1. El Moncayo. Introducción

SUBIDA AL MONCAYO EL 22 DE AGOSTO DE 2009

Para subir al Moncayo no tiene que haber muchas razones, la principal es que hasta ahora los Zerrigüeltaires no habían subido nunca juntos. Además, van a con la agradable compañía del amigo Alfredo Barberán, que se va a juntar con ellos en esta popular excursión al mítico monte más alto de la provincia de Zaragoza y de toda la Cordillera Ibérica.

El Parque Natural de la Dehesa del Moncayo se halla en su vertiente norte, en el oeste de la provincia de Zaragoza y limítrofe con la de Soria. Su extensión  es de 9.848 hectáreas., en los términos municipales de Tarazona, San Martín de la Virgen del Moncayo, Lituénigo, Litago, Trasmoz, Añón, Calcena, Purujosa y Talamantes. Situado en la frontera entre la alta meseta de Castilla y las estepas de la depresión del Ebro en Aragón, está constituido por varias cumbres que pasan de los 2.000 mts. de altitud: el Moncayo de Castilla o Peña Negra, (2.118 mts.), la cumbre de San Juan (2.260 mts.), Peña Lobera (2.226 mts.) y el Moncayo o Pico San Miguel (2.316 mts.).

Mapa de la zona y de los pueblos cercanos al Moncayo. Mapa de la redolada y de ros lucars bizins a lo Moncayo.

El gran tamaño de estos montes y su altitud hace que atraigan las nubes atlánticas y detengan su humedad, manteniendo nieves perpetuas casi todo el año. La sierra del Moncayo está rodeada por varios ríos: el Queiles, el Huecha, el Araviana y el Isuela, además de innumerables fuentes y manantiales.

Vista del Moncayo o Pico San Miguel (2.316 mts.) desde la carretera. Ambiesta d´o Moncayo u Pico San Migal.

En el Moncayo el clima dominante –con el contraste entre diferencia de vegetación y altitud (850 mts. y 2.315 mts)- es el mediterráneo con rasgos continentales: veranos suaves y precipitaciones tormentosas e inviernos fríos y secos. En otoño y primavera las lluvias son más frecuentes.

M. Pérez y Alfredo debajo de los pinos camino del Moncayo. Migalánchel Pérez y Alfredo debaxo de ros pins camín d´o Moncayo.

Respecto al famoso “cierzo del Moncayo” –como es denominado popularmente- no tiene nada que ver lo uno con lo otro: el cierzo, viento del noroeste fresco y seco, es propio del valle del Ebro, y es debido a la notable diferencia de presión entre el aire caliente y tormentoso del Mediterráneo y el aire frío y húmedo del Cantábrico, que se emboca desde los Picos de Europa -nacimiento del Ebro- recorriendo todo el valle e incrementando su fuerza. Además, el aire mediterráneo está empujado por el Cantábrico hacia arriba y hacia ambos lados del valle -Pirineos y Sistema Ibérico- donde rebota y gira arremolinado, se enfría y cambia el tiempo a veces en lluvias y tormentas. En el Alto Aragón se conoce como “aire moncaíno” al viento del suroeste (situación del Moncayo respecto, por ejemplo, a la Hoya de Huesca y el Somontano de Barbastro).

Vista de la Comarca de Tarazona -Monte Cierzo, S. Martín del M.- y M. Martín -capicúa- subiendo al Moncayo. Ambiesta de la Comarca de Tarazona – Monte Cierzo, S. Martín del M. –y M. Martín (capecoda) puyando ta lo Moncayo.

Hay varios dichos referidos a la influencia climatologica del Moncayo:

“Cerrado hacia Moncayo, abierto hacia Monzón, agua en Aragón”.

“Cuando Guara tiene capa y Moncayo capirón, buen año en Castilla. Mejor en Aragón”.

“Si en Moncayo hay embarrada, ya tienes mañana tronada”.

“Moncayo ladrón, mamas en Castilla y riegas en Aragón”.

”Cuando Moncayo se acerca, el agua se aleja”.

“Más ligero que el Moncayo”.

“Cabecico del Moncayo, / como te rechincholeas, / pa el invierno tienes nieve / y para el invierno niebla”. “Cabecico del Moncayo, / a cuántos pueblos mantienes, / a unos con cargas de leña / y a otros con cargas de nieve”.

Vegetación -pinos, arbustos, abeto- camino del Moncayo. Bechetazión –pins, maturreras, abete- camín d´o Moncayo.

Todo el parque está lleno de atractivos paisajísticos con diferentes tipos de hábitat: encinar y matorral mediterráneo; robledal (con rebollos); hayedo –uno de los más meridionales de Europa- (con helechos); pinar introducido en 1920 (con acebos); con abedules, avellanos y sauces en los lugares más húmedos; y en prados, cumbres  y circos, con plantas rastreras como el enebro y las festucas. Asimismo son de interés las formaciones geomorfológicos de modelado glaciar y periglaciar, y formaciones singulares de calizas y modelado kárstico.

El circo glaciar de San Miguel. Lo ziércol glaziar de San Migal.

Respecto a la fauna viven innumerables especies de animales: en el encinar: perdiz, tórtola, ruiseñor, cogujada, lirones; por los pinares y bosque claro: reyezuelos, conejos, liebres, tejones, lagartos, salamandras, tritones; en zonas húmedas: ranas, sapos, abejas, mariposas, mirlo; en el bosque de robles: arrendajos, pinzones, petirrojos, cucos, zorros, jabalíes, corzos; en los hayedos: gamos, ginetas, garduñas, martas; en los pastizales: perdiz pardilla, escribano, colirrojo, collalba, alondra; en las peñas: buitres leonados, águila real, alimoche, halcón, murciélagos, mochuelo, búho, lechuza.

Normalmente la ascensión a la cima del Moncayo empieza junto al santuario de Nuestra Señora. del Moncayo, a 1.620 mts. de altitud. La iglesia tiene un edificio que fue ermita desde el siglo XII. El año 1260 el cabildo de Tarazona cedió la ermita a los monjes de Veruela; en el siglo XV dependía de una cofradía y en 1473 de la catedral de Tarazona. Según figura, en el Libro de Acuerdos Capitulares en la sesión del 15 de mayo de 1517 se estableció para siempre la Romería de Tarazona (del Quililay) en devoción a la Virgen de Moncayo, por lo bien que les ha hecho a los campos desde que determinaron “puyar en procesión a Moncayo”.

Cerca del Moncayo. A man d´o Moncayo.

Los celtíberos consideraban al Moncayo como un monte sagrado y tenían en esta zona las ciudades de Bursau y Turiasu. Los romanos apoyaron la agricultura en los valles del Huecha y del Queiles y aprovecharon las minas de hierro de la zona; al Moncayo le decían “Mons Chaunus” o “Mons Caius” (del latín: monte cano, blanco o nevado). Los musulmanes potencian los cultivos de regadío, el comercio y el urbanismo de Borja y Tarazona. Los reconquistadores cristianos se basan en la ganadería lanar y la agricultura, mantenido a los campesinos musulmanes y pueblos, tanto cristianos como musulmanes, como vasallos de los señoríos feudales, entre los que resaltan: el Monasterio de Veruela (Vera, Ainzón, Pozuelo…), el Obispado de Tarazona (Oseja, Calcena, Purujosa…) y la Orden militar de San Juan de Jerusalén (Añón, Fuendejalón, Talamantes…).

Junto a la entrada del Monasterio de Veruela y Torre del Homenaje, M. Pérez y M. Martín. Chunto l´entrador d´o Monesterio de Bergüela y Torre de l´Omenax, Migalánchel Pérez y Migalánchel Martín.

Como zona fronteriza, la presencia de numerosos castillos hace consolidar el sentimiento aragonés frente a Castilla y Navarra. Sobre la historia del Mojón de los Tres Reyes se cuenta lo siguiente: “En el campo Susano de Tarazona los reyes de Aragón, Navarra y Castilla pudieron comer en una misma mesa sin salir de su territorio”.

Cerro de San Juan (2.260 mts.) camino del Moncayo. Sarrau de San Chuan (2.260 mts.) camín d´o Moncayo.

Durante casi cinco siglos convivirán mudéjares, cristianos y judíos. La expulsión de éstos últimos en 1492, y de los moriscos o mudéjares –musulmanes convertidos al cristianismo- en 1610, produjo graves consecuencias económicas y de escasez de habitantes, paliada levemente con la llegada de montañeses de Aragón, Navarra, bearneses y gascones. En el siglo XX, muchos de los pobladores –sobre todo, labradores- emigran hacia las grandes ciudades. Hoy los pequeños pueblos apenas se mantienen; los que llevan el apellido Moncayo son: Alcalá, Añón, Aranda, Jarque, San Martín de la Virgen, Santa Cruz y Vera.

El rey Jaime I el Conquistador agradeció los servicios contra los moros a un tal Jaime de Moncayo, dándole  las villas de Aspe y Crevillente para poblarlas con su gente.

En la cima del Moncayo, Alfredo, M. Martín y M. Pérez en la torreta que indica el vértice geodésico (2.316 mts). En a zemera d´o Moncayo, Alfredo, Migalánchel Martín y Migalánchel Pérez en a torreta qu´endica lo bertiz cheodesico.

Del Moncayo aragonés destacan culturalmente su personalidad lingüística, caracterizada por la importante conservación de rasgos de la lengua aragonesa: fonéticas, morfológicas, sintácticas, prefijos, sufijos y una enorme cantidad de vocablos.

En el siguiente capítulo se intentará mostrar un resumen de las influencias del Moncayo en algunos escritores.

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