8. Santuario de Guayente

El santuario de Guayente está emplazado en el alto de un promontorio, camino de Eriste y a unos 600 metros de Sahún, en una sombra y junto a la fuente de Santaloi. Pasear entre árboles les resulta reconfortante, beben agua de la fuente, disfrutan del paisaje y se adentran al interior bajo el arco de una portalada. El santuario consta de dos partes: Iglesia y Abadía, o casa del Prior. En los orígenes fue un lugar de culto precristiano; la iglesia data del siglo XII con reformas en el XVI y tiene ocho altares.  Además, hay una Escuela de Hostelería con estudios de Cocina.

Portalada de entrada al Santuario. Portalada de l´entradó ta´l Santuario.

Según la leyenda, la Virgen se va a aparecer a Hernando de Azcón en el siglo XI, en un paraje conocido como Roques Trencades. Intentan llevar la imagen hacia Sahún y por dos veces la escultura se volvía aquí, a Guayente, levantándose por ello una pequeña ermita, nacimiento del santuario.

Ntra. Sra. de Guayén en baldosas. Nuestra Siñora de Guayén enrecholetada.

Guayente –Guayén en patués- puede que venga del latín Vadum: “vado”; o del nombre  latino Gayo; o del prerromano Goyén; o seguramente relacionado con el vasco: Goihen: “el más elevado”. Como curiosidad, la localidad zaragozana de Jarque de Moncayo tiene una fuente que se llama Guayén.

Paisaje con el fondo del embalse de Linsoles. Paisache dan lo barrache de Llinsols enta´l fundo.

Precisamente existe un premio de “Concurso de Narrasions en Patués” desde 1983  denominado Premio Literario “Guayén”, creado por la Asociación Guayén y cuyos trabajos más interesantes son publicados por la editorial “Publicazions d’o Consello d’a Fabla Aragonesa”.

Lateral del santuario de Guayente. Costau del santuario de Guayén.

El 8 de septiembre en el santuario de Guayente es la fiesta de la Virgen. El acto central es el baile tradicional Ball dels Sombrers en el que los mayordomos llevan un ramo metálico en la cabeza, heredado por generaciones. Existe un dicho respecto a esta fiesta: “Birgen de Guayen / apatrica-me el casamén, / me combienga u no me combienga / apatric-ame-güe”.

Paisaje desde el santuario de Guayente. Paisache dende´l santuario de Guayén.

Continuando con el pirineísta Antoine Benoist, adjuntan una descripción amplia e interesantísima de su visita al santuario de Guayente, antes de visitar Sahún, ese mismo día 8 de septiembre de 1891:

Santuario de Guayente. Santuario de Guayén.

“El santuario de Guayente está compuesto por una iglesia bastante vulgar, de gusto jesuita, del siglo XVII, y de un cuerpo principal de vivienda bastante grande unido a la iglesia, con un ala que da la vuelta. Esta parte del edificio incluye el alojamiento del párroco que comunica con la capilla, más un corredor, una sala de recepción y una habitación conocida con el nombre de “habitación del arzobispo”, un poco mejor cuidada que las otras y desde la cual se tiene una vista admirable sobre todo el valle. Es en el patio, bastante estrecho, rodeado por un lado por la iglesia y por los otros dos, por el resto del edificio, donde tendrá lugar después de misa el baile tradicional que da ese carácter original a la fiesta de Sahún. Mientras tanto, los campesinos de los pueblos vecinos, desde Benasque hasta Villanova, Sos y Castejón, llegan a pie o a caballo, mayoritariamente con sus mujeres y sus niños, y vienen a fumar cigarrillos en la terraza que está a la entrada del patio. Allí, numerosos vendedores de fruta, sobre todo de uvas negras, han desembalado sus cestas.

En una pradera, a la izquierda de la iglesia, los más prudentes van a escoger un lugar a la sombra para comer en familia después del oficio religioso. Los caballos, los asnos, las mulas están atados aquí y allá, en los árboles…

Con sus fajas azules y sus pañuelos de cabeza multicolores, esos buenos mozos de aspecto truculento parecen bandoleros, pero hacen menos ruido y sobre todo, son infinitamente más pacientes que muchos franceses que conozco.

…El cura párroco, de aspecto paternal y risueño, nos recibe con un cigarrillo en la mano y nos lleva a su habitación, desde donde podremos asistir sucesivamente a la misa y al baile, ya que la habitación está comunicada con la tribuna de la iglesia y el baile tendrá lugar en el patio que hay bajo su ventana.

La muchedumbre invadió la pequeña iglesia donde cabían con más o menos holgura trescientas personas, pero este día es probable que el número se triplique. Asistimos a la entrada de los fieles desde la tribuna. Antes de santiguarse, los hombres se quitan el pañuelo de colores vivos que sustituye a los sombreros; se arrodillan y se santiguan dos veces seguidas. Al poco rato, la tribuna donde me encuentro se llena como el resto de la iglesia; es aquí donde se colocan los cantores y los músicos, sin contar con el resto de la gente…

De repente, se oye una música alegre y viva…Están en el ofertorio de la misa y los honores al Señor y a la Virgen están acompañados por el son del violín, la guitarra, la bandurria y el figle (gran instrumento de viento de cobre y con boquilla, con llaves).

Una vez terminada la misa…En un rincón sombrío del patio…Llegan los conductores del baile, los jefes del coro con ramilletes de albahaca detrás de la oreja, al igual que todo el mundo, y además, con una especie de penacho de flores artificiales sujeto a su pañuelo de cabeza…ejecutan uno tras otro un paso parecido al de la jota. Bailan al son de las castañuelas, acompañados por la música de la orquesta. A los conductores del baile siguen veinticinco o treinta jóvenes que dan la vuelta al patio marcando el ritmo con las castañuelas después de haber bailado delante del señor alcalde…los bailarines giran a la derecha y a la izquierda, formando figuras variadas hasta la pieza final, momento en el que se reúnen en un grupo compacto, en el centro del patio, gritando una especie de “¡hurra!” al cual se une todo el público…Lo que le caracteriza, es que son únicamente los chicos los que participan y lo sorprendente para los franceses, es que estos jóvenes campesinos endomingados, danzan todos al compás y algunos con verdadera gracia. Entre ellos, había hombres muy guapos, más concretamente dos hermanos…dos buenos mozos de seis pies de alto, vigorosos y bien proporcionados, nada desgarbados pese a su gran estatura y que llevan con natural elegancia el traje del país: chaleco abierto encima de la camisa, la gran faja que envuelve los riñones, el calzón que deja entrever el calzón blanco, y por fin, las medias azules y las alpargatas.

…los miembros de la corporación se reúnen en una sala grande…Hay una mesa colocada en el centro; traen una bota monumental donde caben…18 litros. Uno de los jóvenes llena de vino media docena de vasos colocados en una bandeja que circula luego entre la asistencia a la vez que pasan una cesta llena de una torta que se parece al pan bendecido en nuestras iglesias. El más viejo…se sirve primero un trozo de torta y moja sus labios en el vaso que vuelve a colocar en la bandeja; los demás beben después. Esta comunión en la misma copa debe tener un origen religioso y simboliza la fraternidad humana”.

M. Martín al fondo el embalse de Linsoles y encima Cerler. Migalánchel Martín; derré lo barrache de Llinsols y, per ansima, Sarllé.

Van a hacer la siguiente parada en el vecino pueblo de Eriste.

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