2. Lo Moncayo. Fuén de Creyazión Literaria

En iste capetulo preban d´esplicotiar, escomidamén, l´embeleco y encantuch indizcaus a bels poyetas y escrebidors por o mitico Moncayo.

Mapa de la zona y de los pueblos cercanos al Moncayo. Mapa d´a redolada y os lucars bizins a lo Moncayo.

O poyeta de Bilbilis (Calatayú) d´o sieglo I, Marzial, diz en os suyos Epigramas: “Videbis senem que Caium nividus” (O Moncayo, abiellato por as nieus).

“Luzio, gloria d´os tuyos tiampos/ que no apremites que lo biello Moncayo/ lo nueso Tallo, reble debán la parolera/ zidá d´Arpino”.

O poyeta d´a Pre-Renaxenzia Iñigo López de Mendoza, marqués de Santillana, escrebiba lo 1.429 en as suyas “Serranillas”:

“En toda la su montaña / de Trasmoz a Beratón / non vi tan gentil galana.

Partiendo de Conejares, / allá susso en la montaña / çerca de la Travesaña / camino de Trasovares, / encontré moça loçana, / poco más acá de Añón, / riberas de una fontana.

…Serranilla de Moncayo / Dios vos dé buen año entero, / ca de muy torpe lacayo / fariades cavallero”.

Camino del Moncayo se observa el atractivo paisaje. M. Martín en plena andada. Camín d´o Moncayo s´atisba lo retantador paisache. Migalánchel Martín en plena andada.

O poyeta, estoriador e dramaturgo balbastrés d´o sieglo XVI, Lupercio Leonardo de Argensola, en beluns de ros suyos sonetos d´o libro “Rimas”, pp. 109 y 168, i diz: “…Moncayo, como suele, ya descubre / coronada de nieve la alta frente, / y el sol apenas vemos en Oriente / cuando la opaca tierra nos lo encubre…”.

“…Excelso monte, cuya frente altiva / cubre de nubes tan oscuro velo, / que nos hace dudar si en ella el cielo / más que en los ejes frígidos estriba…”.

Copleta popular:

“Que señoritillas / que vienen aquí / con un cuerpecito / como una lombriz, / la leche del Moncayo a tomar. / Desde el primer día se las ve engordar…”

L´escritor canario Benito Pérez Galdós en o libro “Zaragoza”, capetulo 15 d´a serie “Episodios Nacionales”, i rezenta:

“… cuando el Moncayo se canse de estar en aquel sitio y se mueva, y venga andando hasta Zaragoza, y ponga uno de sus pies sobre nuestra ciudad, reduciéndola a polvo, entonces, sólo entonces dejaré de quererte”.

L´abogato y escritor ingalés John Leicester Adolphus anotaba en o suyo libro “Cartas desde España” en 1.856:

“Casi todo el día tuvimos a la vista el Moncayo, alto y solitario monte de Aragón, como un gigante cubierto de nieve”.

Gustavo Adolfo Bécquer. Grabado hecho por su hermano Valeriano, que le acompañó en 1864 al Monasterio de Veruela. Gustavo Adolfo Bécquer. Grabau feito por o suyo chirmán Valeriano qui l'alcompañó en 1864 ta lo Monesterio de Bergüela

O rezentador e poyeta sebillano Gustavo Adolfo Bécquer en a suya estata en o Moncayo, en 1.863-64, i esprisaba:

“Unos pueblos están en las puntas de las rocas, colgados como el nido del águila. Y otros, medio escondidos en las ondulaciones del Moncayo o en los más profundos valles”.

“…me he empapado de inspiración a la sombra de los seculares bosques que cubren la falda del Moncayo, por entre cuyos laberintos de verdura corren esas aguas limpias y transparentes cuyo rumor convida al reposo y a la calma”.

El tiro de barra pintado por Valeriano Bécquer. Lo tiro de barra pintau por Valeriano Bécquer

Lo tamién poyeta sebillano Antonio Machado describiba a primers d´o sieglo XX: “Mira el Moncayo / azul y blanco; / dame tu mano / y paseemos”.

…¡Moncayo blanco, / al cielo aragonés, erguido!

…Tierra de alma, toda, hacia la tierra mía, / por los floridos valles, / mi corazón te lleva.

¡…Oh mole del Moncayo, / blanca y rosa, / allá en el cielo de Aragón, / tan bella!”

L´escrebidor, poyeta, marín e guidonista d´o zineyasta Luis Buñuel, l´aragonés fenexito lo 1.995, Julio Alejandro Castro, daba treslau d´o suyo fundo aimo por o Moncayo y ra suya tiarra:

“Junto al Moncayo puedo oler el mar, porque es el monte de los dos mares”.

“El Moncayo ha ejercido sobre mí una influencia fabulosa, hasta tal extremo que en un monte que tenía mi padre, que da frente al Moncayo, había una fuente, y yo quería a toda costa que mi padre me permitiera hacer una casa ahí para estar frente al Moncayo y poderlo ver constantemente, como si fuera una especie de padre terrenal. Pues bien, así me siento allí, abierto de espíritu, sin demasiadas ligaduras férreas a la tierra…

…Puesto en el Moncayo, si abres los ojos y abres la nariz y la boca y el oído, puedes oír el mar. Te llega el rumor del mar, pero no el mar de Marbella, no… el mar de cuando los peces en el Mediterráneo pasaban el Estrecho de Gibraltar enseñando el lomo donde si no llevaban las barras de Aragón no podían entrar.

…el Moncayo, como muy pocas montañas, desprende un vigor y una fuerza poderosas y es que tiene vida…¿Cómo es posible que una piedra que soporta el peso de las nubes, de las estrellas, no tenga dentro algo que decir, tantos siglos ahí quietas? Pues, sí”.

Vista del Moncayo o Pico San Miguel (2.316 mts.) desde la carretera. Ambiesta d´o Moncayo u Pico San Migal (2.316 mts.) dende a carretera.

Lo profesor e poyeta disparexito tamián lo 1.995, José Antonio Rey del Corral, escribió poyesías a lo suyo quiesto Moncayo, istas son d´o libro “Monte Solo”:

“Y entre dos tierras se yergue / y entre dos pueblos se enciela , / lejanía que se atreve / y a los dos pueblos expresa.

“…Moncayo junto a Castilla, / Moncayo cabe Aragón, / monte solo y sol encima / y el viento alrededor.

…Del monte nació Aragón / y también nació del agua, / nació del viento que fragua / en su aspereza pasión.

…Yo no sé si seré quién, / yo no digo que no sepa / mas ninguna duda quepa / que nosotros –yo, tú, él- / / que nosotros: yo, tú y él, / si ponemos el empeño / lograremos nuestro sueño: poner Aragón en pie.

…Sopla el viento del Moncayo / sobre la tierra desnuda / y posa la nieve cruda / sobre la cumbre del mallo”.

José Antonio Rey escribió tamián istas polidismas ringlas, muito sonatas por cantar-las o popular grupo “La Bullonera“:

“No sé si te lo diré / tiene un nombre que yo callo / si lo digo callaré, / Aragón tiene un Moncayo / blanco y verde. / Lo tendrías que saber, / dijera o no lo dijera, / cuando estremezca tu piel / el cierzo con voz severa, / cortante y cruel”.

O poyeta güescano Guillermo Gúdel se´n fué finitibamén lo 2.001, istos son beluns de ros bersez d´el:

¡Oh, sí Moncayo! Toda la ternura, / todas las humedades de febrero, / en tu rudo espinazo dan la anchura / de una odisea azul, de un brío ibero”.

“Moncayeando abajo, en medio, encima / -hoja, raíz, corola, arroyo, piedra-, / ¡tú, sí, somontanés, sí que eres cima, / elevación cordial que medra y medra!”.

“Voy hacia ti, Moncayo, en cuya altura / los bosques centenarios son idioma / de lírica expresión, palabra pura / de tosco pedernal, de blanca loma.

“…Voy hacia ti, Moncayo, abiertamente / para encontrar tu fuego diamantino, / para entender tus voces vegetales”

O remerato escritor e periodista baxoaragonés Alfonso Zapater, muerto lo 2.007, diziba:

“Al fondo, el Moncayo, soñando blancuras en las cumbres para luego vestirse de verde rumoroso, con pinos y fuentes, chopos y arroyos cristalinos”.

M. Martín en plena subida a la cima del Moncayo. M. Martín en plenera puyada ta la tuca d´o Moncayo.

Lo poyeta y escritor aragonés, fenexito tamián lo 2.007, José Antonio Román Ledo, escrebiba:

“En las dehesas limpias de los azules pastos / que hay por encima del gran Moncayo, / anda el Vaquero pastoreando.

Qué gran pastor, qué templanza / qué buen camino torcido / para el andar descarriado.

…Honda y Piedra, Agua y Surco, / Aire y Fuego, Bronce y Torre…/ Fuenteamor del Somontano.

Dios, qué buen pastor / si hubiere buen rebaño”.

L´escrebidor caspolín Miguel Caballú Albiac comenta:

“Moncayo: blanco y dormido en invierno, vivo y verde en primavera, y acogedor y sugerente en otoño y en verano”.

O medico, periodista y escritor de Belchit, Santiago Lorén, manifiesta:

“El Moncayo… es un símbolo para todos los aragoneses que bien podrían, a imitación de los antiguos helenos, colocar en él el Olimpo de sus dioses y de sus demonios …”

L´es-pulitico, es-Chustizia d´Aragón e poyeta aragonés, Emilio Gastón, rezita:

“…Pero con ideal de flores / también en el Moncayo puedes gastar una broma.

Mientras conquisto tu montaña / con mi querella megalítica, / por abajo la lucha continúa / y hasta que para todos igual.

Tú sabes que vendrán. / Tú sabes que al llegar la primavera / llega el deshielo de los corazones / para quienes tenían pensamiento glaciar”.

Plantas rastreras desde el camino de subida al Moncayo, al fondo Migalánchel Martín. Plandas rastreras dende lo camín de puyada ta lo Moncayo; enta lo fundo, Migalánchel Martín.

L´embrecato cantaire güescano, miembro d´a colla folk “Hato de Foces”, Ricardo Constante, amuestra en dos de ras cantas suyas:

“…Acuérdate de este pueblo / que te vio correr de niño / acuérdate del Moncayo / de la bruja del castillo / de los juegos de la calle / del melocotón con vino / acuérdate si estás lejos / de volver cuando haga frío.

Tenemos cien pueblos / vacíos en marzo /…y en Vera de Moncayo / se llena la gente / la plaza en verano / el dance en Bulbuente / el agua en la fuente / la nieve en Moncayo”.

“Como agua de mayo / el almendro en flor / agua para el campo / la nieve en lo alto / se moja Aragón.

…Sin agua de mayo / un invierno cruel / un cierzo que pela / el Moncayo en velas / se chela Teruel”.

L´abogau y cantautor zirigozano, creyador d´a colla mosical “Monte Solo”, José Gastón, escribe:

“…Dios Moncayo / que muestras con tus nieves / pregón de tu presencia, / extiende tus aguas.

Extiende tus aguas por bosques sin talar, / arroyos solidarios / que riegan soledad.

A los oídos sordos que quieren olvidar / que existen unos pueblos / que buscan igualdad.

…Tú Moncayo, / que lanzas con tu cierzo / la voz que ha de llegar / a los oídos sordos.

Gran Moncayo / por muchos olvidado, / por siempre desoído, / eleva tus llanos.

Eleva tus llanos que rodean soledad, / mostrando tus pueblos. / Al fin te escucharán”.

Vista de la cima del Moncayo o Pico San Miguel (2.316 mts.) Ambiesta de ra susana d´o Moncayo u Pico San Migal (2.316 mts.)

O poyeta, escrebidor, profesor, prisentador, es-pulitico, cantautor, dotor “Honoris Causa” por a Unibersidá de Zirigoza, José Antonio Labordeta, composa ras cantas “Cierzo” y “Aragón”:

“Año tras año / viene el cierzo empujando, / año tras año, / por las laderas bajas / desde el Moncayo.

…Sopla duro, paisano, / sopla de golpe, / libéranos a todos / de quien oprime al hombre”.

“Polvo, niebla, viento y sol / y donde hay agua, una huerta; / al norte, los Pirineos: / esta tierra es Aragón.

Al norte, los Pirineos / al sur, la sierra, callada, / pasa el Ebro por el centro / con su soledad a la espalda.

Dicen que hay tierras al este / donde se trabaja y pagan / al oeste el Moncayo / como un dios que ya no ampara…”

Arribatos ta iste puasto, pasan a rezentar la escorsa y puyada ta lo Moncayo.

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