24. BELMONTE DE GRACIÁN

Pasan junto a Calatayud y muy cerca de la desembocadura del río Perejiles en el Jalón; se desvían por la carretera A-1504, que remonta el Valle del Perejiles, en dirección a Belmonte. Este pueblo, que antes se denominó “de Perejiles” y “de Calatayud”, se le dice actualmente de forma oficial “Belmonte de Gracián” desde diciembre de 1985, en homenaje a su hijo más ilustre y genial: el jesuíta, escrito y filósofo Baltasar Gracián y Morales (1601-1658), de quien hablaremos más adelante.

Belmonte se encuentra al pie de un bello monte, origen de su nombre. Pertenece a la comarca Calatayud desde la Reconquista, cuando se integró en la “Sesma del río Miedes” -antigua denominación del río Perejiles-, con algunos 240 habitantes, a 650 metros de altura y a 92 kms. de Zaragoza capital. Tiene dos iglesias de clara influencia mudéjar: la de la Virgen del Castillo, en lo alto del pueblo y junto a las ruinas del castillo árabe, y la gótica de San Miguel, en la zona baja.

Torre mudejarizante de la iglesia de San Miguel de Belmonte. Torre mudexarizán de la ilesia de San Miguel de Belmón

Torre mudejarizante de la iglesia de San Miguel de Belmonte. Torre mudexarizán de la ilesia de San Miguel de Belmón

Además de Gracián, lo más notorio de la localidad es el yacimiento celtíbero de Segeda (la antigua Sekaisa), compartido con la vecina localidad de Mara.

La trascendencia histórica de esta ciudad celtíbera proviene de los importantes acontecimientos ocurridos aquí a mitad del siglo II a.C., origen de las “Guerras Numantinas”.

Apiano de Alejandría, autor de las Guerras de España, nos da una descripción precisa de estos acontecimientos:

“No muchos años después estalló otra grave guerra en España, por la causa siguiente: Segeda era una grande y poderosa ciudad de los celtíberos llamados belos, adscrita a los pactos de Sempronio Graco. Sus habitantes se propusieron que la gente vecina de ciudades más pequeñas abandonasen sus lugares y se congregasen en su ciudad, a la que rodearían de una muralla de cuarenta estadios de circunferencia, obligando a esto a la vecina tribu de los titos. Enterado el Senado, les prohibió construir ninguna muralla, y ordenó que se pagasen los tributos fijados por Graco, mandando al mismo tiempo que se uniesen a las tropas romanas, pues así lo disponía el tratado de Graco. Los de Segeda contestaron que, respecto al muro, Graco había prohibido construir nuevas ciudades, pero las antiguas podían fortificarsen; en cuanto a los tributos y a las tropas dijeron que los mismos romanos después de Graco se lo habían condonado. Y así era en efecto; pero cuando el Senado concede un favor así, añade siempre: estará en vigor en tanto que así plaza al Senado y al pueblo romano”. (Véase: www.segeda.net)

Curiosamente, la declaración de guerra del Senado romano al Senado de Segeda -el año 154 a.C- es el origen del calendario mundial actual, pues necesitaban elegir nuevos cónsules que pudiesen organizar el ejército cuanto antes, cambiando el calendario de elección de éstos “de los Idus de marzo a las Calendas de enero”, con lo que el día 1 de enero pasó a ser el primer día del año y el desfase originado de 2 meses hace que septiembre, octubre, noviembre y diciembre no sean desde entonces los meses séptimo,  octavo, noveno y décimo del año, respectivamente.

Si ya es importante este vínculo del yacimiento de Segeda con el calendario, los astros y la medición del tiempo, aún es más la plataforma descubierta en 2004, que permitirá a Manuel Pérez Gutiérrez -después de cinco años de estudios- establecer que esa plataforma es un “calendario de horizonte”.  Así lo demuestran los alineamientos de dicha construcción con los crepúsculos del sol en las diferentes temporadas del año y con la salida de la luna en el “ciclo de Metón” -cada 19 años- evidencia de los avanzados conocimientos astronómicos de los celtíberos.

Esta estrecha relación del yacimiento de Segeda con la astronomía antigua ha incitado a la Universidad de Zaragoza en la creación del proyecto Cosmóbriga, con el objeto de crear en Segeda y Mara un complejo único en Europa, centrado en la arqueoastronomía y la astronomía cultural y basado en los testimonios astronómicos del Santuario celtíbero de Segeda. (véase el artículo del “Heraldo de Aragón” de 22 de enero de 2013: “El yacimiento celtíbero de Segeda, eje de un proyecto astronómico único en Europa”, firmado por Mariano García).

Ya toca tratar la figura del ilustre belmontino nacido en 1601: Baltasar Gracián y Morales.

Rótulo en recuerdo de Baltasar Gracián en la pared del Ayuntamiento de Baltasar Gracián. Retulo remeratibo de Baltasar Grazián en a paré d´a Casa´l Lugar

Rótulo en recuerdo de Baltasar Gracián en la pared del Ayuntamiento de Baltasar Gracián. Retulo remeratibo de Baltasar Grazián en a paré d´a Casa´l Lugar

El escritor aragonés -reconocido como una de las mentes más brillantes de su tiempo- es hijo de Francisco, médico y natural de Sariñena, y de Ángela, de Calatayud.

De niño, vive también en Toledo con Antonio Gracián, hermano de su padre y capellán de San Pedro de los Reyes.

A los 18 años ingresa en el noviciado de los jesuitas en Tarragona. Seis años más tarde, y después de estudiar Filosofía en Calatayud y Teología en Zaragoza, es ordenado sacerdote.

En 1633 pasa a ocupar la cátedra de de Filosofía en la Universidad de Gandía, desde donde es destinado a Huesca en 1636 como predicador, confesor y escritor. Aquí entabla amistad con Vicencio Juan de Lastanosa, su mecenas, y comienza su vida como escritor al publicar “El Héroe” (1637).

Baltasar Gracián es de nuevo destinado en 1639 a Zaragoza, donde entra en contacto con el Duque de Nochera,  actuando como su confesor. Con él viaja a Madrid, donde predica con gran éxito. En 1642 llega a Tarragona como vicerrector recalando a finales de 1644 en Valencia.

Un año después es destinado a Huesca de nuevo, desde donde se traslada a Zaragoza (1649). En la capital aragonesa ejerce los cargos de confesor, predicador y profesor de Escritura. Allí prepara su obra cumbre, “El Criticón”, cuya publicación le desencadena serios problemas con sus superiores.

En 1655 publica “El Comulgatorio” firmado con su propio nombre y con la autorización de la Compañía.

Tres años después, en 1658, Baltasar Gracián es destinado a Graus. El 30 de abril de ese mismo año a Tarazona, como consultor y prefecto espiritual, donde fallece el 6 de diciembre de 1658.

Vieja casa aristocrática en Belmonte de Gracián. Biello casalaz aristocratico en Belmón

Vieja casa aristocrática en Belmonte de Gracián. Biello casalaz aristocratico en Belmón

Baltasar Gracián se sintió aragonés y daba continuas muestras de ello. Cultivaba ese sentimiento con orgullo y eso pudo costarle, como ocurrió en Valencia donde atribuye a jesuítas valencianos sentimientos antiaragoneses, algunos disgustos graves. Sus obras se encuentran llenas de referencias positivas sobre Aragón. Precisamente como aragonés y desde Aragón, Gracián analizará y juzgará la historia de esa época y el pasado de su nación aprovechando la fuerza que le otorga un territorio cargado de historia y de ancestrales costumbres. Gracián alcanzó la fama no por ser aragonés, sino por ser un aragonés universal, recordando que los más grandes, traspasaron las fronteras de su tierra para vivir una existencia que nunca fue provinciana.

Pintura histórica de Baltasar Gracián en baldosas en la fachada del Ayuntamiento de Belmonte. Pentura estorica de Baltasar Grazián, en recholas, en a frontera d´a Casa´l Lugar de Belmón

Pintura histórica de Baltasar Gracián en baldosas en la fachada del Ayuntamiento de Belmonte. Pentura estorica de Baltasar Grazián, en recholas, en a frontera d´a Casa´l Lugar de Belmón

Sus obras más importantes son “Agudeza y arte de ingenio”, “El héroe”, “El discreto”, “El criticón” y “Oráculo manual y arte de prudencia”.

Su forma literaria es claro ejemplo de uno de los denominados estilos característicos barrocos, el “conceptismo”, destacando el valor de la concisión, centrándose en el dominio del verbo como elemento central de la expresión para decir lo máximo que pueda de un asunto, empleando el verbo justo y los necesarios sustantivos para su empeño, procedimiento que Gracián lleva a su extremo en su obra “Oráculo manual y arte de prudencia” (1.647), compuesto de casi trescientos aforismos. En ellas se juega constantemente con las palabras y cada frase se convierte en un acertijo de la retórica, ofreciendo un conjunto de normas y orientaciones para guiarse en una sociedad compleja y en crisis.

Escudos de linaje de los apellidos desordenados de uno de los Zerris. Escutos de linache de ros apellitos (desordinatos) d´un de ros Zerris

Escudos de linaje de los apellidos desordenados de uno de los Zerris. Escutos de linache de ros apellitos (desordinatos) d´un de ros Zerris

De los mencionados aforismos, u ocurrencias, M. Pérez -gran recopilador de citas, frases y dichos- hace la siguiente selección:

“El saber y el valor alternan grandeza.

Tratar con quien se pueda aprender.

Nunca descomponerse.

Saberse atemperar.

Atención a que le salgan bien las cosas.

Saber negar.

Nunca apurar, ni el mal, ni el bien.

Cultura, y aliño.

Arte para vivir mucho.

Realidad y apariencia.

No mostrar satisfación de sí.

Prevenirse en la fortuna próspera para la adversa.

Señorío en el dezir y en el hazer.

Antes loco con todos que cuerdo a solas

Arte de dexar estar.

No ser inaccessible.

Tener el arte de conversar.

Saber usar de los amigos.

Diferenciar el hombre de palabras del de obras.

Saber, o escuchar a quien sabe.

Creer al coraçón.

Hombre de gran paz, hombre de mucha vida.

Saber estimar.

Son tontos todos los que lo parecen y la metad de los que no lo parecen.

Saber tomar las cosas.

Tener un punto de negociante.

Saber un poco más, y vivir un poco menos.

Saber hazer el bien.

Saber olvidar.

No dexarse obligar del todo, ni de todos”.

En sus obras, Baltasar Gracián escribió muchos aforismos y citas interesantísimas, pero hay que terminar, porque como él decía:

“Lo bueno si breve dos veces bueno”.

 

El Criticón es una novela de Baltasar Gracián publicada en tres partes en 1651, 1653 y 1657. Es la obra que resume la visión filosófica de Gracián bajo la forma de una epopeya moral que abarca la vida del hombre, representada en dos facetas, un hombre: impulsivo e inexperto y el otro: prudente y experimentado. Contiene una mirada amarga y pesimista acerca del mundo y de la vida humana, aunque alberga una esperanza al conseguir salir los protagonistas de la mediocridad y obtener la fama eterna.

Con esta visión pesimista de la sociedad se identificó el filósofo alemán del siglo XIX, Artur Schopenhauer, e influyó en filósofos germánicos como Friedrich Nietzsche y Shopenhauer.

Algunos autores opinan que esta obra maestra de Baltasar Gracián es un precedente del existencialismo y está considerada por muchos como una de las mejores de la literatura española, junto al Quijote y La Celestina.

La puerta de la iglesia de Belmón desde una puerta derruída. La torre d´a ilesia de Belmón dende una puarta enronalata

La puerta de la iglesia de Belmón desde una puerta derruída. La torre d´a ilesia de Belmón dende una puarta enronalata

Juan A. Frago Gracia, en su estudio “El aragonesismo lingüístico en Gracián”, (véase la bibliografía), recopila algunos aragonesimos extendidos por sus obras, sobre todo en El Criticón:  la canal, el señal,  no+verbo+gota, pelliço, balsa de sangre, similla, amerar, aneblarse, antecoger, apañar, açarolas, bardas, botica, brollar, brollador, cabal, cabezo, campar, zeñar, cercillos, corona, chapear, dropo, enemigo, esquirol, fuina, gamba, hendrijas, rendrija, livianos, malagana, melsa, micero, niquilote, perdigana, pernil, parar laços, punchonero, punça, remo, royo, salvajaz, sitiada, viola, mosqueta, fembras, fame…. así como la presencia relativamente abundante de terminaciones en -ico,-ica y -ete, -eta. También hace notar que el modelo de lengua de Gracián es el castellano de Toledo (que conocía bien por haber vivido aquí parte de su niñez), por eso la presencia de aragonesismos en su obra es muy escasa, pero significativa de la personalidad lingüística de Aragón en el siglo XVII, comprobable también en sus capas sociales más cultivadas y aculturadas.

M. Martín publicó en Orache-4, pág. 5 la traducción de un pequeño texto de “El Criticón” de Gracián, muy relacionado con la cuestión lingüística aragonesa.

Portada de la revista Orache. Portalada d'a Rebiesta Orache, 4

Portada de la revista Orache. Portalada d’a Rebiesta Orache, 4

Articlo (A rueda de o tiempo) de Migalánchel Martín

Articlo (A rueda de o tiempo) de Migalánchel Martín

Véase la versión actualizada, mejorada y con tendencia alto pirenaica de ese texto:

                                    A  RUATA  DE  RO  TIAMPO

“Dica en o fablar bi ha nobedá cada diya, pos o luengax de güé á dosziantas añatas se´n retrai á algarabía. E si no, leyer ixos Fueros d´Aragón, ixas Partidas de Castiella, que ya no ne b´ha qui los repleque. Ascuitar un rated ixos que nabesan l´auno zaga l´autro en a Ruata de ro Tiampo. Paroron cuanta e i sindioron que ro primer iziba fillo, lo segundo fijo , lo terzer hijo , y ro cuarteno ya iziba  gijo á lo andaluz, e ro zinqueno d´autra traza, só que no l´apercazoron pas. ¿Qué ye isto? yiziba Andrenio. Siñors, ¿ta do recutirá tánto cambeyo? ¿Pos no yera bian guana ixa primera parola fillo, y más finialla, más á consonán con l´orichinal suyo, que ye o latín? – Sí-  Pos ¿por qué la dixoron?. – Nomás que por cambeyar, escaizindo ro mesmo en as parolas qu´en os chapelers. Istos d´agora han por salbachins á ros d´ixe luengax, como si ros esdebeniders no´n esen de bengar á aquers y esmelicá-sen d´istos”. (Baltasar Gracián. “El Criticón”. Libro III, Crisi X: “La Rueda del Tiempo”. Ed. Espasa-Calpe. Col. “Austral”. 8ena edizión. Madrí, 1975, pax. 376).

 

“Critilo y Andrenio, ya en la vejez del Viaje de la Vida, han llegado a Roma y conducidos por un Cortesano se dirigen al punto más alto de sus Siete Cerros, desde donde observan todo el Pasado y el Futuro girando en la Rueda del Tiempo.

He querido traducir este trocico de la obra del genial escritor aragonés porque me parece muy implicado con la problemática de nuestra lengua. Que cada uno saque conclusiones por sí mismo.”

Cambiando de tema, la familia materna de Chesús Casaus Parrilla proviene de Belmonte y del valle de Perejiles. Amigo de los Zerris y compañero de los viejos tiempos del Ligallo de Fablans,

Chesús Casaus, Migalánchel Martín, Milio Grazia, Migalánchel Pérez y Alfredo Barberán (Pilar-2009)

Chesús Casaus, Migalánchel Martín, Milio Grazia, Migalánchel Pérez y Alfredo Barberán (Pilar-2009)

Chesús es un apasionado de la naturaleza y de los lugares de Aragón; fruto de sus aficiones son los trabajos realizados en PRAMES -recopilaciones e investigaciones toponímicas en mapas y guías para excursionistas, que le han valido reconocimientos oficiales merecidísimos, al tratarse de unos trabajos a los que ningún otro ha podido ni ha sabido llegar a hacer-

Chesús Casaus entre Luis Masgrau y Modesto Pascau. Placa de Reconocimiento. (XVII Cena de la Montaña, F.A.M.) 2012

Chesús Casaus entre Luis Masgrau y Modesto Pascau. Placa de Reconocimiento. (XVII Cena de la Montaña, F.A.M.) 2012

y las traduciones literarias y recogidas léxicas de la editorial GARA  D´EDIZIONS.

Dizionario Aragonés de Terminos Cheograficos de Chesús Casaus y Pascual Miguel.

Dizionario Aragonés de Terminos Cheograficos de Chesús Casaus y Pascual Miguel.

Chesús Casaus les ha pasado su recopilación de topónimos, dichos y joticas de Belmonte, de los que eligen los siguientes:

LOS ALBARES, BALDELAJUÉN,  BALDELAYAR,  BALDESARDAÑA,  BALDUERTA,  BALMORIR,  BALLARANES,  CARRABIBEL, CARRAMARA, LA CASA EL CONDE,  EL CORRAL DE LA DULA,  LA DÉSA,  LA ERA LOS CUCATES,  LAS ESCAMBRILLAS,  EL GÜERTO EL ROY, EL  GURRIANO,  LOS IJARES,  EL  JORDÁN,  JUANSECA (esdebiene de  FUAN  SECA),  LA NUGUERILLA, EL PEDRÓN,  PEIRONES: de SAN ANTÓN, del PILAR y del ROSARIO,  LA FUENTE  EL PIEJO,  LA PIEZA PARDA,  LA PILETA, EL PORTEJAU,   EL RECUENCO, LA SALZEDA,  SANDAÑÓN,  TORRONTANILLA,  ZAICA EL SAUQUILLO,  ZARRAU del CARPINTERO.

BIBER  DE  BICOR (aldea de Belmonte)

BICOS:  ALTO, BAJO,  SANTA LUCÍA,  CARRAMARA, EL CONEJO,  LA CUESTA EL GATO,  LAS ESCAMBRILLAS y  EL MONTECILLO.

Plano de Belmonte de Gracián (Dibujo de Chesús Casaus) . Plan de Belmón (Debuxo de Chesús Casaus)

Plano de Belmonte de Gracián (Dibujo de Chesús Casaus) . Plan de Belmón (Debuxo de Chesús Casaus)

DICHOS Y CANCIONES:

“Entre Mara y Belmón esta la ciudá d’Urón.”

“Alégrate,  jumento, que muy pronto estrenaremos albarda y cabezal !!.”

“Dizen qu’en el Barrio Bajo/ Dizen que no hay güena unión/ Porque no matan tocino/ ni pagan contrebuzión.”

“Debajo del debantal/ llevas un puchero nuevo/ si  quieres yo te lo lleno/ con leche churizo y güebos.”

“La Virgen del Patrocinio(Orera)/ s’apareció en una higuera/  y la Virgen del Castillo(Belmón)/ en una zarza morera.”

“De San Martín venimos/ agua pedimos/ no venimos borrachos/ pero sí bien bebidos.”

“En Sediles canta el cuco/ en Villalba la cigüeña/ y en casa del Tío Parrilla/ canta la chica pequeña.”

“La Merienda d’Olbés: un güebo pa tres…. y la yema pa dimpués.”

“El domingo Lazáro, maté un pajáro/ el domingo Ramos, lo pelamos/ el domingo Pascua, lo eché en ascua/ y el domingo Cuasimodo, nos lo comimos todo.”

Los Zerrigüeltaires van justos de tiempo, así que se dan prisa en comer junto a la carretera y dan vueltas rápidamente por Belmonte, escasamente les llega para fotografiar la fachada de la casa natal de Gracián,

Fachada de la casa natal de Baltasar Gracián con algunos rótulos conmemorativos y de homenajes. Frontera d´a casa natal de Baltasar Grazián con bels retulos remeratibos y d´omenax

Fachada de la casa natal de Baltasar Gracián con algunos rótulos conmemorativos y de homenajes. Frontera d´a casa natal de Baltasar Grazián con bels retulos remeratibos y d´omenax

con unas placas conmemorativas

Rótulo de recuerdo y homenaje de Belmonte de Gracián. Retulo d'alcordanza y omenax, de Belmón á Grazián

Rótulo de recuerdo y homenaje de Belmonte de Gracián. Retulo d’alcordanza y omenax, de Belmón á Grazián

y de homenaje a su figura, las torres de las dos iglesias,

Torre de la ermita de Ntra. Sra. del Castillo de Belmonte de Gracián. Torre de l´armita de Nª Sª del Castillo de Belmón de Grazián

Torre de la ermita de Ntra. Sra. del Castillo de Belmonte de Gracián. Torre de l´armita de Nª Sª del Castillo de Belmón de Grazián

Igleisa de San Miguel de Belmonte de Gracián y montes de la comarca. Ilesia de San Migal de Belmón y mons d´a redolada

Iglesia de San Miguel de Belmonte de Gracián y montes de la comarca. Ilesia de San Migal de Belmón y mons d´a redolada

alguna casa con linaje, escudos de nobleza

Escudo de linaje en la pared de una gran casa. Escuto de linache en a paré d´o casalaz

Escudo de linaje en la pared de una gran casa. Escuto de linache en a paré d´o casalaz

y más rótulos

Rótulo de homenaje a Gracián de la Institución Fernando el Católico. Retulo d´omenax á Grazián, d´a estituzión Fernando el Católico

Rótulo de homenaje a Gracián de la Institución Fernando el Católico. Retulo d´omenax á Grazián, d´a estituzión Fernando el Católico

y una estatua de Gracián en la entrada del Ayuntamiento.

Estatua de Baltasar Gracián en la entrada del Ayuntamiento. Estatua de Baltasar Grazián en l´entrador d´a Casa´l Lugar

Estatua de Baltasar Gracián en la entrada del Ayuntamiento. Estatua de Baltasar Grazián en l´entrador d´a Casa´l Lugar

Cuando se van marchando, aún fotografían desde lejos las edificaciones medio en ruinas, construidas en yeso, del antiguo Belmonte.

 

Viejas edificaciones en ruina de Las Escambrillas de Belmonte de Gracián. Biellas edeficazions enronalatas de Las Escambrillas de Belmón de Grazián

Viejas edificaciones en ruina de Las Escambrillas de Belmonte de Gracián. Biellas edeficazions enronalatas de Las Escambrillas de Belmón de Grazián

Les hubiese gustado mucho visitar más despacio Belmonte, y otros interesantísimos lugares del valle del Perejiles, como Mara, Orera y Miedes, pero no les da tiempo. Así que continúan por la A-1504 y en Mara se desvían algunos kms. por la CV-819 hacia Ruesca.

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