11. Embalse de Búbal. Dolmen de Santa Elena

El martes 12 de julio se acercan al trabajo de Mª Carmen y se despiden de ella con todo el afecto.

De vuelta quieren visitar el dolmen de Santa Elena, pero antes pasan junto al embalse de Búbal, construido en 1971 y que causante del abandono de cuatro pueblos, ya que quedaron sin las mejores tierras de cultivo. Son los siguientes:

SAQUÉS (compuesto por la raíz Saq– y el sufijo prerromance –os, o derivación del latín aqua), está en proceso de recuperación tras ser cedido a Cruz Roja. A los de aquí les decían “cascanueces” y “saqueteros”, y tenían un dicho gracioso:

“O cura de Saqués

ya no compra más cebada

se l’ha muerto la burra

y agora monta la criada”.

Sus casas eran:

Charico o Jericó/Xericó, Arruebo o Mosenisidro, Miguel de Matías, Judetas, Bandrés, Borrullán, Bonanzas o Bronazas, Ferrero, Molinera, Ferrer, Blango, Juan Ferrer.

BÚBAL (se ha rehabilitado parcialmente gracias al Ministerio de Educación). A los de Búbal (de Boalar, latín Bove: Buey, lugar donde se crían Bueyes), les decían “bienhabladitos”, “cascabellanas” y “cuarraus”. Sus casas eran:

O Royo, Arruaba, Pericaz, Tiburzio, Mingó, Fanlo y Portugués, Esperanza, Ainés, Mateo, Lorenza, Rocha, Galé, Pazienzia, Martón, Agut.

POLITUARA (del latín Politoria: “lugar bonito” o villa encaramada), villa encaramada), continúa en ruinas. Les decían “La Bienhallada”, tenían 5 casas: O Ferrero, Domec, Barrera, Tapia, Royo.

L’ARTOSA (del latín ArtoEstrecho, o Arto- Espino, o Tierra con mucha humedad) yace bajo las aguas del embalse. Les decían “jibaus”.

Migalánchel Pérez junto al Dolmen de Santa Elena, cerca de Biescas. Migalánchel Pérez a ro canto de ro dolmen de Santa Ilena, zerqueta de Biescas

Migalánchel Pérez junto al Dolmen de Santa Elena, cerca de Biescas. Migalánchel Pérez a ro canto de ro dolmen de Santa Ilena, zerqueta de Biescas

Visitan el Dolmen de Santa Elena, desviándose unos 4 km. antes de Biescas hacia la izquierda, donde aparcan el coche. Cruzan el Gállego por un un puente y siguen la pista hacia la ermita de Santa Elena. En la base del monte cogen el camino que se adentra en la planicie de Santa Engracia y, a unos 300 metros llegar al dolmen de Santa Elena que fue arrasado en la guerra civil, pero que está reconstruido en 1975.

Dolmen de Santa Elena, cerca de Biescas. O dolmen de Santa Ilena, zerqueta de Biescas.

Dolmen de Santa Elena, cerca de Biescas. O dolmen de Santa Ilena, zerqueta de Biescas.

Fue una sepultura colectiva orientada al Este en la que aparecieron huesos muy destruidos. El ajuar que se encontró con más valor fue un colgante elaborado con diente de ciervo que permite imaginar la existencia en esa zona de una cultura megalítica en época de final del Neolítico o, probablemente,en pleno Eneolítico o principios de la Edad del Bronce.

M. Pérez y M. Martin junto al Dolmen de Santa Elena, cerca de Biescas. Os Zerrigualdaires a ro cando de ro dolmen de Sanda Ilena, zerqueta de Biascas

a, cerca de Biescas. Os Zerrigualdaires a ro cando de ro dolmen de Sanda Ilena, zerqueta de Biascas

En Biescas se detienen por última vez para comer antes de emprender el regreso definitivo a Zaragoza.

Resumiendo: Este año, los Zerrigüeltaires lo han pasado muy bien, cumpliéndose sus expectativas. El tiempo ha acompañado (a parte del frío del aire de puerto), pudiendo visitar pueblos, parajes e ibones previstos, tanto en el Bearn como en el Valle de Tena (aquí, con la ayuda de los amigos); han disfrutado de las maravillosas gentes de Sallent, apreciando esperanzados una posible recuperación del aragonés tensino.

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