8. Ermita de la Espelunga

Salen de la Fuensanta en coche hacia Los Molinos pasando por San Lorién y Torrelisa; continúan por Oncins hasta llegar al monasterio de San Victorián (13 km.); en este segundo recorrido van a caminar hasta la “Ermita de la Espelunca”.

ITINERARIO A LA ERMITA DE LA ESPELUNCA

BASE: Monasterio de San Victorián, 1.100 m. de altitud

DESTINO: Ermita de la Espelunca, 1.350 m. de altitud

HORARIO: 1 hora 15 minutos (ida)

DIFICULTAD: Pequeña

El camino empieza en lo alto del monasterio de San Victorián, ascendiendo suavemente a media ladera del tozal de Castellar. Aparece primero la ermita de San Antón, ahora el camino continúa hacia el este entre carrascas y bojes, con más pendiente hasta llegar a la ermita de la Espelunca.

Ermita de la Espelunga. Armita d'a Espelunga

Ermita de la Espelunga. Armita d'a Espelunga

Los Zerrigüeltaires inician el camino por la parte de atrás del monasterio, siguiendo un sendero entre matorrales que les conduce enseguida hasta la ermita de San Antón, del siglo XVII. Se hacen unas fotos y se dan cuenta –observando por dentro- que la utilizan como corral de ganado. Hace buena temperatura y está un poco nublado, lo cual se agradece.

M. Pérez delante de la ermita de San Antón. M. Pérez debán de l´armita de San Antón

M. Pérez delante de la ermita de San Antón. M. Pérez debán de l´armita de San Antón

Continuando el sendero, atraviesan un pequeño barranco bajo las paredes de Sierra Ferrera-Peña Montañesa y penetran en un bosque de pinos, carrascas y bojes; pasan por la fuente Labanera disfrutando de un entorno muy relajante. El camino empieza a ganar altura, con una buena pendiente, hasta alcanzar las ruinas de unas cuadras. Siguen el sendero hasta que en pocos minutos vislumbran a corta distancia la ermita. Parece como si estuviese colgada de la base de una pared vertical de caliza; desde esta altura se divisa el valle de la Fueva, con una panorámica maravillosa.

Valle de la Fueva desde la ermita de la Espelunga. Bal de A Fueba dende l´armita d´a Espelunga

Valle de la Fueva desde la ermita de la Espelunga. Bal de A Fueba dende l´armita d´a Espelunga

La entrada y la fachada de la ermita está en el mismo agujero de la Espelunga y a través del edificio -en estado bastante ruinoso, pero parece ser que lo van a restaurar- se llega al fondo de la Espelunga, donde se ve la “chimenea” natural del techo rocoso, de una altura de algunos 15 mts.; el final es imposible de poderlo ver, por la total oscuridad del sitio.

Detalle decorativo en la ermita de la Espelunga. Detalle decoratibo en l´armita de ra Espelunga

Detalle decorativo en la ermita de la Espelunga. Detalle decoratibo en l´armita de ra Espelunga

San Victorián vivió aquí en el siglo VI como eremita, durante algún tiempo, antes de convertirse en abad del monasterio. En el siglo XVII se construyó en su recuerdo -al resguardo de la Espelunga- una capilla y una casa de ermitaño de cuatro plantas, habitada constantemente por un monje. Al cabo del tiempo esta ermita se utilizó para culto y, a veces, como refugio de contrabandistas y maquis. El 22 de Mayo se realiza una romería de los pueblos de Bajo Peñas.

Ventana de la ermita de la Espelunga. Finiestra de l´armita de ra Espelunga.

Ventana de la ermita de la Espelunga. Finiestra de l´armita de ra Espelunga.

Hay una leyenda vinculada con la ermita de la Espelunca: San Victorián huía de Santa Maura, por temor a caer en pecado carnal; la santa bebió agua de la Fuensanta y –por ello- se quedó dormida, mientras el santo se refugiaba en la Espelunga.

Vuelven admirados de la belleza del paisaje y del fantástico escondrijo del santuario. Se paran a tomar un refresco en un bar de Los Molinos, antes de regresar al hostal a descansar.

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