20. NUÉVALOS – LAS REQUIJADAS

NUÉVALOS

28-V-2010. Después de desayunar fotografían el bonito paisaje del embalse de la Tranquera (allí desembocan los ríos Ortiz y Mesa en el Piedra)

Vista de Nuévalos y el embalse de  La Tranquera. Ambiesta de Nuebalos y l'entibo de La Tranquera

Vista de Nuévalos y el embalse de La Tranquera. Ambiesta de Nuebalos y l’entibo de La Tranquera

y el impresionante torreón de uno de los Castillos de Nuevalos.

Torreón medieval de Nuévalos. Torreyón meyebal de Nuebalos

Torreón medieval de Nuévalos. Torreyón meyebal de Nuebalos

Precisamente, el castillo de Nuévalos -era tenencia de la Orden del Santo Sepulcro- fue reconquistado por los castellanos durante la guerra de los dos Pedros (siglo XIV), pues incumplieron en dos ocasiones, incluso después de haber conquistado Calatayud.

LAS REQUIJADAS

Marchan hacia el Sur algunos kms. por la A-202 y paran un momento en la carretera, pues hay un magnífico mirador sobre el Monasterio de Piedra y su Parque Natural.

Parque del Monasterio de Piedra desde el Mirador. Parque d´o Monesterio de Piedra dende lo Miralgüen

Parque del Monasterio de Piedra desde el Mirador. Parque d´o Monesterio de Piedra dende lo Miralgüen

Parque del Monasterio de Piedra desde el Mirador. Parque y Monesterio de Piedra dende lo Miralgüen

Parque del Monasterio de Piedra desde el Mirador. Parque y Monesterio de Piedra dende lo Miralgüen

Continúan un poco más hasta el “Lugar Nuevo”, aparcan junto a unas casas y se cambian el calzado, pues hay que caminar unos dos kms. bajando por una cabañera llena de hierba mojada, dirigidos a la central hidroeléctrica y el Salto de la Requijadas (el nombre proviene del antiguo verbo “requejar”: “estrechar, encajonar, estreñir”; topónimos como Requijada, Requejada, Requejo, Requeixo… s’estendillan por gran parti d’a Península). El tiempo es húmedo y a veces lloviznea, hasta que se pone a llover fuerte durante algunos minutos; por suerte han podido cobijarse en un porche de una de las casas de los trabajadores de la central.

Cuando para de llover continúan bajando y enseguida llegan a una escalera metálica construida para salvar el cortado por el que salta el río Piedra.

Escaleras de acceso al paraje de las Requijadas. Escaleras d´azeso á lo parache de Las Requixadas

Escaleras de acceso al paraje de las Requijadas. Escaleras d´azeso á lo parache de Las Requixadas

Mientras bajan las escaleras ya van observando y fotografiando, a través de las hojas de los árboles, el impresionante salto, que no se verá muy bien hasta que no lleguen al lado: ¡espectacular! Hacen las correspondientes fotografías y después de algunos minutos -contentos y encantados con el precioso paisaje-

El impresionante Salto de las Requijadas aparece entre las hojas. L'impresionán Salto de Las Requixadas aparix entre lo fuellamen

El impresionante Salto de las Requijadas aparece entre las hojas. L’impresionán Salto de Las Requixadas aparix entre lo fuellamen

M. Pérez satisfecho en las Requijadas. Migalánchel Pérez satisfeito en Las Requixadas

M. Pérez satisfecho en las Requijadas. Migalánchel Pérez satisfeito en Las Requixadas

M. Martín satisfechos en las Requijadas. Migalánchel Martín satisfeito en Las Requixadas

M. Martín satisfechos en las Requijadas. Migalánchel Martín satisfeito en Las Requixadas

M. Pérez satisfecho en las Requijadas. Migalánchel Pérez satisfeito en Las Requixadas

M. Pérez satisfecho en las Requijadas. Migalánchel Pérez satisfeito en Las Requixadas

M. Pérez satisfecho en las Requijadas. Migalánchel Martín satisfeito en Las Requixadas

M. Pérez satisfecho en las Requijadas. Migalánchel Martín satisfeito en Las Requixadas

El espectacular Salto de las Requijadas. L'espeitacular Salto de Las Requixadas

El espectacular Salto de las Requijadas. L’espeitacular Salto de Las Requixadas

 M. Martín apacible en el paraje de las Requijadas. Migalánchel Martín implazero en o parache de Las Requixadas

M. Martín apacible en el paraje de las Requijadas. Migalánchel Martín implazero en o parache de Las Requixadas

M. Pérez apacible en el paraje de las Requijadas. Migalánchel Pérez implazero en o parache de Las Requixadas

M. Pérez apacible en el paraje de las Requijadas. Migalánchel Pérez implazero en o parache de Las Requixadas

vuelven por donde han venido hasta llegar al coche, muy mojados pero totalmente satisfechos. Se cambian de calzado y ropas y, cuando van a encender el coche aparece un “todo terreno” y un señor les dice que no se puede aparcar ahí, se disculpan pero, ciertamente no sabían nada.

Anuncios