18. Villanova – Chía

29-5-2009. Villanova (VILLA NOVA, en el siglo XI “Billanue”, “Bellanui”) es un pueblo con municipio propio a 10 km. de Benasque, a 136 km de Huesca capital, a 982 mts. de altitud y tiene 122 habitantes.

Mapa de la zona. Mapa de la redoltada.

A los de Villanova les dicen “bocatobas”. Respecto a este mote, el mencionado libro “Choñigueyán” de José Sanmartín Sopena, en la poesía Els Motes, escribe:

“Que tienen la boca toba / serca de la carretèra, / dicen als de Villanova / tota la chen forastèra”.

Vista de Villanova camino de Sos. Ambista de Bilanoba camino ta Sos.

Hay una pequeña urbanización junto a la carretera, pero lo atractivo es el pueblo – un poco apartado en un alto- y desde aquí marchan para saborear la interesante arquitectura tradicional de dos barrios cada uno con su iglesia. Las casas son hermosas, como las de Riu, Betrán y del Señó que fue propiedad de los señores de Bardaxí, con fachadas y portadas de arco de medio punto.

Iglesia de Santa María de Villanova. Illesia de Santa María de Bilanoba.

Las iglesias: la de Santa María, de estilo románico lombardo con retablo del siglo XVI y torre recrecida en el XVII, y la de San Pedro, de estilo lombardo con influencia del románico jaqués, ambas edificadas a finales del siglo XI y durante el siglo XII. Que haya dos iglesias podría ser por la antigua presencia de dos señoríos.

Iglesia de San Pedro de Villanova. Illesia de San Per de Bilanoba.

Según el libro “Toponimia del municipio de Villanova” de J. M. de las Pueblas y M.A. Hidalgo, los nombres de las casas de Villanova son:

Arcas, Ballabriga, Bardají, Bernat, Betrán, Bllanca, Casero, Chirón, Chuaneto, Chuanico, Cristina, Domingo, El Dotó, La Era, Esteban, Farrero, Felip, Maria Cruz, Meu, Minó, Molinero, Murillo, Navarro, Pagán, Pagán de Baix, Pepón, Perico, Puyet, Riu, Rugaixo, Salvador, Saura, Teixidó, Torres, Vidals.

Rotulación en aragonés patués de una calle de Villanova. Retulasión en benasqués d´una carrera de Bilanoba.

Los topónimos de este libro que les parecen más curiosos son:

Partida las Baches, El Brocal, Las Caches, Las Calsilleras, La Callada, El Cantal de Arnaldico, Prau la Costera, La Cuasta, La Gorgueta, El Matiguero, Las Marradas, Fuen de Morillo, El Moscallo, Las Paretadas, Rabaltueras, Rompedisas, Barranco Royo, Ermita de San Chuldián, Fuen la Tosquiella.

Rincón típico de Villanova. Racón tipico de Bilanoba.

Las fiestas de Villanova son el 29 abril, en honor a San Pedro Mártir, y el 15 de agosto, La Asunción.

Cuenta la leyenda, “El Cantal de Arnaldico”: “que encima de la iglesia de San Pedro hay una piedra muy grande que pusieron “los moros”, en la partida de Lacoma. Si en la medianoche del día de San Pedro no cantaba el gallo, le dejarían caer para que aplastara la iglesia”.

La romería a la ermita subía por el medio del bosque. Portaba la bandera el último que se había casado, mientras las campanas volteaban hasta que llegaban a la roca El Grau. En la ermita se bendecían los campos y el “buixo” que cada vecino cogía para proteger su casa. Los jóvenes subían a lo alto de la copa de los abedules hasta doblar su tronco. Al volver, llegando als bancalets, otra vez volteaban las campanas hasta que entraban al pueblo. También se bailaba el ballplá y el cambio de mayordomos.

Iglesia de Santa María de Villanova. Illesia de Santa María de Bilanoba.

El pirineísta francés Maurice Gourdon, durante su viaje por la zona del Turbón en mayo de 1888, pasó por Villanova, relatando lo siguiente:

“En la margen derecha del torrente, al pie de la Serreta, que es el último resalte de la sierra de Chía, está Villanova, acurrucada en un auténtico nido de verdor. En medio de los árboles, sus casas blancas parecen grandes bloques de nieve que hubieran caído de la montaña. Al lado se encuentra uno de los numerosos oratorios del país… El que toca con Villanova es uno de los más venerados: el de Santa Margarita. Aquí, como en Arán, Santa Margarita es la patrona de las mujeres jóvenes; la invocan especialmente durante los dolores del parto…”

Iglesia de San Pedro de Villanova. Illesia de San Per de Bilanoba.

Del libro “A L’aire” (Garbas) de Eduardo Vicente de Vera, Francisco Ferrer -entre otros recuerdos de niño- cuenta los de la escuela en Villanova, antes de la guerra:

“…A la escuela i anaban poco, de la primabera y del agüerro brenca. A la begada á soltá las bacas y á guardá el rebui! A la casa que i eba cuatre u sinq mainadas en cuanto que se sabeban piá las abarcas ya els feban aná á serví, á aguantá el aigua cuan pllobeba y el fret cuan en feba. Y aixó, casi solo pel gasto y un real u dos per día. Dimpués de Tot lo Santos u de San Andrés els que s’eban afirmau ta chulet ya eban acabau la temporada y ya tornaban á la escueleta tres u cuatre mesos. Més que nada, lo qu’allí feban yera chugá u enredá, pasá el tems sin fé res…

Una begada teniban una maestra mol rabiosa. No queriba que charrasen el patués. Mos diba que yera mol fiero, que si el charraban serían tontos ta siempre… Nusaltros le teniban po, perque cuan se mos escapaba bella palabra en patués, mos pegaba mol fort a la punta els dits y, cuan pllobeba, mos feba sallre ta fora, á aguantá el aigua en el cul al aire, y mos diba que fesen rogatibas en patués ta bere si se paraba de plloure…”

Portada de arco de medio punto con aldaba en forma de aro. Casa Riu de Villanova. Portalada d´arco de mich punto en trucadó serculá. Casa Riu de Bilanoba.

Para terminar unos pequeños grandes versos de este mismo autor, Francisco Ferrer:

“Penso a / aquellos omes / que ban bere lo / que nusaltros no em bisto, / que no beden lo / que nusaltros beden, / que no berán lo / que nusaltros tampoc berem…”

De Villanova, parten a Chía durante 8 km., distancia que hay entre los dos pueblos.

Chía (étimo prerromano EGÍA “la ladera”) es un pueblo a 17 km. de Benasque, a 130 km. de Huesca capital, a 1.221 metros de altitud y tiene 118 habitantes. Desde Chía sale una pista de 25 km. -en buenas condiciones- que comunica el Valle de Benasque con el de Chistau, el punto más alto está a 2.000 m. de altitud (el puerto de Sahún).

Rincón típico de Chía. Racón tipico de Chía.

Las fiestas de Chía son el 8 de septiembre en honor a la Virgen de la Encontrada, del siglo XVII, que está antes de llegar al pueblo, a la derecha. A esta ermita acuden los sábados de mayo las gentes del pueblo y del Valle a disfrutar de la romería y a cantar los “Gozos”.

El zerrigüeltaire M. Martín está encantado con la gente de Chía. Conversó con algunos vecinos cuando estuvo con el amigo Chesús Casaus, el 25 de octubre de 1986; después, él sólo el 3 de julio de 1989, y otra vez vuelve con el otro Zerrigüeltaire M. Pérez.

Iglesia de San Martín de Chía. Illesia de San Martín de Chía.

Se pasean por el bonito pueblo de Chía, observando que sus casas mantienen detalles interesantes. La Iglesia de San Martín destaca por su románico de influencia jaquesa con torre-campanario. Lo que no ven es el hermosísimo frontal de altar, con escenas de la vida de San Martín del siglo XIII, temple sobre madera recubierta de estaño, que está –todavía hoy- en el “Museo de Arte de Cataluña”, en Barcelona.

Escenas vida de San Martín. iglesia San Martín de Chía, s XIII. El frontal está en el Museo de Arte de Cataluña. Pintor Johannes. Esenas de la vida de San Martín, illesia de San Martín de Chía, s. XIII. La frontera de l´altá está a´l Museu d´Art de Catalunya. Pintó Johannes.

Retornando a la Plaza Mayor, ven que a la sombra de unos árboles empiezan a juntarse vecinos, lo cual aprovechan para conversar con ellos.

Hablan con Federico Mur Maulín de casa “Ansa”, 79 años, Florencio Artiga Carrera de casa “Riu”, 77 años, Antonio Carrera Garúz de casa Galino, 70 años y Jesús Pallaruelo Mallo, de casa Gregoria, de 80 años.

Federico Mur Maulín , Florencio Artiga Carrera Antonio Carrera Garúz y Jesús Pallaruelo Mallo.

Les dicen los nombres de las casas de Chía:

Garsía, Nabarro, Choldián, Toña, Ramonot, Andrés, Chinet, Chongastán o Chuangastán, Sansón, Bidal, Siresa, Cantonet, Artasona, Galino, Barbero, Bringué, Chemecás, Peri, Bringuerón, Santamaría, Chuana, Gregoria, Llusia, Aseitero o Zeiterero, Muria, Marsial, Riu, Treseta, Butiguero, Oros, Sansot, Cornell, Presín, Dorotea, Mateu, Cabañera, Ramón d’Arcas, Casabón, Barbero, Portialla.

Les relacionan un montón de topónimos de Chía (partidas, montes, fuentes…):

Llagunas, Espllanas, Fontisiellas, Las Cometas, Las Cuastas, El Cuadro, Santa Chulita, Cuancas, La Coma, Chichuén, Engusto, La Carrera, Turmo Gros, Campillón, La Puyada Campanari, La Paúl, Campollana, Puntillo, La Llera Castán, Los Pusos, Las Calbas, La Pedrisa, Ros, Rispaso, Las Obagas, Llunesas, La Pala, La Costereta, Yermo Garúz, Castesells, La Cuadra, Pinedo, Las Lleras, Molimás, Los Pozos, Ñara, Sobrepiara, Forau de la Neu, Forau dels Moros, Forau la Esplluga, Forau el Caixigo, Fuen de Puntillo, Fuen Comabona, Fuen Campanari, Resuali, Fuen del Moscallo, Lleneli, Es Ibons, El Tusal Royo, El Petril Viejo, La Fuen d’Escuns, La Canal de la Balsarán, La Collada, Canal de Chuanón, La Fuen del Regal, La Sierra Vieja, La Baqueriza.

Vista del Gallinero (2.728 mtrs.) desde Chía. Ambista del Gallinero dende Chía.

Les cuentan dichos de los pueblos cercanos: En Chía les dicen “cardigasos”, en Campo “repicochetas”, en El Run “tringoletas” y es d’Abi “pinarisos”.

“De Llire a Arasán las gallinas s’en ban”.

“Abi, Seira y Barbaruéns es tres llugars mes doléns”

“En tems pasats, el Solano y Chía yeran els granés de Benás”.

Les agradecen mucho a estos cuatro vecinos que les hayan comentado todos estos datos del pueblo.

El 25 de octubre de 1986, M. Martín y Chesús Casaus charlaron con algunos viejos de Chía, y el 3 de julio de 1989, M. Martín conversó con Juan Carrera de casa “Treseta” de 55 años. De estas conversaciones añaden lo interesante y novedoso.

El resto de nombres de casas de Chía:

Pallero, Chuliá, Pedrón, Bentura, Castán, Guallart, Sastre, Maulí, Felisa, Pallás, Sauret, Chistabina, Mora, Tabernas, Pantorrent, Bisentón, Garús, Cotau, Ansa, Codos, Chuansaunc, Cortina, Retora, El Challet, Colau, Matías.

Nombre de una peña en aragonés patués en Chía. Nom d´una peña chobenil en benasqués a Chía.

Otros topónimos de Chía:

Cabidiello, El Turián, Lascors, Tremolosa, Bonarro, Sarrabiasa, Els Escanarells, Rebullosa, Corona Sansot, Puyuelo, La Roca el Freix, Las Prafitas, Las Comas Sordas, Fuen de Poset, El Pllano de la Collada, Prau el Pallero, Pllana Llara, La Pala, El Muyidó, Mon Estallo, La Roca el Mallón, Estrichuala, Prau de Mairal, Bensesali, Ibón de Garsía, El Grado (M. Martín le pregunta a Juan Carrera si no será El Grau, y éste le contesta: El Grau ye un llugá allá abaixo, pero aixó ye montaña), La Ferrada, Comartell, Estelledo, La Pardina, Gradiello, Las Serellosas, Zirisera, El Forraset, El Furnet, Es Cuadros, Els Espueis, Las Espllanas, La Cherasa, Els Llumets, Las Cllosas, L’Abetosa, La Llaguna, Las Pedranas, L’Artigón, Els Estrilleras, Fuen Batasiallas, Santa Ana, Escascallas, Els Espingás, Es Posos, Niara.

Otros comentarios curiosos:

“Dispués de la guerra se dejaron de utilizar el traje de la Ball”.

“Se baixaban en las güellas ta tierra pllana”

“Se iban a treballá ta Fransa a  “espugá” y “desfonsá”.

“El güeit de setiembre ye la Virgen de la Encontrada, sallím en prosesión de la illesia y anám en romería ta la Virgen, els mosets y las mosetas en castañuelas i fan el “ball”. Fan la misa, dispués ballan una estona –la orquesta toca- y minchan coca y güens tragos de bino a la bota. Torná a binre y ala! a disná, de tardis a ballá-se, lo que pasa que la  chobentú ya no ballan cap; ara ya s’ha jodeu: tienen pó” (risalletas).

Casa típica de Chía.

En Chía, existió hasta los años 60 una curiosa costumbre conocida como “la fiesta de los casaus”, el diecisiete de enero, para San Antón patrón de los animales domésticos. José Damián Dieste -el siempre estimado y admirado etnógrafo- en el libro “Tradiciones Altoaragonesas”, cuenta sus investigaciones por Chía, obteniendo detalles sobre esta fiesta a través de lo que le contó Mariano Plaza, el vecino de este pueblo.

“Comenzaba con la ronda de cuestación, casa por casa. Los casados pasaban con canastas donde iban amontonando los obsequios: patatas, longanizas, jamón…, trigo y dinero. Alguna casa para cumplir con un voto que habían hecho al santo, donaba las patas de cerdo procedentes de la matacía. Los organizadores eran los mayordomos nombrados –dos o tres- para ese año. El raleo o subasta transcurría en la plaza mayor, debajo de un nogal. Primero se subastaban las patas o manos de cerdo, consideradas mágicas, por estar en conexión con los poderes de San Antón.

El pujador que adquiría las manos de cerdo, las llevaba a su casa y las guisaba en caldo. Esta comida tenía un sentido ritual y protector, ya que las manos habían adquirido beneficios al estar bendecidas y estar vinculadas a San Antón.

Después se subastaba el trigo por cuartales, entre ocho o nueve kilos, cada uno.

El dinero recaudado lo llevaban los mayordomos al mosén para misas y culto al santo.

Seguidamente, el baile con los músicos Jorge Mur de casa “Dorotea” y Jorge Mora de casa “Ciresa”. Al terminar la primera sesión de baile se cenaba con lo recolectado.”

Marchan hacia El Run, a 5 Km de aquí.

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