2. Cátaros

Algunos de los vasallos del rey de Aragón y de otros grandes señores profesan la herejía albigense, es decir, son cátaros, y la iglesia católica condena a esta secta cristiana por herética.

Desde la torre redonda, las dos torres cuadradas del siglo XI /XIV de Foix (Francia). Dende la tor retona, las dos tors cuadratas d´es sieglos XI/XIV de Foix (Oczitania).

Desde la torre redonda, las dos torres cuadradas del siglo XI /XIV de Foix (Francia). Dende la tor retona, las dos tors cuadratas d´es sieglos XI/XIV de Foix (Oczitania).

Entre ellos se conocen como buenos cristianos o buenos hombres, nunca utilizan la palabra “cátaros”. Son los católicos los que les denominan de ese modo, que entronca con la palabra griega “catharos”, que significa “puros”. Son también conocidos como albigenses, por los grupos que se asientan en la ciudad de Albi y sus alrededores, e incluso se les denomina “bougres”, por ser los Balcanes búlgaros la zona donde se inicia esta doctrina.

Foix desde la torre redonda del siglo XV del castillo (Francia). Foix dende la tor retona de lo sieglo XV de lo castiello de Foix (Oczitania)

Foix desde la torre redonda del siglo XV del castillo (Francia). Foix dende la tor retona de lo sieglo XV de lo castiello de Foix (Oczitania)

Hay comunidades cátaras por toda Europa occidental, pero su foco principal está en Occitania -en el Languedoc y en Provenza- debido a la protección otorgada por Guillermo, duque de Aquitania y la nobleza occitana.

Impresionante foto de una postal del castillo cátaro de Montsègur (Francia). Enluzernador afoto de postal de lo castiello de Montségur (Oczitania)

Impresionante foto de una postal del castillo cátaro de Montsègur (Francia). Enluzernador afoto de postal de lo castiello de Montségur (Oczitania)

Los cátaros creen encarnar la verdadera iglesia de Dios. Para ellos existen dos orígenes: el del bien, obra espiritual creada por Dios; y el del Mal, el material que forma la Nada hecha por Satán, estos dos principios se funden en el ser humano. El catarismo no es sino un cristianismo dualista.

Existen diversos detalles que los diferencian claramente del poder oficial de Roma. Los cátaros tienen establecido que todo hombre debe vivir de su propio trabajo; por lo que no establecen impuestos que hubiera de pagar el pueblo para el sostenimiento de su Iglesia; eso los distingue del deseo de poder temporal y de los grandes esplendores del Papado y de los Obispos, y las mujeres son admitidas en el sacerdocio en iguales condiciones que los hombres.

En Occitania -los cátaros sin ser mayoría- se encuentran muy integrados en una sociedad tolerante, beneficiándose frecuentemente del sustento y de la protección de la nobleza y de la burguesía. Se puede decir que los cátaros saben ofrecer una respuesta religiosa apropiada a los temores que angustian al hombre medieval.

Impresionante vista de una postal de la ciudad medieval de Carcassonne con los Pirineos al fondo (Francia). Enluzernadera ambiesta de postal d´a zidadela de Carcassona con es Pirinés enta lo fundo (Oczitania)

Impresionante vista de una postal de la ciudad medieval de Carcassonne con los Pirineos al fondo (Francia). Enluzernadera ambiesta de postal d´a zidadela de Carcassona con es Pirinés enta lo fundo (Oczitania)

Como muestra de esta comunión del catarismo y la civilización occitana, incluimos un extracto literal de un ritual cátaro del siglo XIII, que presenta los principios de esta religión:

“…..Mas aissí coma la santa paraula de Dieu nos ensenha e los sants apòstols e los nòstres fraires espiritals nos o anoncian, que nosautres degitem tota desirança de la carn e tota lagesa, e fasam la volontat de Dieu, lo perfach ben complot, mas nos, servitors negligents non fasèm solament la volontat de Dieu enaissí coma se convendriá, mas soventament acomplissèm los desirs de la carn e las curas del sègle, si qu’als nòstres esperits nosèm… entre los crestians sèm pecadors… O tu, sant e bon Senhor, totas aquelas causas qu’a nosaustres endevènon, al nòstre sens e a la nòstra pensada, a tu las manifestam, Sanh Senhor, e tota la moltesa dels pecats pausam en la misericòrdia de Dieu e en la santa orason e en lo sant Evangèli, car nombroses son los nòstres pecats… O Senhor, juja e condamma los vices de la carn; non ajas mercés de la carn, nada de corrupcion, mas aja mercés del esperit, pausat en preson, e administra a nos jorns e oras e venias e dejuns e orasons e presicacions, enaissí coma es costuma de bons crestians, que nos non siám jujats, ni condamnats al Jorn del Judici coma los felons…”

pág. 352 del método de Alain Nouvel (consultar la bibliografía).

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