3. El Moncayo. Subida a la Cima

22-8-2009. Salen de Zaragoza los tres –M. Pérez, M. Martín y A. Barberán- dirección Logroño por la N-232, durante 52 km.; se desvían por la N-122 dirección Soria, durante 26 km.; volviendo a desviarse por la Z-372, hasta llegar por Vera de Moncayo, hasta el Monasterio de Veruela, en 3 km.

Vista del Moncayo o Pico San Miguel (2.316 mts.). Ambiesta d´o Moncayo u Pico San Migal (2.316 mts.).

Desde aquí, a 660 mts. de altitud, por una carretera que se adentra en el Parque Natural de la Dehesa del Moncayo, suben durante 25 km. –los 7 últimos ya es pista- hasta la Hospedería y el Santuario de la Virgen del Moncayo, a 1.620 mts. de altitud.

Dejan el coche aparcado a unos doscientos metros del Santuario, desde donde iniciarán la subida al Moncayo.

Croquis del itinerario a la cima del Moncayo. Espunte d´a cursa ta ra tuca d´o Moncayo.

ITINERARIO A LA CIMA DEL MONCAYO O PICO SAN MIGUEL

BASE: Santuario de Nuestra Señora del Moncayo (1.620 mts.)

DESTINO: Cima del Moncayo o Pico San Miguel (2.316 mts.)

DESNIVEL: 696 mts. en 2’5 km.

HORARIO: 1 hora 45 min. (ida)

DIFICULTAD: Fácil (Llevar prudencia con los cambios repentinos de tiempo)

Hay que tomar el sendero que sale a la izquierda del santuario y hospedería, junto a la fuente de San Gaudioso. El sendero va subiendo y en unos minutos gira a la derecha, pasando por encima del escarpe denominado “el Cucharón”, roca que está justo encima del Santuario de la Virgen. A la media hora de subida se van acabando los árboles; enfrente se ve el “Pozo de San Miguel” -hondonada modelada por un antiguo circo glaciar-  y a la izquierda continúa por el sendero que en fuerte subida dejará en poco más de 1 hora en la cumbre del Moncayo.

Avanzan unos metros desde el Santuario para acercarse a la fuente de San Gaudioso. Desde aquí, por senda bien marcada, van caminando lentamente, remontando la Peña Negra del Cucharón y entrando en el bosque. Durante un rato caminan muy a gusto, rodeados de frondosa vegetación, bajo la sombra de algunos abetos y -sobre todo-  pinos, y pasando al lado de arbustos como acederas y manzanos silvestres.

M. Pérez y M. Martín junto a unos pinos camino del Moncayo. Migalánchel Pérez y Migalánchel Martín a lo canto d´uns pins camín de ro Moncayo.

Aprovechan para descansar en el momento que se dan cuenta de que el bosque se aclara y desaparece, y con él, la oscura sombra; ya aquí, contemplan la magnífica vista del  pozo o circo glaciar de San Miguel, o Cucharón.

M. Martín, M. Pérez y Alfredo en el circo glaciar de San Miguel. Migalánchel Martín, Migalánchel Pérez y Alfredo en o ziércol glaziar de San Migal.

Después de este descanso, el camino, entre canchales y a izquierda del circo, se torna serpenteante por una empinada cuesta que en su comienzo Alfredo – siempre muy observador- encuentra fácilmente fresas silvestres, así que saborean unas pocas.

En primer término Alfredo, después M. Martín, al fondo somontano norte. En primer plan Alfredo, dimpués Migalánchel Martín, enta lo fundo lo semontano norte.

A lo largo de la subida van haciendo algunas paradas. En los tramos finales se asoma la loma que limita con el otro pozo más pequeño –el de San Gaudioso-, disfrutando del paisaje entre los dos circos.

Circo de San Gaudioso, al fondo somontano sur. Ziércol de San Gaudioso, enta lo fundo lo semontano sur.

Llegan al cerro de San Juan (2.260 mts.) y rodean el circo del Cucharón, coronando la cumbre de San Miguel, punto más alto del Sistema Ibérico.

Cerro de San Juan (2.260 mts.), al fondo el Moncayo o Pico San Miguel (2.316 mts.). Sarrato de San Chuan (2.260 mts.), enta lo fundo lo Moncayo u Pico San Migal (2.316 mts.).

Al haber subido en esta época del año no han tenido problemas, y con los mencionados descansos lo han hecho en poco más de dos horas; está claro que en verano hay que aprovechar las mañanas, pues por las tardes podrían prepararse tormentas.

Al fondo el Moncayo o Pico San Miguel (2.316 mts.) Enta lo fundo lo Moncayo u Pico San Migal (2.316 mts.).

Les choca mucho que en estas cumbres no corra apenas el aire, porque les quiere sonar, que normalmente, por estas alturas sopla el viento continuamente; lo cual hoy es de agradecer esta calma, para poder hablar y admirar las vistas más tranquilamente.

En la cima del Moncayo, Alfredo, M. Martín y M. Pérez en la torreta que indica el vértice geodésico (2.316 mts). Al fondo, los Pirineos. En a zemera d´o Moncayo, Alfredo, Migalánchel Martín y Migalánchel Pérez en a torreta qu´endica lo bertiz cheodesico (2.316 mts.).

Lo que no cambia de otras veces es el famoso gallinazo, nieblilla fina que no deja ver claramente el horizonte e impide observar, entre otras panorámicas, los Pirineos. Aún así la vista es impresionante, los pueblos cercanos se ven minúsculos, los  lejanos se suponen, y la perspectiva hacia la amplia extensión visual incita a la imaginación.

Desde la cima del Moncayo, la Meseta de Castilla. Dende a susana d´o Moncayo, la Meseta de Castilla.

En días muy claros hubieran podido ver con más nitidez: al norte los Pirineos y el Valle del Ebro; al este las Sierras de Montalbo, Tablado y de la Virgen; al oeste los Picos de Urbión, Sierra Cebollera y San Lorenzo; y al sur el Macizo Central y la Meseta de Castilla, y cómo no, los pueblos del Somontano del Moncayo, de Aragón y de Soria.

Desde la cima del Moncayo, las sierras de Montalbo, Tablado y de la Virgen. Dende a zemera d´o Moncayo, as siarras de Montalbo, Tablau y d´a Birchen.

La bajada la hacen despacio, saboreando el atractivo paisaje que tienen delante de sus ojos. Entrando por las primeras sombras del bosque –pasado el pozo San Miguel- se tropiezan con un amigo de M. Pérez: José Luis, que va acompañado por su apreciada familia. Les agrada haberse encontrado, y más por estos parajes, conversando un rato cordialmente.

Desde la cima del Moncayo, pueblos del somontano norte. Dende a tuca d´o Moncayo, os lucars d´o semontano norte.

Terminan la excursión un poco cansados, pero contentos de haberla hecho juntos. Marchan a comer un poco más abajo, a la zona de Agramonte (1.080 mts. de altitud), donde se juntan las carreteras de Tarazona, Vera y San Martín. Aquí, al terminar, visitan el “Centro de Interpretación del Moncayo”, en el que se muestran los valores naturales de la cara norte del Moncayo, geología, fauna y flora, con el atractivo añadido de un audiovisual.

De vuelta a casa paran en la entrada del Monasterio de Veruela. No han elegido buena ocasión para verlo, porque en este momento se celebra el concierto de “Urna & Ensemble” (Mongolia)  , dentro del Festival Internacional de Música “Veruela Música Viva”; esto hace que hoy no lo puedan visitar. No obstante, van a mostrar a continuación algunos datos históricos del mencionado monasterio.

Junto a la entrada del Monasterio de Veruela y Torre del Homenaje, Alfredo, M. Martín y M. Pérez. Chunto l´entrador d´o Monesterio de Bergüela y Torre de l´Omenax, Alfredo, Migalánchel Martín y Migalánchel Pérez.

En Aragón se fundan en la Edad Media varias fundaciones religiosas, auspiciadas por los reyes de Aragón con privilegios y donaciones. Los abajo mencionados pertenecían a la Orden del Cister, inspiradas en la de San Bernardo; el primero, el Monasterio de Veruela, fundado en 1146; Rueda en 1153; Piedra en 1194 y Santa Fe de Cuarte en 1223. Además se erigieron los monasterios femeninos de Trasobares, en 1168 (dependiente de Veruela, pero con poder sobre Tabuenca y Aguarón) y Cambrón en el siglo XIII.

Los primeros monjes cistercienses de Veruela llegaron en 1171 y activaron la repoblación de las zonas fronterizas poco pobladas, aportando nuevos valores religiosos y de índole económico y político. Con la “Desamortización” de Mendizábal en 1835, y después de haberlo administrado en toda su historia 106 abades, el monasterio fue abandonado, hasta que los jesuitas –que fueron los últimos residentes  aquí- lo volvieran a ocupar en 1878. En 1973 Veruela pasa a la Diputación Provincial de Zaragoza, rehabilitándolo y conservándolo magníficamente.

Torre del Homenaje, de la Iglesia y Muralla del Monasterio de Veruela. Torre de l´Omenax, de ra ilesia y muralla d´o Monesterio de Bergüela.

Veruela tiene una construcción sobria, y sin adornos escultóricos, pero impresionan sus proporciones. La muralla que rodea todo el monasterio es del siglo XVI, la iglesia es considerada románica con tres naves separadas por columnas que sostienen arcos de medio punto, y el claustro es gótico. En fin, el conjunto monumental muestra una gran armonía.

Desde el Monasterio de Veruela marchan hacia Zaragoza por el mismo camino de ida.

Migalánchel Martín, Milio Grazia, Migalánchel Pérez y Alfredo Barberán. Pilar 2009.

RESUMIENDO: Han podido cumplir la ilusión de subir juntos al Moncayo, acompañados muy a gusto por el amigo Alfredo. El tiempo ha sido muy bueno y han disfrutado de la excursión. Para completar este buen día hubieran querido entrar al Monasterio de Veruela pero desgraciadamente no ha podido ser.

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