienda. Había dos bailes; nosotras íbamos a bailar con los chicos a casa de “los Carruchos” donde sonaba la música en la gramola.

El abuelo “Quizabe”- como era pastor- vino por la noche.

 

La Candida me decía que no fuera por las casas del pueblo a pedir, que solo fuera a casa de las tías, iba con una limosnera de tela de vestido y nos daban alguna perrica gorda.  Mi abuela Encarnación me dio 3 u 4 monedas de plata.

 

Los hermanos Dora, Gloria y Nicerato con mucha más familia. Os chirmans, Dora, Gloria, Nicerato con muita familla

Los hermanos Dora, Gloria y Nicerato con mucha más familia. Os chirmans, Dora, Gloria, Nicerato con muita familla

¿Cómo fueron las fiestas de tu juventud?

En Trasobares, en el baile (el bar o ambigú era por nuestra cuenta) hacían “comedias” (teatro).

Recuerdo una vez que vinieron varias personas de fuera con un carrico y un burrico a echar “cine mudo”. Uno de ellos, llevaba la maquinica con la que se veían los dibujos en la pared y otro contaba lo que salía; los del pueblo llevaban cada uno las sillas. Después ellos mismos tocaban con chiflaina y tambor y la gente se ponía a bailar.

Yo tenía 17 años cuando ese día vi por primera vez a “Fulgencio” -el que luego fue mi marido- yo no le conocía cuando me sacó a bailar. Mientras bailábamos me contó que estaban en la puerta cuatro chicos, Horacio, Pedro, Damián y Máximo “el Calcunda” decidiendo quien me sacaba a bailar, y él que lo oyó, se adelantó.

 

Dora Gil

Dora Gil

Cuando se casó en Trasobares la tía María en plenas fiestas del Pilar, estuvimos toda la noche en el baile del abuelo hasta las 6 de la mañana que fue la boda. Después de la misa en la casa del novio -“Candidicos”- hicieron chocolate y rosquillas y allí estuvimos hasta que los novios cogieron el coche de línea a Morata. La Eloísa y yo nos buscamos un bailador de Alfaro -pariente del abuelo Ángel- con el que nos hicimos fotos en la puerta de los “Carruchos”.

 

En Trasobares como mi padre tenía el baile, nos tocaba trabajar a todas las hermanas y no disfrutábamos de las fiestas, a preparar banderillas, a fregar y a limpiar.

Cándida Urbano Bueno con sus hijas Angelines, Nicerato, Dora, Pilar y Gloria

Cándida Urbano Bueno con sus hijas Angelines, Nicerato, Dora, Pilar y Gloria

¿Qué costumbres o tradiciones recuerdas?

En los bautizos; en la puerta de la casa del bautizado, los chicos decíamos en voz alta, ¡Echar, echar, que sino el chiquillo se morirá!. Y nos echaban nueces, peladillas y perricas.

 

El día de San Juan íbamos las chicas a coger flores entre la fuente Pesquera y la fuente Piojosa, luego las colgábamos en nogueras.

 

Los chicos; a las chicas que no querían, les  ponían una pata de burro o un “aladro” (arado) en la puerta de su casa; en cambio a las que querían, les dejaban unas macetas que habían cogido de otros vecinos.

 

Recuerdo con 14 ó 15 años las fiestas de Carnaval.

Los quintos iban por las calles a pedir tortas. Les daban huevos y chorizo; en el pajar se hacían la merienda.

 

El techo del baile lo adornaba con flores y banderas de papel y con mis amigas también nos las poníamos en el pecho y en el pelo durante los días de fiesta.

 

Me vestía con mantón de Manila de la abuela Gervasia, pantalones de abuelo y caretas. Los “Cascaborras” tocaban por la calle con bandurria, guitarras y “cordión”, y nosotras detrás de ellos. Una vez recuerdo que, la Aurora la del bar, la Patro, la Gotorina y la Ulogia vistieron a un burro y montadas en él lo metieron en el baile.

También estaba en la plaza un señor, “el Chapetas”, que tocaba el “cordión” y la gente bailando. Después del baile por las calles y la plaza, se terminaba la fiesta.

 

Me acuerdo que la abuela Gervasia la veía bajar a la plaza a ver los “Ziputeros”.

La costumbre de “Pagar la manta” consistía en que los forasteros que festejaban con alguna chica del pueblo, les “sacaban la manta”, les decían “hay que hacerle pagar la manta”. Les obligaban a invitar (copa de anís, cacahuetes, vaso de vino) a los mozos solteros que había en el pueblo -unos 14 o 15- en el baile o en el bar un domingo cualquiera. El “Torrellas” invitó en el baile.

Dora Gil Urbano con las hermanas Dora y Pilar. Dora Gil Urbano con as chirmans Gloria y Pilar

Dora Gil Urbano con las hermanas Dora y Pilar. Dora Gil Urbano con as chirmans Gloria y Pilar

¿Te acuerdas de remedios caseros para algunas enfermedades?

Para las pulmonías, la tia Melchora a su nieta Gregoria le ponía en el pecho un cataplasma de “gallinaza”, cagada de gallina, mezclado con salvado; aunque se murió.

 

Para las anginas, cocíamos “malvas” y luego respirábamos el vapor.

Para los callos o uñeros, un cataplasma de la flor de “hojas calleras”.

 

Una de las dos veces que me rompí el brazo, tenía 10 u 12 años. Me caí en el molino y toda la noche estuve sin poder dormir. Al día siguiente,  fui a un curandero del pueblo, acompañada por la Tía María y la Ulogia para ayudarle en los masajes. La mujer del curandero preparó un emplaste con clara de huevo y cáñamo y todo eso con una venda durante 8 días. A los 5 días me quité la venda porque venían los esquiladores y quería estrenar un vestido, pero me encontraba bien. Creo que lo que me pasó es tenía los nervios “acaballaus”, que se me juntaron los nervios.

 

Gloria Gil con casi toda la familia. Gloria Gil con cuasi toda ra parentalla

Gloria Gil con casi toda la familia. Gloria Gil con cuasi toda ra parentalla

¿Venían tratantes y viajantes a Trasobares?

Venían varios tratantes de Illueca y Tierga a vender muchos burros: Iban primero a la posada de la casa de la tia Usebia y los que no cabían, iban a dos o tres casas donde se les alquilaba los “pisebres”. Los burros los ponían enfrente de la casa de la tia Estefanía para que los del pueblo los viesen.

 

También venían los tocineros con tocinos royos más “lambreños”, delgados. La gente los veía en el pajar, junto a la casa de la abuela. Los blancos los traían de Talamantes.

 

De Arándiga venía a vender aceite el tio “Vinagrero” con una burrica y con dos botos de aceite de oliva. En el pueblo sólo tenía aceite nuestra familia.

 

Una de Illueca, la tia “Basilisa” venía a vender telas en casa la tia Usebia.

 

Dora Gil Urbano junto a sus hermanos Nicerato y Pilar. Dora Gil Urbano chunto a ros suyos chirmans Nicerato y Pilar

Dora Gil Urbano junto a sus hermanos Nicerato y Pilar. Dora Gil Urbano chunto a ros suyos chirmans Nicerato y Pilar

Los “Ongaros” (gitanos más arreglados) venían con un carro, daban la vuelta al pueblo con una cabrica, trompeta y tambor. Les daban patatas, pan y huevos.

 

Los Gitanos venían con burricos; iban a las cuevas de la Viña la Juén, se llevaban paja para dormir. Venían con mimbres para hacer cestos, jillas, “cobanos” para uvas, cestas para “fiemos”, cesticas para pan y cubiertos, hilos, agujas y trencilla. Si te fiabas te quitaban lo que podían.Los chicos íbamos allí a las cuevas a ver lo que hacían, como cocinaban, y como trabajaban.  Estaban varios días.

 

Los “Comediantes” venían de lejos, iban a casa de la tia Usebia, hacían comedias y tocaban con tambor, gaitas y  “cordión” en el baile de mi madre.

 

Los Esquiladores venían de Olvega unos 20 u 30 y dormían en los pajares. Una vez, en casa de la abuela Gervasia, los esquiladores me dijeron: ¡Madree, de un año a otro esta chica que pechera ha cogiido!Todos los días tenían la merienda-cena a las 6 de la tarde y después baile con los esquiladores. Me acuerdo que bailaba muy bien Primitivo, era muy guapo. La lana se vendía después a un señor que venía  con un “cambión” a comprarla, la lana blanca era más cara que la negra. Los esquiladores se hacían amigos de las chicas y después de ir a Calcena,  quedaban con ellos a mitad de camino, en la “Fundición”.

Dora Gil con sus hermanos Pilar y Nicerato. Dora Gil con os suyos chirmans Pilar y Nicerato

Dora Gil con sus hermanos Pilar y Nicerato. Dora Gil con os suyos chirmans Pilar y Nicerato

¿Cuándo fue la primera vez que fuiste a Oseja?

La primera vez fue en el año 1960-61. Fui con una furgoneta que tenía el Fulgencio. Lleguemos por la noche y mi hermana la Angelines tenía preparada la cena. Después fuimos al bar de la tía Virgenes y luego a ver a la Petra y al Pedro. El Pedro ya estaba en la cama porque era pastor y tenía que madrugar. La madre del Pedro “la Visita” se vino con nosotros al día siguiente a Trasobares.

 

La tatarabuela Cándida Urbano Bueno con la hija Dora, nieta, bisnieta y tataranieta. A tataragüela Candida Urbano Bueno con a filla Dora Gil, nieta, bisnieta y tataranieta

La tatarabuela Cándida Urbano Bueno con la hija Dora, nieta, bisnieta y tataranieta. A tataragüela Candida Urbano Bueno con a filla Dora Gil, nieta, bisnieta y tataranieta

¿Qué es para ti Trasobares, y qué parte del pueblo te gustaba más?

Trasobares, para mí, es todo, una cosa muy buena.

Me acuerdo mucho de “los Tomagales”. Mi padre tenía ganado y carnicería; había que soltar dos veces al día el ganado; por la mañana, como eran más madrugadoras, iban la Gloria y la Pilar, por la tarde con la calor, íbamos yo y la Angelines. Entre “el Pedrejón y Ballota” había una piedra redonda donde nos subíamos y jugábamos a pillarnos.

 

Mi padre compró un cordero en Tierga que algunas veces lo traía a casa, blincaba por las escaleras desde la casa de la Gloria y se acercaba a la cama, nos daba con el esquilo para que nos levantáramos, corría por todos lados, ¡era más mansico! ¡nos hizo un duelo cuando lo mató mi padre!

 

En mi juventud, me acuerdo que un año cogí muchísimas habas en “la viña las Eras”, y otro año, remolacha.

 

La parte que más me gustaba del pueblo era en la que vivíamos nosotros, estaba cerca el Tombano, las tiendas, el baile, la casa de mi abuela, los hornos y la puerta de Calcena. También estaban cerca las Eras, donde yo me iba con una amiga que se llamaba Elvira y con unos cordericos suyos que pacentaban cebada y trigo del forraje que creció de la cosecha del último verano.

Tengo muy buen recuerdo de Trasobares.

¿Cuál es el mejor recuerdo que tienes de tus padres y abuelos?

Mi padre era listo, mañoso y vago, nos mandaba a trabajar a todas las horas, nos tenía “avasalladicas”, aunque nos quería mucho.

 

La Angelines se iba al baile a dormir todo el día por las fiebres tifoideas. El médico dijo que tenía mucha fiebre, y le hizo análisis, creía que tenía fiebres maltas. El abuelo se llevó los análisis a Zaragoza y por la noche subió a la Central Eléctrica (luz de Trasobares y Tabuenca) a ver a los trabajadores que, como llevaban bicicleta, les pidió que con las recetas se bajasen a Illueca a por las medicinas. Mi hermanica estaba muy malica, y mi padre y la abuela Gervasia se estuvieron toda la noche con ella.

 

Mi padre, acompañado de la Inocencia, nos llevó al Nicerato y a mí a Zaragoza a operarnos en una Clínica de la calle La Paz. Al Nicerato, de las anginas y a mí de la nariz que no respiraba bien por los polipos que tenía. Nos operó el doctor Hornos y cobró 1.000 pts.

Nos llevó mi padre a una fonda en “el Tubo” junto al Plata, que se oía toda la música, nos llevaron pasteles y no podíamos comer. Vino a verme María una amiga y se reía de verme la nariz.

 

Yo tenía 22 años y ya vivía en Arándiga; en las fiestas bajó mi abuelo Angel con la María Luisa y la Teodora. Me mandó comida de parte de mi abuela Gervasia, migas hechas, albóndigas, carne guisada, recién matado un cordero y panetes.

Mi abuelo durmió en casa de mi suegra. Subieron a la plaza por la noche y disfrutó mucho con los “cuetes” (fuegos artificiales). El abuelo, tenía un sobrino de la abuela Gervasia en Morata, que tenía una finca muy grande de melones y sandías, bueno, pues se comía de la sandía hasta la corteza. Era un abuelo que se portaba bien con todos.

 

La abuela Gervasia invitaba a comer a toda la familia, incluso sobrinos. Las propinas las daba la abuela, 1 pesetica todos los domingos a la nieta de la María (la Piluca), y a la bisnieta (mi hija la Pilarín).

Me acuerdo que tenía 6 años y mi abuela estaba sentadica en un banco comiendo una “cuscurrica” de pan y yo iba corriendo, se lo quitaba y me la comía yo.

En el recreo en vez de irme a jugar con las chicas, me iba a casa de mi abuela a comer las migas que habían sobrado del almuerzo. En las cenas me acercaba y también me daba.

 

Con la abuela Gervasia fuimos yo y el Nicerato a los baños de Paracuellos. La abuela compraba la comida en el pueblo y después la guisaba. Se levantaba a las 6 de la mañana y bajaba a coger la espuma del agua de los baños para darle por la cara al Nicerato ya que tenía “ezema”. ¡Cuánto trabajaba esa mujer!

 

Desde allí bajamos a Calatayud andando, había venido el tren que venía de Morata, allí estaba solica mi hermana la Angelines, y los tres esperando a mi madre que estaba comprando en Calatayud. Más tarde cuando regresó, nos fuimos todos a los Baños. Al día siguiente volvimos en el tren hacia Morata  y en el camino hubo un frenazo fuerte por un choque de trenes y el Nicerato se hizo un bollo, pero nada más.

¡Cuánto sufría con todos los nietos! ¡A mí me daba todos los vicios que quería!

 

De la abuela Encarnación y del abuelo Miguel recuerdo que yo tenía 4 u 5 años cuando me dormí una vez en su cama en medio de los dos y que no me quité las zapatillas porque no me podía quitar el “ñudo”. Eran demasiado tranquilos, no se molestaban por nada.

Cuando comulgué, la abuela Encarnación me dio 5 u 6 peseticas de plata. El tío Jaime vino a la comida y a la cena, pero no los abuelos, el abuelo tenía úlcera de estómago y sólo comía huevos y leche.

 

!Qué d´aimo se´n teneban Dora y lo suyo sobrín Migalánchel!

Adoración (Dora) Gil fenezió lo 24 de chinero de lo 2008, á las 82 añadas. Discanse en paz.

 

“GLORIA GIL URBANO

Gloria Gil Urbano de joven. Gloria Gil Urbano de choben

Gloria Gil Urbano de joven. Gloria Gil Urbano de choben

¿Qué recuerdos tienes de tu infancia, juegos, amigos; y del nacimiento de tus hermanos?

Nací el 7 de abril de 1928, yo creo que fue el 8 en el bar de la derecha, al igual que la Pilar. Me enteré al casarme que era el 8 que es cuando lo celebro. El primer recuerdo, el del Molinero de Purujosa –soltero- que iba con su caballo dando vuelta por las calles y la gente le daba una talega de trigo para que lo moliese. Ése primer recuerdo lo tengo oyendo el ruido que hacía su caballo (macho) corriendo a trote hacia la puerta de Calcena. Gritaba: “cerrar las ventanas que vienen los guardias civiles”. Se les tenía miedo, venían una vez a la semana.

 

Cuando nació la Pilar, a mi madre a los dos o tres días le dio un ataque, la enviaron a un hospital de Zaragoza. La Dora se fue con la Pilar (le dio la teta la Nati y una de Oseja) a casa de la abuela Gervasia.  Se “esbarataba” bastante, decía que tenía que dormir mucho. Yo me fui con la abuela María, en la casa de la abuela Encarnación, los meses que estuvo en el Hospital. Desde aquí subimos a la casa actual.

 

Mis mejores amigas eran la Fé, que vivía enfrente de casa y la Estefanía, amigas hasta que se murieron. Estefanía cumplía los años el 10, nos llevábamos  sólo dos días. Le decían “Fani”, yo le llamaba Estefanía. Se murió con 72 años, hace 7. Era más ignorante que la Fé. A ésta, le contaba más secretos, porque nunca decía nada. Hace 6 años se murió con 75. Era más inteligente.

 

En la infancia jugaba a blincar, a las tabas, a los pitones,  al yo-yo de hierro o de madera, a correr, a coger-te: ibas corriendo desde el “tombano” y a volver por la casa hundida o por la costera del Barrio del Olmo y volver por la casa de la tía Rogelia.

 

Gloria Gil Urbano con su hija María. Gloria Gil Urbano con a suya filla Angelines

Gloria Gil Urbano con su hija María. Gloria Gil Urbano con a suya filla Angelines

Cantes de “corrinches”, por ejemplo la de “Un gitano canastero”, la chica del medio cantando y las otras dando palmas.

 

“El día que se declara

le he de dar calabaza

porque mis padres no quieren

mocito de tanta guasa

que de mí se ha enamorado

con su gracia y su salero

no se ha declarado”.

 

Una canción muy conocida era:

“Yo soy la viudita del Conde Laurel

quisiera casarme no tengo con quién,

si quieres casarte y no encuentras con quien,

elige una niña que aquí tienes quien,

elijo a Rosa por ser la más bella

del bello jardín, pues dame una mano

pues dame la otra y métete monja”.

 

Había otra canción que recuerdo que empezaba así: “Yo soy la canastera del capuchino……”

 

El abuelo era tremendo y lo que te hacía trabajar, le teníamos mucho respeto, ¡venga a trabajar! Cuando podíamos jugábamos en el “tombano” en la parte llana junto a la casa de la Fe.

Gloria Gil con su marido Ángel y su hija María. Gloria Gil con o suyo mariu Ángel y filla Angelines

Gloria Gil con su marido Ángel y su hija María. Gloria Gil con o suyo mariu Ángel y filla Angelines

¿Qué recuerdas de la escuela?

De escribir y de leer, no hemos sido muy espabilados, sobre todo yo, la Dora y el Nicerato. Íbamos poco y mal, la abuela (mi madre) nos arreglaba tarde. El abuelo (mi padre), ni escuelas ni nada.

 

La escuela estaba en dos plantas. En la primera, las chicas con la maestra Doña Josefina de Oseja. Temblabas que preguntase porque no sabíamos. Para las cuentas aún.

 

La tarde era de labores y para mí mucho mejor, se aprendía más. Algunos jueves íbamos las chicas y los chicos a jugar un rato a las eras. Era como una excursión, nos llevábamos un bocadillo y lo pasábamos bien.

¿Y de tu primera comunión?

Fue en el mes de junio de 1937. Íbamos vestidas de veinte colores, comulgábamos muchísimos chicos y chicas. Yo fui de blanco con el mismo vestido que la Dora. Comulgaron también la Teodora, Fe, Eloísa, Cecilia, Hortensia, Piedad, Patro, María la Rubia y Adelina (que se murió de las tifoideas), y también el que iba a ser mi marido, Ángel.

 

Iba con mucha ilusión y estuvo bien. La abuela Gervasia preparó una buena comida. Por la tarde fuimos a las fuentes y una chopera cerca del Batán, por encima del molino, y aquí, entre todos,  nos comimos una lata grande de sardinas.

¿Qué tareas hacías de chica?

A lavar al río iba la gente joven de 12 a 14 años. En el río Alto las losas estaban clavadas y muy bien puestas, nos poníamos de rodillas y no te mojabas y además era abrigado. No te importaba ir –yo iba con la Paca (mi cuñada)- y charrabas con todas y te lo pasabas bien.  El jabón se hacía en casa con los sebos, tocino rancio y sosa  y con restos de aceite de oliva; con todas grasas y luego se seca.

 

Nuestras madres lavaban 4 ó 5 sábanas en el río, luego en casa echaban la ropa en un cuenco que tenía un agujero abajo y un tapón de corcho. Tapaban la ropa con un talego viejo lleno de ceniza, y después calentaban en el fuego agua con una lata grande y la echaban caliente en el cuenco. Esto se hacía para desinfectar –en vez de lejía- y luego a aclarar al río; olía mejor. Mi hermana la Dora si que llegó a hacer todo esto en casa de las abuelas Gervasia y Encarnación. Iba a los ribazos “Arañal”, “Olmas” y a las eras.

Después de la guerra –con la cartilla de racionamiento- me tocaba trabajar mucho. Iba sóla una vez al mes a la Secretaria –lo que hoy es el bar de la plaza- a por el reparto que se hacía a las cuatro tiendas del pueblo, nosotros, el Carrucho, la tia Rogelia y el tio Primitivo y la Felicitas. y que luego las mujeres iban con cartilla y cortábamos un cupón. Venía cargada con tajos de jabón, leche en polvo, arroz, azúcar negro que se movía como si hubiesen gusanos, aceite, sopa, garbanzos, tabletas de chocolate, tabaco Ideales, a veces venía a ayudarme la Dora.

 

Tuvimos también carnecería. El abuelo mataba las reses, después el estanco.

 

Íbamos a comprar huevos por las casas, el abuelo los metía en una cesta y con pajas, y los iba a vender a Zaragoza, al igual que llevaba pieles y corderos, cabritos, conejos, perdices, se guardaban en la rete de la ventana de la cocina.

 

Me acuerdo un verano de ir con 20 corderos a la “Cuesta” y a las choperas de la “Central”.

En la Comunión de María con Gloria Gil Urbano y mucha familia. En a Comunión de Angelines con Gloria Gil y muita famila

En la Comunión de María con Gloria Gil Urbano y mucha familia. En a Comunión de Angelines con Gloria Gil y muita familla

¿Cómo fueron las fiestas de tu juventud?

Yo no bailaba nada, me tocaba estar en el baile. Se trabajaba mucho, tenía que barrer, fregar, ir a buscar el hielo que lo teníamos en otra habitación, fuera del baile, en fin, tenía que ayudar en todo. En el convento había otro baile. Las fiestas era para agosto, carnaval y para el Pilar.

 

Para Carnavales se revestían con esquilos, de hacerte miedo, las mujeres también. Recuerdo que el tio “cascaborra”, que era un juerguista, también se revestía.

 

Los quintos te ponían huesos de burro en la puerta de la casa y cambiaban las macetas a otro barrio.

¿Hubieras cambiado algo de tu infancia y juventud?

Nuestra infancia era de mucho trabajo, pero por la noche nos juntábamos en casa una docena a “estrasnochar” entre familia y amigos, venía el tio Jaime con un huevo y lo asaba. El Nicerato y la Ascensión con 4 años los revestíamos y hacían comedias.

¿Qué costumbres o tradiciones recuerdas?

Para San Antón –patrón de los animales- se hacían las “hugueras” más grandes. Por la mañana Iban los hombres con caballerías,  daban la vuelta en un pilón que había antes de llegar a la viña las Eras y volvían. Por la noche se hacían hogueras en todos los barrios, Tombano, San Roque, Puerta Calcena y Barrio del Olmo.

 

En las hogueras de Santa Bárbara, Santa Lucía y Santa Águeda, íbamos a por leña al Cabezuelo. Los chicos arrancaban leña, preparaban el fajo y las traíamos las “jovenas” en la cabeza (a veces nos metían piedras).

 

Las misas no me gustaban nunca.

Una vez fui a San Cristóbal el 8 de mayo, fui con un primo del Ángel, a la ida río abajo y por la cuesta; a la vuelta a las 12 de la mañana por “Estomagales” y “Punta Ballota”, por el puente Alto.

 

El Ayuntamiento hacía migas, pero no para todos. A la vuelta en el barrio l’Olmo, en un pilón de San Cristóbal se ponían flores.

 

En la Sanjuanada se iban a por flores amarillas antes de salir el sol.

 

Había una “bizera”, un pastor o cabrero que sacaba las cabras de todos durante  el día, cada una tenía una o dos. Se le pagaba por cada cabra, no sería mucho. Se les sacaba la leche por la mañana o por la noche. El queso lo echaban en aceite para guardarlo.

 

Para San Juan y San Pedro las abuelas hacían quesicos frescos de cabra. Todo el pueblo tenía cabras y los quesos se guardaban con aceite. Se iban los chicos menores de 12 años a merendar a la fuente de la “Presquera” o de la “Piojosa”. También nos llevábamos pan y gaseosa de papel.

 

En esa época se peinaban unas a otras, Bibiana y la Visita, Bibiana y la abuela, con el moño.

Los hermanos Dora, Gloria y Nicerato con mucha más familia. Os chirmans, Dora, Gloria, Nicerato con muita familla

Los hermanos Dora, Gloria y Nicerato con mucha más familia. Os chirmans, Dora, Gloria, Nicerato con muita familla

¿Sobre la “matazía”?

En la “matazía”, la abuela –mi madre- se quedaba en la cama, luego bajaba a la tienda. No se veía en nada. La que organizaba todo era mi abuela Gervasia. Ella preparaba unos días antes las migas de pan para las bolas, y las dejaba en un paño en una cesta.

 

El tio Santiaguico, el tio “Pesetero” enseñaba el oficio de “matachín” a dos hermanos de la mujer del Santiago, Clemente y Jesús. En nuestra casa era el tio Santiago el que mataba, además era sobrino, ahora es la de Angeles el Linos?.

 

E tocino lo echaban a un gamellón. La abuela Gervasia bajaba un barreño (terrizo de tierra) para coger la sangre y removerla -5 minutos- (sería porque salía caliente) y si no se quedaría “tribada” o cuajada.

 

El “matachín” lo mete en el mismo gamellón y con agua hirviendo y un cazolete lo raspa, y lo cuelgan en el patio. Después un cántaro de agua fría para lavarlo. Con una caldereta de cinc grande para los “anchos” y en una tabla grande, las mujeres iban deshaciendo el nudo. Se iba al río con  un cántaro de agua caliente e hinojo. La cal limpiaba la tripa y los intestinos “el menudo”.

 

La abuela preparaba el almuerzo: Migas con chichorra (el cuello) e hígado. El tocino lo dejaban abierto, por la tarde lo “escarnaban”, lo separaban todo. Hacían las morcillas (con arroz) y las bolas (con migas), la manteca, la freían con especias (canela, pimienta, clavo, anís). Después de los “anchos”, en la caldera grande ponían el agua y lo cocían, al día siguiente se colgaba, y otro día se ataba. Ese mismo día se salaban de rodillas, se masaba por detrás, por la piel, por delante la sal, espaldares y blanco, todo lo de huesos se salaban. A los 4 u 5 días se colgaba.

 

Venían a cenar a casa todas las familias, cuando se hacía el “mondongo” (tocino) y  cuando venían a esquilar las ovejas. Para la cena se hacían judías de ayuno con ajo y aceite, guisado de oveja, cabra o macho cabrío. Cuando volvían del campo se les daba las bolas a los vecinos y familiares.

Los chicos nos quedábamos en el patio de la abuela, el tío Pascual era hermano del abuelo “Quizabe”, del padre de la Eloísa. Vivían en el “tombano”.

 

Cándida Urbano Bueno con sus hijas Angelines, Nicerato, Dora, Pilar y Gloria.

Cándida Urbano Bueno con sus hijas Angelines, Nicerato, Dora, Pilar y Gloria.

¿Cuáles son las comidas que más te ha gustado hacer?

Las judías con verduras, receta de mi abuela Gervasia.

Preparaba judías con tocino, bola, chorizo, morcilla y se cocía, el caldo se aprovechaba para hacer sopas de pan. Luego cocía la col de hoja, pencas (cardo) o calabaza y se echaba a las judías.

El primer plato eran las sopas de pan con el caldo de las judías.

El segundo eran las judías con las verduras.

El tercero el tocino, bola, chorizo y morcilla.

 

Los garbanzos de ayuno.

Echo aceite a los garbanzos, pimiento, cebolla. Cuando están cocidos, echo bacalao, antes se echaba congrio.

Hacía una salsa con ajos, un poco harina, pimentón y un huevo duro escachado.

 

Conejo (o pollo ) con nueces (a veces almendras).

Se fríe el conejo, echo a una sopera, la nuez moscada, laurel, manzana, coñac, sal, hirviendo poco a poco, incluso harina. La salsa con ajo, nueces o almendras. El aceite de freír el conejo se echa (hígado o tostadas de pan) se mezcla con nueces o almendras.

¿Venían tratantes a Trasobares?

Tratantes de burros y caballos. Toda la gente tenía “yunta” (2 caballerías). “Los Mindrios” de Illueca venían a vender caballerías (machos). Los gitanos con burros.

 

Los gitanos dormían en la “cueva de los gitanos”. Eran “estañadores”, apañaban pucheros, platos, calderas de porcelana y cobre. Hacían cestos, “cobanos” para las uvas, mimbre, “arjillas” para el queso. Una vez, la Inocencia bautizó a una gitana.

 

De Talamantes traían tocinos.

De los tocinos negricos me acuerdo que cuando venían, decían: “Que han venido de guarros”.

 

Los “serones” para el “fiemo” los traían de Brea.

 

Los “ongaros” venían y hacían comedias, venían poco.

 

De Tabuenca venía el tio “cuchillas” a comprar ovejas y corderos, también venían de otros sitios. De aquí también venían a comprar patatas, porque en Tabuenca había poca huerta.

 

De “Purjosa” venían con garbanzos ( de monte, menos agua) a cambiarlos por judías.

 

Gloria Gil con la hija María, nieta Clara y madre Cándida. Gloria Gil con a filla Angelines, nieta Clara y mai Candida

Gloria Gil con la hija María, nieta Clara y madre Cándida. Gloria Gil con a filla Angelines, nieta Clara y mai Candida

¿Cuándo fue la primera vez que fuiste a Oseja?

Tenía 24 años y con ardores de estómago y la abuela Gervasia que pensaba que el agua de Oseja era bendita, me hizo ir una semana. ¡Igual era de la leche de cabra que era un poco fuerte!

 

La primera vez, estaba mi tía Ángeles casada, aunque iba a dormir a casa de la Ángeles “la cucha”, su madre se llamaba Joaquina.

 

Fuimos a las bodegas, me acuerdo de que la Miguela le sentó algo mal, seguramente era porque comía poco y bebía vino. Recuerdo que en su casa tenía las gallinas por el hogar.

 

La segunda vez que estuve en Oseja, venía de Zaragoza porque ya vivía aquí. Subí a Oseja el 19 de octubre de 1960 con mi hija Angelines, tenía 5 años y medio y era lista, maja, decidida, llamaba la atención. La razón de subir a Oseja fue el primer parto de mi hermana Angelines que ya estaba a punto.

 

Subimos en tren hasta Morés, lloviendo, luego en autobús hasta el empalme, llegamos más tarde de lo previsto. Allí se suponía que me esperaba mi cuñado Manuel con caballería, pero allí no había nadie, el Manuel estaba cerca y volvió al oír el autobús, ya se iba, pensando que había pasado el autobús y que yo no había venido.

 

Esa noche diste luz, a las 4 u 5 de la mañana, te costó salir, porque éramos un poco estrechas. La abuela Cándida vino a los dos días. Yo estuve una semana, y recuerdo que la “bispra” de irme fui a lavar a un barranco.

 

Mi hija se quedó con la Ángeles “la Cucha”. Al día siguiente fue a la escuela. La maestra la vio tan desenvuelta que la envió al maestro. Luego por la noche en la tienda-bar de tus padres, mi chica contó poesías con mucha gracia.  Comulgó a los 6 años, antes de lo previsto, porque decían que estaba muy preparada. La llevé un año al colegio “Rosa Arjó”, pero en un piso, cuando aún lo estaban haciendo. Después fue a las Teresianas.

 

De Trasobares, vino también mi cuñado el Pablo, a quitarse una muela porque el practicante de Oseja las sabía quitar, o se atrevía a quitarlas. A mi tía Ángeles le gustaba el practicante. Vino también de Trasobares, el Santiago el alguacil, a comprar vino.

 

Yo con la chica nos fuimos con mi cuñado el Pablo a Trasobares, y al otro el día nos bajamos a Zaragoza.

 

Foto montaje con Ángel Gil Vega, Cándida Urbano Bueno y los cinco hijos. Afoto montax con Ángel Gil Vega, Candida Urbano Bueno y ros zinco fillos

Foto montaje con Ángel Gil Vega, Cándida Urbano Bueno y los cinco hijos. Afoto montax con Ángel Gil Vega, Candida Urbano Bueno y ros zinco fillos

¿Qué es para ti Trasobares, y qué parte del pueblo te gustaba más?

Es mi pueblo. Estuve allí hasta los 27 años. De comer había abundante, pero no disfrutaba de la infancia porque había mucho trabajo (a por agua, a fregar…) y mi padre estaba constantemente detrás. No me quejo, más o menos bien, otras iban al campo a “carrear” y nosotras no íbamos.

 

La zona que más me gustaba de Trasobares era el “Tombano” y en “San Roque” que tenía corral y casa. Las mujeres subían en el invierno al abrigo, a coser, a hacer medias y por la calle paralela de la carretera (debajo del corral). En los dos sitios se reunía mucha gente.

 

Con el pueblo que se llevaban mejor los de Trasobares era Tabuenca, venían a comprar patatas. Con Oseja muy bien también, parecido a Tabuenca, mejor que con los de Calcena.

¿Qué es para ti Oseja, y qué parte del pueblo te gustaba más?

La gente fue muy acogedora. En Oseja las chicas eran más decididas y flamencas y mandaban más que en Trasobares.  Eran más fuertes, segaban más.

En Trasobares las chicas no iban a las bodegas. En Oseja por las tardes las chicas iban a la bodega a beber vino con pan y olivas.

La zona que más conocía y me gustaba era la replaceta de la iglesia.

 

¿Cuál es el mejor recuerdo que tienes de tus padres y abuelos?

Mi padre iba al campo de joven, se echaba a dormir, era vago, pero no te dejaba parar.

Bajaba a Zaragoza a vender pieles, huevos que metía en banastas con paja, perdices, conejos, cabritos… Iba al mejor restaurante y a dormir en el “Tubo” encima del “Plata”.

Cuando te ponías mala, enseguida te bajaba a Zaragoza.

Se emocionaba mucho, enseguida lloraba.

Mi madre era muy vaga, lista para la tienda. Tenía una memoria tremenda. No me quería, igual era porque me parecía más al “cucala”, yo tenía mucho genio y ella no hacía nada.

27. (Matones y Cucalas) y Carmen a Cachana en a Botiga-Estanco (1950) 

Mi abuelo Miguel, que fue alcalde, era alto y delgado, se murió antes que mi abuela.

 

La abuela Encarnación, no venía nunca a casa, era muy perezosa, igual tenían el estanco, muy parecida a la abuela Candida, murió a los 81 años.

Eran buenísimas personas, se le comían todo. No hicieron nada, ni trabajaron.

El tío Francisco, era Juez, le gustaba ir a misa.

Mi abuela Juana vivía en la puerta de Calcena, ahora esa casa es de la familia de los “frailes”.

 

La abuela Gervasia –buena cocinera- era muy bruta, sabía leer pero era poco inteligente, muy buena, siempre estábamos comiendo en su casa, trabajadora. Si tocaba matar un cordero, lo hacía igual.

Los sobrinos Hilario, Francisco, Santiago cuando los mondongos y esquilos venían a cenar como los hijos y todos los “Pericotes” –la tia Visita y Encarna contaban romances. El mayoral de los esquiladores iba a cenar y luego baile.

 

El abuelo Ángel era más torpe, no sabía ni leer ni escribir, pero el fondo era bueno. Trabajó toda la vida de pastor y traía leña. Se arreglaba, se quitaba las abarcas y los calcetines de lana roya, de algodón –en verano- los ponía encima de la plancha caliente en el hogar. Siempre llevaba el pañuelo en la cabeza.

Andrés Urbano era hijo único.”

“NICERATO GIL URBANO

Nicerato Gil Urbano

Nicerato Gil Urbano

Foto montaje con Ángel Gil Vega, Cándida Urbano Bueno y los cinco hijos. Afoto montax con Ángel Gil Vega, Candida Urbano Bueno y ros zinco fillos

Foto montaje con Ángel Gil Vega, Cándida Urbano Bueno y los cinco hijos. Afoto montax con Ángel Gil Vega, Candida Urbano Bueno y ros zinco fillos

 Familia Gil Urbano (Matones y Cucalas o Cucaleras) y Carmen la Cachana en la tienda-estanco (1950). Familla Gil Urbano (Matones y Cucalas u Cucaleras) y Carmen a Cachana en a Botiga-Estanco (1950)

Familia Gil Urbano (Matones y Cucalas o Cucaleras) y Carmen la Cachana en la tienda-estanco (1950). Familla Gil Urbano (Matones y Cucalas u Cucaleras) y Carmen a Cachana en a Botiga-Estanco (1950)

Nicerato Gil Urbano en la mili

Nicerato Gil Urbano en la mili

¿Qué recuerdos tienes de tu infancia, juegos, amigos?

Nací el 26 de abril de 1936. Los primeros recuerdos con 4 u 5 años serían de echar hielo a unas tiretas (pipa o tonel a mitad con un ballarte con dos palos levantados por dos personas) para limonada, cervezas y gaseosas para las fiestas en el baile.

39. Nicerato Gil Urbano de nino

Me acuerdo una vez que era muy pequeñico cuando fui a los baños a Calatayud y de allí en un carrico con caballerías a Paracuellos, iría con la Dora. Tenía muchos eccemas. Después más tarde ya se iba en coche.

Arriba en medio Nicerato Gil. Entalto en meyo Nicerato Gil

Arriba en medio Nicerato Gil. Entalto en meyo Nicerato Gil

Un poco más mayor, en Alhama cogimos un tren mercancías que tenía un vagón de viajeros, iba con los abuelos, se estropeó y allí se quedó parado todo el día.

Los tíos de Miguel Ángel Pérez, Nicerato y Victoria, con el traje de boda. Os tíos de Migalánchel Pérez (Nicerato y Victoria) con o traxe d'o casorio

Los tíos de Miguel Ángel Pérez, Nicerato y Victoria, con el traje de boda. Os tíos de Migalánchel Pérez (Nicerato y Victoria) con o traxe d’o casorio

Otra vez fui con las fiebres maltas y otra más con una ciática que iba con gayata, y allí se me quitaron. Todo en pocos días. Volví corriendo.

 

Nicerato Gil Urbano de joven. Nicerato Gil Urbano de choben

Nicerato Gil Urbano de joven. Nicerato Gil Urbano de choben

A la escuela fui desde los 6 años hasta los 14. Íbamos allí, bajábamos al recreo y a jugar. Al maestro le decían “el Casporro”, enseñaba poco. Luego tuve de maestro al padre de D. Avelino (Avelino, hermano de la Rosario), era de Oseja y enseñaba más, pero no me tiraba mucho la escuela. Mis amigos eran el Lorenzo, el Cartero y el Gilico.

 

Nicerato padrino de su sobrino José Manuel. Nicerato padrino d'o suyo sobrino José Manuel

Nicerato padrino de su sobrino José Manuel. Nicerato padrino d’o suyo sobrino José Manuel

En la Primera Comunión, el que más sabía de la “dotrina”, iba el primero, le tocó al Rodolfo, a la hora de comulgar nos tocó juntos. Yo iba bien vestido y los familiares nos daban propinas.

 

Nicerato Gil Urbano con sus sobrinos Laura, Carlos y José Manuel. Nicerato Gil con os suyos sobrinos Laura, Carlos y José Manuel

Nicerato Gil Urbano con sus sobrinos Laura, Carlos y José Manuel. Nicerato Gil con os suyos sobrinos Laura, Carlos y José Manuel

Jugábamos a la baraja, a las cartas, al “copo”, que consistía en echar dos cartas y elegir una, nos jugábamos una perrica, también al siete y medio y al guiñote.

 

Nicerato en romería con los amigos de Trasobares. Nicerato en romería con os amigos de Trasobars

Nicerato en romería con los amigos de Trasobares. Nicerato en romería con os amigos de Trasobars

De chico pequeño jugábamos por la Caleja, a “escondidas”.

 

Nicerato comiendo un rancho con los amigos de Trasobares. Nicerato chintando un ranchico con os amigos de Trasobars

Nicerato comiendo un rancho con los amigos de Trasobares. Nicerato chintando un ranchico con os amigos de Trasobars

Me gustaba mucho pescar barbos. Iba sólo y era muy fino para pescarlos. En el “Batán”, donde más, y en la “Central”. Los metía en un junco, arrastrados. Lo hacía sobre todo por entretenerme. También era bueno jugando a la pelota en el frontón.

 

La foto lo dice todo. L'afoto lo diz tot

La foto lo dice todo. L’afoto lo diz tot

Una vez corrí la “carrera de los pollos”, me inflé, el primero fue el Santiago el “alguacil”, el segundo me quedé yo. Hasta el badén, donde hay una caseta a la entrada del pueblo, allí me quedé.

 

Nicerato comiendo con niños de Trasobares. Nicerato chintando con ninos de Trasobars

Nicerato comiendo con niños de Trasobares. Nicerato chintando con ninos de Trasobars

En Oseja gané a coger una moneda con la boca en un balde de agua.

También en Oseja, “el Rufo” subió el primero al cabezo, pero en la bajada le pasaron todos.

 

Nicerato Gil con sus hermanas Pilar y Dora. Nicerato Gil con as suyas chirmans Pilar y Dora

Nicerato Gil con sus hermanas Pilar y Dora. Nicerato Gil con as suyas chirmans Pilar y Dora

Una vez me bajé para ir a las fiestas de Arándiga, fui desde el “Pedrejón” hasta el “Cabezo de Valdecorrales”. Allí pasó el autobús y le dije al conductor que me parara y me paró.

 

Dora, Pilar y el hermano Nicerato. Dora, Pilar y o chirmán Nicerato Gil

Dora, Pilar y el hermano Nicerato. Dora, Pilar y o chirmán Nicerato Gil

Iba a regar y cavar la huerta, al monte no. Al “Batán”, a la “Viña las Eras”, al “Pedrejón”, a la “Central”. Había peras de invierno y manzanas “comadres” en el “Batán” y “normandas” en la “Central”.

 

Cándida Urbano Bueno con sus hijos Ángelines, Nicerato, Dora, Pilar y Gloria. Cándida Urbano Bueno con os suyos fillos Angelines, Nicerato, Dora, Pilar y Gloria

Cándida Urbano Bueno con sus hijos Ángelines, Nicerato, Dora, Pilar y Gloria. Cándida Urbano Bueno con os suyos fillos Angelines, Nicerato, Dora, Pilar y Gloria

En el baile de mi padre preparaba banderillas, olivas y anchoas.

 

Ya mucho más mayor, tuve en Trasobares una carnecería pero poco tiempo.”

Nicerato Gil Urbano en su casa antes de la grave enfermedad. Nicerato Gil en a suya casa de Trasobars, antis d'a grau malotía

Nicerato Gil Urbano en su casa antes de la grave enfermedad. Nicerato Gil en a suya casa de Trasobars, antis d’a grau malotía

M. Pérez no podió continar fendo-li la entrebiesta, pos dende otubre de 2011 Nicerato esdebinió graumén malaudo.

Nicerato Gil fenezió lo 21 de febrer de 2013, á las 76 añadas. Discanse en paz.

Un beso grandizo de Migalánchel, lo tuyo sobrín preferiu. L´aimo se´ndi complegaba dende los dos costaus.

Manca una entrebiesta á ra zaguera chirmana, Pilar.

Pilar Gil Urbano

Pilar Gil Urbano

54. Afoto montax con Ángel Gil Vega, Candida Urbano Bueno y ros zinco fillos

 Familia Gil Urbano (Matones y Cucalas o Cucaleras) y Carmen la Cachana en la tienda-estanco (1950). Familla Gil Urbano (Matones y Cucalas u Cucaleras) y Carmen a Cachana en a Botiga-Estanco (1950)

Familia Gil Urbano (Matones y Cucalas o Cucaleras) y Carmen la Cachana en la tienda-estanco (1950). Familla Gil Urbano (Matones y Cucalas u Cucaleras) y Carmen a Cachana en a Botiga-Estanco (1950)

La Banda de Sestrica en el baile del tío Cucala con la tía Pilar. A Banda de Sestrica en o baile del tió Cucala con a tía Pilara

La Banda de Sestrica en el baile del tío Cucala con la tía Pilar. A Banda de Sestrica en o baile del tió Cucala con a tía Pilara

La familia en la Primera Comunión de Marcedes y Javier. A familla en a Primera Comunión de Mercedes y Javier

La familia en la Primera Comunión de Marcedes y Javier. A familla en a Primera Comunión de Mercedes y Javier

Pilar Gil, Dora Gil y Victoria Pérez en el Monasterio de Piedra

Pilar Gil, Dora Gil y Victoria Pérez en el Monasterio de Piedra

Pilar Gil con sus padres e hijos. Pilar Gil con os suyos pais y fillos en Trasobars

Pilar Gil con sus padres e hijos. Pilar Gil con os suyos pais y fillos en Trasobars

Pilar Gil, a su izquierda Gloria y Dora. Pilar Gil, á ra suya cucha Gloria y Dora

Pilar Gil, a su izquierda Gloria y Dora. Pilar Gil, á ra suya cucha Gloria y Dora

Cándida Urbano Bueno con sus hijas Angelines, Nicerato, Dora, Pilar y Gloria.

Cándida Urbano Bueno con sus hijas Angelines, Nicerato, Dora, Pilar y Gloria.

Pilar Gil con casi toda la familia. Pilar Gil con cuasi toda ra parentalla

Pilar Gil con casi toda la familia. Pilar Gil con cuasi toda ra parentalla

Pilar Gil en medio de sus hermanos Nicerato y Dora. Pilar Gil en meyo d'os suyos chirmans Nicerato y Dora

Pilar Gil en medio de sus hermanos Nicerato y Dora. Pilar Gil en meyo d’os suyos chirmans Nicerato y Dora

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