18.4. OSELLA. BIBENZIAS Y ALCORDANZAS DE FAMILLA II (ENTREBIESTAS)

Os chirmans de Manuel Pérez -pai de Migalánchel- son Victoria, Ramón, Teresa y Mila. A lo suyo sobrín M. Pérez, os suyos tíos perén l´han dau tó l´aimo qu´han puisto y él lis ne será agradixiu ta cutio.

Ramón Pérez Pérez, Teresa Pérez Pérez, Victoria Pérez Pérez, Milagros Pérez Pérez y Manuel Pérez Pérez en un fotomontaje de los años 50 (moricos y cucalas). Ramón Pérez Pérez, Teresa Pérez Pérez, Victoria Pérez Pérez, Milagros Pérez Pérez y Manuel Pérez Pérez en un un  un fotomontaje afotomontax en as añadas 50 (moricos y cucalas)

Ramón Pérez Pérez, Teresa Pérez Pérez, Victoria Pérez Pérez, Milagros Pérez Pérez y Manuel Pérez Pérez en un fotomontaje de los años 50 (Moricos y Cucalas). Ramón Pérez Pérez, Teresa Pérez Pérez, Victoria Pérez Pérez, Milagros Pérez Pérez y Manuel Pérez Pérez en un afotomontax en as añadas 50 (Moricos y Cucalas)

01aToda la familia en la boda de Ramón y Lola. Toda ra parentalla en o casorio de Ramón Y Lola

01aToda la familia en la boda de Ramón y Lola. Toda ra parentalla en o casorio de Ramón Y Lola

M. Pérez ba á amostrar bels cachez d´as “charradas” feitas con Victoria, Ramón, Tere y Mila, rezentando cosas de lur bita rilazionatas con Osella.

VICTORIA PÉREZ (11-5-1933)

Victoria Pérez Pérez y su hermano Manuel. Victoria Pérez Pérez y o suyo chirmán Manuel

Victoria Pérez Pérez y su hermano Manuel. Victoria Pérez Pérez y o suyo chirmán Manuel

¿Qué sientes por el reciente fallecimiento de tu hermano Manuel?
Para mí, la muerte de mi hermano ha sido muy dura y triste; todavía no me lo creo. Nos hemos querido mucho como hermanos y hemos estado muy unidos.
En Oseja, empezamos de chicos a trabajar juntos en el campo y en Zaragoza también hemos estado trabajando juntos los últimos veinte años.

¿Cuáles son los mejores recuerdos que conservas de cuando eras pequeña?
El primer recuerdo es de ir al campo con mi hermano Manuel, que no nos veíamos ni por el camino de lo pequeñicos que éramos. Mi padre nos gritaba: “Pequeños, ¿dónde estáis? Y nosotros contestábamos: ¡en la revuelta! A los 7 años íbamos al campo a “esrayar” y a quitar piedras al Cabezo con las caballerías, que se adelantaban y nosotros detrás; teníamos miedo de ellas.

La antigua torre o casa del Cura. La antiga torre o casa d'o Mosén

La antigua torre o casa del Cura. La antiga torre o casa d’o Mosén

Mi padre nos mandaba al Manuel y a mí con 10 u 11 años con las caballerías –cada uno con un macho joven- por “Lo Jarque”, “Dehesa Baja”, “la Gorrona”, “el Trabuco” o “la Aldea” a “acarrear”. Él nos cargaba las caballerías con judías, remolacha, cebada y trigo, ¡hala, y pa casa, descargar y comer algo!, luego íbamos al campo de nuevo, y volvíamos los tres con el último viaje.
Una vez, de vuelta de la “Dehesa Baja”, al tío José María que le hacía mucho duelo que fuéramos, nos decía: ¡venga, venga, vamos a descargar y a casa!

Otra vez, por “el Ballejo”, pasó el veterinario de Jarque, nos vio y nos preguntó como se llamaba nuestro padre. Como éramos tan pequeños no le pareció bien que trabajáramos, así que habló él con nuestro padre, y al final comprendió que era por necesidad.
Yo con mi hermano Manuel me llevaba muy bien y nos gustaba trabajar juntos, aunque él con 12 años ya se iba con la hoz y la zoqueta a trabajar con el Vitorián y el Antonio a Malanquilla.

El primer regalo que tuve fue una muñeca y la cuidaba como si fuera una niña de verdad. Al año siguiente me regaló mi padre un abrigo que compró cuando estaba trabajando en la azucarera de Alagón.

De chicas éramos mucho malas, ¡hacíamos cada chandrío! Venía un esquilador de Jarque, y al pasar por el lavadero, la Teofila, la Ángeles López y yo, le decíamos “ven aquí, ayúdanos a subir la tarjadera”, lo hacíamos para que se mojara.

La puerta de la iglesia. A puarta d'a ilesia

La puerta de la iglesia. A puarta d’a ilesia

¿Cuánto tiempo estuviste en la escuela y qué es lo que recuerdas con más agrado?
Era un poco rebelde, no queríamos estudiar mucho porque íbamos obligadas al campo. El día que acudíamos a la escuela lo que queríamos era jugar. Nos pasábamos cosas con la mano por debajo de la mesa y a enredar.
Nos reíamos de la maestra, y nos daba cada reglazo en la mano que ¡para nosotras era! Nos mandaba deberes pero no los hacíamos. Ella vivía en la plaza en la casa del tio Isidoro.
Mi hermano Manuel iba a la escuela por la noche con el maestro D. Ángel. Éste le decía a mi padre: “tiene que dejarle ir a la escuela que es desperdiciarlo, “malimpleau”, tener que ir al campo”; era de los primeros y hacía todo bien. Manuel jugaba con los primos, con el Vitorián y con otros chicos al tirachinas y a escondecucas por el Cubertizo.

Me llevaba muy bien con todas las chicas, y con las que mejor con la “Sole”, la Carmen “la chata”, la Dolores, la Teofila y Ángeles López, y de primas con la Ángeles y la Araceli.

Miguel Ángel Pérez en los brazos de su tía Victoria. Migalánchel Pérez en os brazos d'a suya tía Victoria

Miguel Ángel Pérez en los brazos de su tía Victoria. Migalánchel Pérez en os brazos d’a suya tía Victoria

¿Te acuerdas de tu 1.ª Comunión?
Fue un día para pasarlo bien. Me acuerdo que llevé un vestido de tela de gasa morada con lazos de nidos de abeja que me hizo mi madre.
Comulgué con la Teofila, la Vicentilla, la Mª Antonia (la del tio Anacleto), y de chicos el Miguelín, el Manolo el primo y el Diestre, (mi hermano Manuel llevaba en su primera comunión un traje con pantalón corto de azul marino).
Después de misa pedímos con un cestico por las casas, y nos dieron chorizo, huevos y alguna perrica. Comimos huevos varios días, cada día en una casa, donde más, en casa de la Teofila.

Las Comuniones en nuestra casa las celebrábamos siempre con la familia de Pascual, un amigo de Brea que tenía mi padre de cuando hicieron la “mili” juntos. Era como una fiesta, comíamos 2 u 3 pollos capones y ternasco, y mi madre traía bollos que compraba en Jarque.
A partir de la primera comunión fui a gusto a misa todos los domingos, aunque también nos obligaban.

La campana y el reloj de la iglesia de Oseja. A campana y o reloch d'a ilesia de Osella

La campana y el reloj de la iglesia de Oseja. A campana y o reloch d’a ilesia de Osella

La primera comunión se celebraba en domingo y había un costumbre de ir al día siguiente lunes a la Virgen de la Sierra. Se hacía misa grande con comidas y la gente no iba a trabajar. A la vuelta, el Ayuntamiento regalaba a los vecinos pastas y vino, y en un salón grande, la comida.

¿Qué es lo que más te gustaba de las fiestas y costumbres de tu juventud?
Para las fiestas nos lo pasábamos en grande. A todo el que venía de forastero con la boina puesta, se la cogíamos, le quitábamos el “pirulico” y luego le devolvíamos la boina.

No me dejaban entrar en el baile porque aún era muy joven, pero al final me colaba. Me gustaba bailar con los forasteros como una “descosida”.
Una amiga quería bailar con uno de ellos, y no la sacaba, y yo como bailaba con él, mi amiga me decía que le pisara para ver si luego la elegía.
Recuerdo que mi hermano Manuel bailaba con la Angeles la cucha, la Trini, la Nuri, y sus primas.

Mila Pérez, Angelines Gil y Victoria Pérez en la terraza de la casa de la Angeles en 1960.

Mila Pérez, Angelines Gil y Victoria Pérez en la terraza de la casa de la Angeles en 1960.

Para Carnavales, un año me disfracé, y fue la casualidad que también se disfrazó el cura. Me sacó a bailar sin yo saberlo y al coger la mano me di cuenta que era el cura. Eché un chillido y dije: “el cura, el cura” y él se fue corriendo. Fue una pena que por disfrazarse le cambiaran de pueblo.

El día de San José nos reuníamos 8 u 10 chicas para hacer buñuelos, cada año en una casa distinta. Llevábamos huevos, aceite, azúcar y harina y las hacíamos mejor que nuestras madres, aunque el año que los hicimos en casa de mi prima la Angeles, no nos salió bien y nos saltaban los buñuelos hasta por el techo.

En Semana Santa teníamos ganas de que llegara el domingo, día de la Pascua, porque nuestras madres nos preparaban en el horno de las Callejas una “rosca” a la que le echaban huevo, chorizo y longaniza y a veces, alguna costilla, luego nos la comíamos en las bodegas.

04c El día de la boda de Victoria Pérez. O día d'o Casorio de Victoria Pérez (14-2-1960)

04c El día de la boda de Victoria Pérez. O día d’o Casorio de Victoria Pérez (14-2-1960)

¿Te sientes aragonesa? ¿Y para ti Oseja qué representa?
Sí, me siento al cien por cien, porque me gusta mucho Aragón, y tengo mucha devoción al Pilar. Oseja, para mí lo mejor del mundo. Aunque de joven he trabajado allí mucho, no puedo olvidar que me encontraba muy a gusto. Las bodegas y la fuente son las zonas del pueblo que más me gustaban.

¿Cambiarías la vida que tuviste en Oseja?
No, por nada. No he tenido estudios porque me ha tocado muchísimo trabajar, pero doy gracias a Dios por seguir haciéndolo.

De joven, en Oseja, trabajé en el campo y lo hice a gusto y más por ayudar a mi padre. Injertar, segar, “escubrir”, “esrayar” las viñas que me gustaba mucho, y ¡lo que me cundía!, “bendemar”, coger fruta, arrancar judías y remolacha, llevar las caballerías al campo y volver cargada…., hice de todo menos labrar.
A “injertar” me enseñó mi padre de esta forma: “escubrir” la tierra con una “sotera” (herramienta para picar) de la que sobresale la “puga” de un sarmiento, se abre con una navajica y se mete otra puga, se ata con una rafia (cuerdecica) y se tapa con la tierra que hemos quitado antes, dejando un poquico sin cubrir, y nada, hasta que salga el tallo.

Venía del campo cansada pero aún me iba con otras chicas de merienda a la fuente y a la bodega. Salíamos cada una con la llave de su bodega; y en la primera nos comíamos el bocadillo, y en las demás, olivas, con un vasico de vino, claro.

Con mi hermano Manuel me reía mucho. Todo lo que decía mi padre nos hacía gracia. Un día, estando en “L’udón”, subió el injertador de Jarque, se quitó una pulga que llevaba y la mató y nosotros “encanadicos” de risa. Nos fuimos a dar una vuelta a la caseta hasta que se nos pasó porque ya se enfadaba mi padre.

 Miguel Ángel Pérez en medio de su madre Angelines Gil y de su tía Victoria Pérez.Migalánchel Pérez en meyo d'a suya mai Angelines y d'a suya tía Victoria 9-7-1963

Miguel Ángel Pérez en medio de su madre Angelines Gil y de su tía Victoria Pérez.Migalánchel Pérez en meyo d’a suya mai Angelines y d’a suya tía Victoria 9-7-1963

¿Cuáles son los mejores recuerdos que tienes de tus padres y abuelos?
Cuando éramos pequeños, mi padre nos llamaba muy pronto por la mañana para ir al campo, y mi madre le decía a mi padre “déjalos que duerman más”. Nos llamaba tan temprano para que pudiéramos ir a caballo porque sino teníamos que ir andando.
Recuerdo a mi padre en la cuadra poniendo el aparejo a la caballería mientras mi madre le daba un vaso de vino clarete con una yema de huevo batida.

A mi madre le gustaba mucho coser y tenía una máquina. Al campo no le gustaba ir, iba al “Castellar”, dejaba el cesto de la comida y se volvía a casa. Otras veces, en el campo se preparaba rancho.

Victoria Pérez madrina d'o suyo sobrino José Manuel

Victoria Pérez madrina d’o suyo sobrino José Manuel

De mis abuelos Manuel y Joaquina recuerdo que todas las tardes los nietos íbamos a parar a su casa. Nos juntábamos allí, Violante, Consuelo, Manuel, yo, y hasta 8 u 10 primos, como tenían de todo, igual merendábamos chorizo que chocolate. A la abuela Joaquina le gustaba mucho ir a misa.
Mi abuelo Manuel se murió en casa, al poco rato de estar trillando en la era más alta. Yo, con la Angeles y Araceli tuvimos que ir a buscar al tio “Manorzillo” que estaba en el terreno del Campo.

A mi abuelo Vitorián no lo conocí. Mi abuela María trabajó mucho en su vida y vivía con su hijo Bernardo. Los nietos íbamos a merendar allí y yo la peinaba.
Al tiempo vivió con nosotros en casa y mi madre nada más levantarse la peinaba y le daba el desayuno. Era muy buena y si no le dabas de comer no te pedía, pero ¡cómo no le iba a dar mi madre!

¿Cómo ves la vida y la muerte a los 76 años?
He Intentado ser feliz, y la vida me ha ido bien porque he procurado llevarla con tranquilidad y paciencia.

Victoria Pérez en su último trabajo. Victoria Pérez Pérez en su zaguer triballo

Victoria Pérez en su último trabajo. Victoria Pérez Pérez en su zaguer triballo

La muerte que me venga como a mi hermano, que aunque ya no está entre nosotros, al menos, fue de repente y no sufrió.

Victoria Pérez Pérez

Victoria Pérez Pérez

¿Cómo te gustaría que te recordasen?
Como soy, pero eso que lo digan los demás. Yo creo que he sido una persona muy dialogante, he querido mucho a los míos y a los de fuera, y aún sigo queriendo.”

RAMÓN PÉREZ (4-1-1938) (Pendiente)

Ramón Pérez Pérez

Ramón Pérez Pérez

Calle Mayor de Oseja en 1972. Carrera Mayor d'Osella en 1972

Calle Mayor de Oseja en 1972. Carrera Mayor d’Osella en 1972

Plaza Mayor de Oseja. Plaza Gran d'Osella

Plaza Mayor de Oseja. Plaza Gran d’Osella

En la casa de Oseja en 1974. En a casa d'Osella en 1974

En la casa de Oseja en 1974. En a casa d’Osella en 1974

La Cruz en el cabezo la Muela. A Cruz en o Cabezo la Muela

La Cruz en el cabezo la Muela. A Cruz en o Cabezo la Muela

Angelines Gil con la sobrina María. Angelines Gil con a sobrina María

Angelines Gil con la sobrina María. Angelines Gil con a sobrina María

Ramón Pérez Pérez en la puerta de la casa de Oseja. Ramón Pérez en a puerta d'a casa d'Osella

Ramón Pérez Pérez en la puerta de la casa de Oseja. Ramón Pérez en a puerta d’a casa d’Osella

¿Cuáles son los primeros recuerdos que conservas de cuando eras pequeño, y a qué jugabas?

Nací el 4 de enero de 1938 y mis motes familiares son “Morico” por parte de padre y “Cucala” por parte de madre. Me llevaba muy bien con todos los chicos, sobre todo, con mi primo Enrique, Antonio –hermano del Anselmo-  y mi hermano Manuel.

Jugábamos al “tiro de fuerza” que consistía en sentarnos en el suelo uno enfrente de otro agarrados a una barra de hierro.

Se jugaba al tiro de Barra en la plaza con un barrón de los que labraban, se lanzaba lo más lejos que se podía y que cayera en punta. También jugábamos a los pitos con las gallaras de rebollos o carrasca.

Recuerdo cuando tenía 5 u 6 años que había campos enteros que plantaban zanahorias para darles la planta verde al ganado y a los cerdos; y de remolacha para las caballerías.

Ramón Pérez Pérez

Ramón Pérez Pérez

¿Qué recuerdas de la Primera Comunión?

             Comulgué a los 7 años. Los chicos deseábamos que llegara ese día. Yo llevaba puesto pantalón corto azul y chaquetica al estilo marinero también de azul. Luego al pasar por las casas nos daban tortas, chorizos, huevos, dinero -no mucho- e íbamos a merendar a las Eras.

¿Qué tal por la escuela?

El maestro D. Ángel era muy bueno, fue el que me animó a estudiar porque me vio que estaba capacitado. Se preocupaba mucho por enseñarnos, no le gustaba el látigo, al menos esa fue mi experiencia.

En los estudios en general iba bien en todo, pero lo que más me gustaba eran las Matemáticas.

¿Seguiste estudiando?

             Sí. A los 8 años me acompañaron mis padres a Calatayud a hacer unas pruebas a un Centro Diocesano relacionado con el Seminario. Las hice bien y me avisaron para que fuese a estudiar al Seminario de Tarazona. Fuimos juntos mi primo Enrique, uno de Purroy y dos de Morés.

            Me probaron la voz y les gustó mucho. Me eligieron para el Orfeón. A los 8 años –como “Escolanía del Seminario San Gaudioso”- vinimos en autobús a Zaragoza 20 u 25 chicos al Pilar; parte de la misa canté en el Coro con órgano en Gregoriano “Jesús dulce dum te perfete dum me amoris trans figea tras figeme…”. Iba vestido con sotana negra, fajín rojo, capucha negra con cordón rojo y gorro.

Recuerdo que estando en Tarazona llegué a oír por la ventana de la habitación a la paisana, la Inazia, decir en voz alta lo siguiente: ¡Camamila, Manzanilla y Té del Moncayo!, pasaba al lado del Seminario, iba en caballerías junto a su marido y vendía en manojos las plantas que llevaba.

A los 12 años tuve hepatitis, así que mis padres y hermanos se vinieron a vivir a Tarazona a una casa de alquiler, cerca del Seminario y de la muralla.

Mi padre puso una tienda en la que vendía vino  de Oseja y hortalizas, pero no podía llevar también lo que tenía en Oseja y al acabar el curso nos volvimos todos. Estuve 2 años con medicación.

            A los 15 años volví al Seminario, hice el último curso, pero ya no quería ser sacerdote.

Ramón Pérez Pérez con los sobrinos Miguel Ángel y José Manuel en Oseja

Ramón Pérez Pérez con los sobrinos Miguel Ángel y José Manuel en Oseja

¿Continuaste con los estudios?

 La familia tenía amistad con el canónigo Félix Escribano que había sido durante un tiempo sacerdote en Oseja y contactando con él me buscó una plaza de interno en un Instituto de Calahorra; estuve 2 años.

            A los 18 años me fui a Pamplona a estudiar durante 3 años Magisterio con los Jesuitas. Me examiné en un Centro Público y lo aprobé.

¿Qué es lo que más te gustaba de las fiestas de tu juventud?

Para las fiestas se hacían corridas desde “las Calejas” por la carretera hasta el término de Oseja con Jarque. Algunas veces íbamos hasta lo alto de “la Dehesa”. Una vez corrí hasta la mitad y luego volver. Un año me quedé segundo detrás de Dámaso “el barbero”. Corría bastante.

Un poco más mayor corrí en las fiestas de Aranda y me quedé segundo, me dieron un pollo. El primero que llegó se agarró a un caballo y ¡se disparó!, ganando con trampa.

En las fiestas hacíamos “carreras de burros”. Se bajaban a la carretera 4 u 6 burros, íbamos “al Collau” ida y vuelta y desde “las Calejas” hasta la mitad de la Dehesa pasando por “el Valejo” y volver.

A los 18 años estuvimos viviendo unos 3 años en la actual casa de la Ángeles.

Ramón Pérez con Mª Victoria Torralba (Vicky) con el traje de boda

Ramón Pérez con Mª Victoria Torralba (Vicky) con el traje de boda

¿Qué costumbres y tradiciones recuerdas?

             Teníamos un costumbre -unos días antes de las fiestas de San Blas- de pillar comida entrando por detrás de las casas a través de la ventana del granero. A la madre de la Ángeles “la Cucha” y a José María “el Pincho” les cogíamos comida; se imaginaban quienes éramos, pero nunca decían nada.

            Me acuerdo de la tradición de la bendición de campos que se hacía a primeros de Mayo desde la cruz del Cabezo la Muela, la cual, la pusieron unos misioneros capuchinos hace más de 50 años. Estos misioneros vinieron a Oseja de prácticas a hacer sus obras religiosas. Hacían tests y por las tardes, misas y rosarios. Un misionero respaldó la idea de varios vecinos de poner una cruz en el Cabezo; nos juntamos 6 u 7 de mi telada y cortamos un olmo de “los Casales”. Se hizo todo muy bien, pusimos nuestro nombre en una botella y la dejamos bajo tierra, y encima pusimos la Cruz.

¿Has sido cazador?

 Sí, mucho. A los 14 años ya me iba a cazar, aunque mi padre escondía la escopeta de un caño en el pajar, porque yo era pequeño y era un riesgo. A los 18 años me pasó la escopeta sin problema y él dejó de utilizarla normalmente.

En el verano tenían costumbre los hombres del pueblo de quedarse a dormir en los campos que estaban a más de una hora, los que más, entre “Cabezo del Herrero” y “Valdepuerco”. Se echaba la mies como cama y una mantica por encima, y así, aprovechaban al hacerse de día para estar con la escopeta “a la espera”, pues los conejos y alguna liebre se meten “al cado” de madrugada (se cambian). Los cartuchos se hacían con una maquinica con la medida apropiada, rellenando de forma manual el pistón, perdigones y para separar la pólvora de los perdigones se ponía corcho, papel o cartón.

¿Qué recuerda de tus visitas a Trasobares?

 Con los de Trasobares me he llevado siempre bien, ha habido siempre muy buena relación. Iba a cazar allí con una cuadrilla de Oseja, entre ellos, Tomás “el Currilla”, y de Trasobares: Santiago, Teodoro y Ustaquio. Uno de los terrenos era en “la Tonda” mugando con Tabuenca. También iba a las fiestas. Dormía unas veces en casa del Santiago y otras en casa de la familia de mi cuñada Angelines. El Santiago venía a comprar vino a Oseja para venderlo en su bar.

Ramón Pérez Pérez en las fiestas de Trasobares

Ramón Pérez Pérez en las fiestas de Trasobares

 ¿Qué es para ti Oseja?

             Oseja es mi pueblo, lo que me tocó estar, pues muy bien. Me ha gustado siempre. Me encuentro bien cuando voy aunque haya menos gente.

 ¿Te sientes aragonés?

             ¡Hombre coño, no me voy a sentir aragonés!, las raíces son de Aragón.

Ramón Pérez Pérez con los nietos Ramón, Teresa y Alicia

Ramón Pérez Pérez con los nietos Ramón, Teresa y Alicia

 ¿Qué recuerdos tienes de tu hermano Manuel, tus padres y abuelos?

Me hubiera gustado haberme despedido de mi hermano (se pone a llorar).

La Vitoria la recuerdo de trabajar en casa y en el campo y a quitar piedras en “el Cabezo”.

Ramón Pérez Pérez con los nietos Ramón y Alicia en Las Pedrosas

Ramón Pérez Pérez con los nietos Ramón y Alicia en Las Pedrosas

Tenía mi padre una mula “guita”, la trajeron de Borobia, apenas te montabas tiraba coces. La llevábamos a acarrear y para traer la mies, pero no quería que la montaran. La Vitoria era decidida, se montó en la mula para probarla. El primer pronto no quería la mula, pero después ya se hacía la Vitoria con ella.

La abuela paterna María “Morica”, era muy amena, se preocupaba mucho y te obsequiaba en su casa. Vestía con las ropas antiguas con pañuelo en la cabeza.

Los abuelos maternos Joaquina “Cucala” y Manuel “Tendero”, los conocí muy poco. También se portaban muy bien. La abuela se murió muy joven.

De mis hermanos, me hubiera gustado haberme despedido con tranquilidad de mi querido Manuel.

A la Victoria la recuerdo de trabajar en casa y en el campo y a quitar piedras en “el Cabezo”.

Ramón Pérez Pérez y Vicky Torralba con los nietos Ramón, Alicia y Teresa

Ramón Pérez Pérez y Vicky Torralba con los nietos Ramón, Alicia y Teresa

Mis hermanas Tere y Mila, se fueron de pequeñas a Zaragoza al colegio Carmelitas de la calle Azoque.

TERESA (TERE) PÉREZ (16-10-1940)

María Teresa Pérez Pérez con 20 años. María Teresa Pérez Pérez con 20 añadas.

María Teresa Pérez Pérez con 20 años. María Teresa Pérez Pérez con 20 añadas.

¿Cuáles son los primeros recuerdos que conservas de cuando eras pequeña?
Los primeros recuerdos son de la primera comunión. Comulgó conmigo Sofía, y una chica que se fue a vivir a Frescano, se llamaba Rosaura. El traje y los zapatos que llevaba eran blancos. Era un día especial, ibas a recibir “a Jesús” y era muy importante para la familia y sobre todo para mí.
Al salir de la iglesia, por las calles preparaban varios arcos con flores. Desde los balcones echaban flores y ponían sábanas blancas con cintas, al igual que en la casa “del Cura”. En la procesión echábamos hojas de flores deshechas a “la Custodia”. Después de la misa y procesión, pedíamos por las casas del pueblo con una bolsa de tela; nos daban “perras gordas”.

13a La puerta de la casa del pueblo. A puarta d'a casa d'o lugar

13a La puerta de la casa del pueblo. A puarta d’a casa d’o lugar

De pequeña era traviesa. A la tia Escolástica le echaba piedrecicas a la puerta de su casa y le gritaba: ¡Baje a comprar que vienen a vender cosas! y ella respondía ¡cómo salga yo! Otras veces le decía: ¡vengo a pedir una limosnica!

¿Cuáles eran tus mejores amigos/as, y a qué jugabas?
Mis mejores amigas eran Sofía, Eusebia, Nuri, Vitoriana, Ester y Ángeles (la hija de la Ignacia). A lo que más jugábamos era “a saltar a la comba” y cantábamos canciones como la de “al cochecito leré”, la de “a la una andaba la mula” y “al juego de la gallina ciega”, en el que se le tapaba a una chica los ojos, se le daba unas vueltecicas y a ver si te cogía; también “a los pitos”.
De juguetes, las “moñas” de trapo. Nos volvíamos locas disfrutando con una muñeca de cartón o de trapo, y con tazicas con las que hacíamos comidicas.

Para Reyes nos ponían barricas de turrón (guirlache). De Morés venía el tio cojico que vendía chocolate con almendras. ¡Qué bueno estaba!

Qué bien lo pasábamos, y no ahora con la televisión. Los niños están ciegos con tanta televisión, y además también los ordenadores. ¡El peligro que tienen estar todo el día!

¿Qué tal por la escuela?
La escuela tenía bancos largos y allí hacíamos crucetas, bainicas (labores) y también encaje y bolillos; me gustaban más que las matemáticas. Las chicas con las que mejor me llevaba eran la Sofía y la Eusebia.

María Teresa Pérez hace unos pocos años. María Teresa Pérez fa unas pocas añadas

María Teresa Pérez hace unos pocos años. María Teresa Pérez fa unas pocas añadas

¿Qué es lo que más te gustaba de las fiestas de tu juventud?
Eran más fiestas las de San Blas, venía la orquesta de Sestrica y me gustaba bailar de todo, incluso jotas. ¡Qué bailes me echaba con el Manuel “el Pata”!
En misa se estrenaba ropa, íbamos bien vestidas porque a todas las chicas nos gustaba presumir.

Recuerdo haber ido con mi prima la Araceli a las fiestas de Calcena; a misa y a bailar con la Orquesta de allí.

Lo pasaba bien, antes no era como ahora que es todo vicio y caprichos.

¿Qué costumbres y tradiciones recuerdas?
Cuando se comulgaba, existía la costumbre de ir toda la familia con caballerías a la Virgen de la Sierra. Nos hacía mucha ilusión. Se hacía una misa en la ermita y poníamos una vela. Preparaban un rancho para todos pagado por el Ayuntamiento.

En Mayo íbamos a buscar flores, “ababoles” y margaritas, las llevábamos a casa, y a la iglesia en unos jarrones.

Para San Antón, en la plaza hacían hogueras y me gustaba mucho verlas.

¿Qué es para ti Oseja? ¿Te sientes aragonesa?
Para mí es muy importante, nací y me crié allí y la Plaza es lo que más me gusta porque me recuerda los juegos de chica, y claro que me siento aragonesa, he nacido en Aragón y además somos más abiertos que otros.

14a La iglesia por detrás (Enero 2004). A Ilesia por dezaga (Enero 2004)

14a La iglesia por detrás (Enero 2004). A Ilesia por dezaga (Enero 2004)

¿Los viejos se vuelven niños?
Yo creo que sí, porque hay que tratarlos como niños, y con psicología. A mi me ha tocado estar en casa con mi suegra y mi padre y tenía mucho tacto con ellos, y eso que eran buenas personas.

¿Qué recuerdos tienes de la familia, padres, abuelos?
Sentí mucho la muerte de mi hermano Manuel, me parece mentira. Era muy trabajador, incluso estuvo trabajando en la azucarera de Casetas ya que estaban allí los tíos Higinio y Vitoriana. Era muy alegre, contaba chistes, buena persona y nada egoísta. Me acuerdo todos los días de él, al igual que mis padres y la madre de Pepe.

Mi madre Virgenes me enseñó a hacer encaje y bolillos y a coser. No fue al campo, hacía la casa. Era muy conformada y buenísima madre.

Mi padre Ramón era un santo y muy trabajador. Cuando terminaba la época de hacer las labores en el campo, iba a segar a Castilla. También fue a la azucarera de Alagón porque tenía familia allí, mis primas Lucía y Martina que eran hijas del tío Blas; todo para sacarnos adelante. Era muy buena persona, yo no le veía ningún defecto, si acaso que le gustaba mucho beber vino en la comida. No tenía que estar todo el día dándonos besicos para demostrarnos que nos quería, estaba siempre trabajando. Era lo que se llevaba entonces por el bien de la familia.

La abuela María me pedía que le enhebrase la aguja, yo tenía un poco de mala idea pero sin malicia, y le hacía un “ñudo”, entonces ella me pedía enhebrarlo otra vez, y ya se lo hacía bien. Vivía en la plaza con su hijo Vitorián.

Me acuerdo del abuelo Manuel y la abuela Joaquina. Eran muy buena gente, no iban al campo porque tenían posada.

Calle Zadarrincón. Carrera Zadarrincón

Calle Zadarrincón. Carrera Zadarrincón

¿Has sido feliz?
A mi manera he sido feliz, aunque la felicidad completa no existe. Mi marido se porta muy bien y yo estoy pendiente de él, comida, ropa, etc. No cambiaría la vida que he tenido y creo que he sido buena madre. He hecho lo que quería y una de mis satisfacciones ha sido hacer bien a las personas.

Me hubiera gustado haber hecho una carrera, de Derecho, de Maestra o de Médico y haber aprendido a cantar bien y tocar el piano. También podía haberme metido a trabajar en Hacienda, no quise porque se cobraba menos que en lo privado. Cuando estaba con las monjas, me hubiera gustado ser monja, y mi amiga de Boquiñeni igual, ahora no me pena, así he podido tener los momentos más felices de mi vida, cuando me casé con Pepe y cuando nacieron las chicas.

Pepe Benaul Beltrán

Pepe Benaul Beltrán

No he sido ansiosa de querer hacer cosas, ahora hago labores, bordar, ganchillo… Me he conformado con la vida como ha venido. No tengo ningún trauma ni hecho nada de menos; bueno, a los padres y familiares que han fallecido.

María Teresa Pérez Pérez

María Teresa Pérez Pérez

Cuando por la noche me acuesto rezo a la Virgen por ellos y le doy gracias. Lo que más quiero es la salud, aunque ves que tú también tienes que morir, y es un poco triste, pero cuando llegue la muerte… que llegue.

 La casa de Oseja A casa d'Osella

La casa de Oseja A casa d’Osella

¿Cómo te gustaría que te recordasen?
He procurado hacer las cosas bien y aunque no llegase a hacerlas del todo, me quedaba con la satisfacción de haberlo intentado. Si alguien me pedía un favor, si estaba a mi alcance, se lo hacía, y deseando poderlo hacer. Me ha gustado también hablar con la gente.
Me haría ilusión que dijesen que era “trabajadora” y “una buena mujer”.”

MILAGROS (MILA) PÉREZ (26-10-1943)(Pendiente)

Milagros Pérez Pérez de joven. Milagros Pérez Pérez de choben

Milagros Pérez Pérez de joven. Milagros Pérez Pérez de choben

 

Miguel Ángel Pérez en medio de sus tías Tere y Mila en agosto de 1962.  Migalánchel Pérez en meyo d'as suyas tías Tere y Mila en agosto 1962

Miguel Ángel Pérez en medio de sus tías Tere y Mila en agosto de 1962. Migalánchel Pérez en meyo d’as suyas tías Tere y Mila en agosto 1962

 

Mila en la Aldea

Mila en la Aldea

 

La fuente de los tres caños de Oseja. A fuen d'os tres caños de Osella

La fuente de los tres caños de Oseja. A fuen d’os tres caños de Osella

 

Boda de Mila y Carlos el 14-8-1971.Casorio de Mila y Carlos el 14-8-1971

Boda de Mila y Carlos el 14-8-1971. Casorio de Mila y Carlos el 14-8-1971

 

Calle Zadarrincón, Mila y Carlitos. Carrera Zadarrincón, Mila y Carlitos

Calle Zadarrincón, Mila y Carlitos. Carrera Zadarrincón, Mila y Carlitos

 

Calle Zadarrincón. Carrera Zadarrincón

Calle Zadarrincón. Carrera Zadarrincón

 

Carlos, Manuel, Angelines, Carlitos, Marisa, Mila, Victoria y Ramón Pérez Cardiel en la bodega de Oseja. Carlos, Manuel, Angelines, Carlitos, Marisa, Mila, Victoria y Ramón Pérez Cardiel en a bodega de Osella

Carlos, Manuel, Angelines, Carlitos, Marisa, Mila, Victoria y Ramón Pérez Cardiel en la bodega de Oseja. Carlos, Manuel, Angelines, Carlitos, Marisa, Mila, Victoria y Ramón Pérez Pérez

Vista de Oseja en 2014. Ambiesta de Osella en 2014

Vista de Oseja en 2014. Ambiesta de Osella en 2014

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