6. Consecuencias de la batalla

Muret supone el fracaso y abandono de las ambiciones de la Corona de Aragón sobre los territorios más allá de los pirineos y, según Michel Roquebert, el final de la posible formación de un poderoso reino aragonés-occitano (La Gran Corona de Aragón) que hubiera cambiado el curso de la historia.

Monolito en forma de obelisco que recuerda la batalla de Muret. Peirón con farchas d´obelisco que remera la baralla de Mureth.

Monolito en forma de obelisco que recuerda la batalla de Muret. Peirón con farchas d´obelisco que remera la baralla de Mureth.

Simón de Montfort recibe los vizcondados de Carcasona y Béziers, el condado de Tolosa y el ducado de Narbona, pero cinco años después –el 1218- Montfort muere al recibir una pedrada lanzada por mujeres defensores de las murallas de Tolosa; un mes después, su hijo levanta el asedio de Toulouse y el 1224 tiene que ceder sus posesiones occitanas a la dinastía francesa.

Muret. Mureth

Muret. Mureth

Pedro el Católico excomulgado por el Papa que lo coronó, permaneció enterrado en los Hospitalarios de Tolosa, probablemente en la iglesia del Priorato dedicada a San Remigio y San Juan; hasta que el 11 de febrero del 1217, Honorio III acepta la solicitud del rey Jaime I de Aragón y el prior de la Orden del Hospital, a cambio de que no interviniesen militarmente en los asedios de Tolosa, autorizando el traslado de sus restos, junto con otros nobles, al panteón real de la Capilla de San Pedro del monasterio hospitalario de Santa María de Sigena, en Huesca. El rey Pedro quería ser enterrado en este monasterio.

Según la “Crónica de San Juan de la Peña”:

“Fue soterrado en el monesterio de Sixena, el qual su madre Doña Sancha avía hedifficado et stablido convento de mulleres de la orden del Spital de Iherusalem”.

De camino al monasterio de Sigena, los restos del rey Pedro II de Aragón fueron cobijados en el monasterio-hospital de Santa Cristina de Somport hasta que subieron las monjas de Sigena a buscarlos. Lo introducen en la sepultura con una espada entre los brazos.

La tumba de Pedro II en el Monasterio de Villanueva de Sigena. Sepulcre de Pietro II en o monesterio de Billanueba de Sichena.

La tumba de Pedro II en el Monasterio de Villanueva de Sigena. Sepulcre de Pietro II en o monesterio de Billanueba de Sichena.

La historia de su tumba pasa por diferentes avatares, y los pocos restos que quedan de él son enterrados en el cementerio común del monasterio. Hoy el sepulcro se encuentra vacío.

Simón de Montfort mantenía aún en custodia a Jaime, el heredero del reino de Aragón, que había quedado el mismo 1213 huérfano de padre y madre, al morir también la reina María de Montpellier. Ante esta situación, los nobles de la Corona de Aragón piden a Simón la restitución del joven heredero, y envían a Roma una embajada del reino para que intervenga delante de Inocencio III. Éste exige a Montfort la devolución de Jaime, la cual se hace efectiva a una delegación del reino en Narbona, en la primavera del 1214, entre los que se encuentra Guillermo de Montredón, Maestre de los Templarios en Aragón, que será el encargado de la tutela de Jaime I, siendo educado en Monzón como rey hasta la mayoría de edad, que le es reconocida el 1218, cuando cumple los 10 años de edad.

En poco tiempo, las tierras occitanas pasan de depender directamente de la Corona de Aragón a depender de la Corona de Francia, aunque el recuerdo y el sentimiento en Occitania de la posible y viable “Gran Corona de Aragón” de Pedro el Católico, sentimentalmente no desaparece con él, pero el nuevo rey Jaime I de Aragón no tiene ningún plan de expansión de la Corona por el Mediodía, sino por el Mediterráneo; aún más, el 1226 dita un documento -a petición del legado papal y el rey de Francia- por el que renuncia oficialmente a ayudar a los rebeldes occitanos.

Mapa de Europa de 1235. Aragón existe. Mapa d'Uropa lo 1235. Aragón bi esiste.

Mapa de Europa de 1235. Aragón existe. Mapa d'Uropa lo 1235. Aragón bi esiste.

El Tratado de Corbeil suscrito por el rey francés Luis IX y el rey aragonés Jaime I, el 11 de mayo del 1258, supone la renuncia del rey de Aragón de sus derechos en la mayor parte de las tierras occitanas: Carcasona y el Carcasés, el Rasés, Laurac y el Lauragués, Termes y el Termenés, Minerve y el Menerbés, Fenouillet y el Fenouillèdes, el castillo de Peyrepertuse y su tierra, Albi y el vizcondado del Albigés, Rodés y Rouergue, Cahors y el Quercy, la ciudad de Narbona y su ducado, los castillos pirenaicos de Puilaurens, Quéribus, Castelfizel y la tierra de Sault, el vizcondado de Grèzes, el Agenés y el Condado Venaissi, el condado de Foix, el marquesado de Provenza y las ciudades de Arlés, Aviñón y Marsella y sus alrededores.

La Corona de Aragón mantiene sus derechos sobre los señoríos de Montpellier, Carlat y Omeladés, no obstante el año 1349 se incorporan a Francia. Luis IX renuncia de los viejos derechos feudales sobre los condados de Barcelona, Urgel, Besalú, Ampurias, Conflent, Vic, Girona, Osona, Rosellón y Cerdaña. Además se establece por primera vez una frontera en los Pirineos, las Corberas, el Rosellón y la Cerdaña. Peyrepertuse, Quéribus, Puilaurens, Termes y Aguilar, Montségur y otros famosos castillos cátaros, antiguas fortalezas reales, serán durante cuatro siglos la frontera. Rosellón y la Cerdaña se incorporan a Francia el 1659, últimas posesiones de la medieval Corona de Aragón en la otra vertiente de los Pirineos.

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