6. Monasterio de San Juan de la Peña (y 2ª Parte)

El Monasterio de San Juan de la Peña está vinculado con El Santo Grial.  Según la tradición, el cáliz que Jesucristo utilizó en la Última Cena quedó en manos de sus discípulos y en él se recogió la sangre que derramó en la Cruz, pasando a ser una de las más grandes reliquias de la Cristiandad. Llegó a San Juan dela Peña en 1071, donde permaneció hasta 1399.

01. El Santo Grial que se conserva en la Catedral de Valencia. O Sangrial alzato en a Catedral de Balenzia

Antes de llegar el Santo Grial al Monasterio, se había enviado desde Roma por el clérigo Lorenzo –hoy patrón de Huesca- al Monasterio de Loreto, después debió pasar por la catedral de San Pedro el Viejo de Huesca, la Cueva-Ermita de Yebra de Basa, el monasterio de San Pedro de Siresa, la iglesia de San Adrián de Sasabe y la Catedral de Jaca. El prestigio que aportaba aconsejó ubicarlo en el monasterio de San Juan dela Peña atrayendo así a los peregrinos del vecino camino de Santiago.

En 1399 el rey Martín I se llevó el Cáliz Sagrado al Palacio de la Aljafería de Zaragoza y, después de pasar brevemente por Barcelona, se trasladó en 1424 hasta donde está hoy: la Catedral de Valencia. Curiosamente, con motivo del Centenario del rey Sancho Ramírez, en 1994 el Santo Grial regresará unos días a Jaca y San Juan de la Peña, igual que habría sucedido ya en 1959.

El rey Pedro IV de Aragón mandó hacer una crónica que abarcase la historia del Reino, desde sus orígenes condales hasta la muerte del rey Alfonso IV, en 1336. Estos notables textos históricos de la historia de la Corona de Aragón -los más antiguos que se conocen- suelen estar denominados como “Crónica pinatense” o “Crónica de San Juan de la Peña”. Existen tres versiones, la primera en latín, de antes de 1359, y de esta versión derivan otras -una en aragonés y otra en catalán- las dos entre 1369 y 1372.

02. Muestra de la Crónica aragonesa de San Juan de la Peña. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Plana d´a Coronica aragonesa de San Chuan d´a Peña

Muestran una parte de un capítulo de la Crónica de San Juan de la Peña(versión aragonesa).

 “…Todo esti regno dio en casamiento con su filla con las condiciones sobreditas. Et ya sea que li dies el dito Regno en casamiento, no empero renunciaua á la dignidad real, antes, de su vida fincaua rey et retenia porasi, la senyoria de todas las eglesias del su Regno et sobre los monasterios de San Saluador de Leyre, de San Iohan de la Penya et de San Victorian, et sobre todas las eglesias parrochiales, et mas appropriadament sobre San Per de Ciresa con sus pertenencias: diziendo estas parablas: «Maguerre yo dé a tu, el Regno, pero la mi dignidad real non lexo.» Et feitas todas las sobreditas cosas, el dito Rey uiuie algun tiempo en buena et sancta vida como rey y el dito noble Conte de muitos treballos en el Regno lo escusaua et lo rigió bien, assin como cosa propria suya et herencia, et guardó toda aquella honor et reuerencia al dito Rey, como fillo á padre deue fazer, tanto que, nunca disension fué entre ellos auida, et finó en la ciudad de Huesca en dignidat real, anno Domini M.C.XXXVI. Pero recibió et tornó al abito de San Benedito á la muert, en el qual era profeso en el monasterio de San Ponz de Tomeras: et los sus capellanes ordenólos perpetualment seer beneficiados en la iglesia de San Pedro de Huesca et que diziesen las oras acostumbradas de monges negros, et huey en dia fazen aquel mismo officio los beneficiados que son allí; et fué enterrado en la dita iglesia de San Pedro en la capilla de Sant Bartholomeu; ys verdat quela tierra aquesti rey Don Remiro, dió á homenage al emperador de Castiella Don Alfonso, ys assaber: Çaragoça, Calatayud, Darocha, Taraçona, et sus pertinencias, porque la senyoriasse que nueuament yera adquirida de infieles, ya non querió rendir aquella al dito Conte de Barchinona nin rendir de su vida. Empero en el tiempo de su fillo, Don Alfonso el que primero se intituló Rey de Aragon, et Conte de Barchinona, noble persona en todos actos de caballería, cobró la dita tierra de Aragon, la qual tenía el emperador Don Alfonso de Castiella á omenage, segun en la su crónica yes contenido…”.

03. Postal del Claustro Románico. Monasterio viejo de San Juan de la Peña. Año 1969. Postal d´o Claustro Romanico d´o Monesterio Biello de San Chuan d´a Peña

El escritor Benito Pérez Galdós, en su viaje hacia Ansó en 1894, pasó cerca de San Juan de la Peña y en sus Memorias lo denominó:“Cuna de la nacionalidad aragonesa”.

El novelista  y ensayista español Miguel de Unamuno definió San Juan de la Peña como “la boca de un mundo de peñascos espirituales revestidos de un bosque de leyenda”.

04. El claustro románico de San Juan de la Peña, al fondo M. Pérez y M. Martín. O claustro romanico de San Chuan d´a peña. Ta lo fundo M. Pérez y M. Martín

El también escritor Pío Baroja, después de haber visitado el claustro del Monasterio, escribía en su crónica:

“La primera mirada y el primer asombro es para la negruzca y rojiza peña, que arrancando de una de las alas del claustro, corta atrevida los aires de su gradual elevación hasta lanzarse más allá del ala opuesta, y cobija el recinto entero bajo su macizo toldo. Desde el corredor descubierto los ojos del cenobita no podían elevarse al cielo sin tropezar con la imponente mole, que semejante a Dios, según la disposición de ánimo y las ideas de cada cual, tan pronto para proteger amorosa, como amenazar irritada al monasterio enclavado en su seno.”

05. Monasterio Alto de San Juan de la Peña. Monesterio Alto de San Chuan d´a Peña

El médico aragonés Santiago Ramón y Cajal, mientras reposaba con su hermana Paula en el Monasterio Nuevo, intentando recuperarse de su tuberculosis contraída en Cuba, realizó a finales del verano de 1878 las primeras fotografías conocidas del Monasterio Viejo de San Juan de la Peña (él lo citaba como “Monasterio dela Cueva”):

06. Foto de Santiago Ramón y Cajal Año 1878. Claustro de San Juan de la Peña. Claustro de San Chuan d´a Peña. Afoto de Santiago Ramón y Cajal, de 1.878

“Cuando, de regreso del balneario, pasé por Jaca y me instalé con mi hermana en el monasterio nuevo de San Juan de la Peña, hallábame sumamente animado y con todos los signos de una franca convalecencia. Lo apacible y pintoresco del lugar; una alimentación suculenta formada de carne y leche; giras diarias por los bosques circundantes;

06a. Gran chimenea de la vieja Hospedería de San Juan de la Peña (Foto de Julio Soler, 1912). Chamineraza d´a biella Gospedería de San Chuan d´a Peña. (Afoto de Julio Soler, de 1.912)

interesantes visitas al monasterio de la Cueva, donde duermen su eterno sueño los antiguos monarcas de Aragón; excursiones fotográficas a los alrededores de la montaña y a la cercana aldea de Santa Cruz de la Serós, etc., acabaron por traerme, con la seguridad del vivir, el vigor del cuerpo y la serenidad del espíritu. Héteme, pues, reintegrado al cauce de la existencia con sus inquietudes y batallas. ¡Aún no era tiempo…!”

07. Postal del Monasterio de San Juan de la Peña y el Nuevo, al fondo Peña Oroel. Postal d´os monesterios Biello y Nuebo de San Chuan d´a Peña. Enta lo fundo, a Punta Uruel

Blas Castán, el admirado y famosísimo “botero de Ayerbe” les dijo a Migalánchel Martín y Armando Otero –en 1989 en Ayerbe- esta frase relacionada con San Juan de la Peña: “Dende que no’n hay flaires en San Juan de la Peña, no’n hay güenos mozos pu aquella redolada”.

Como ya han comentado en el capítulo anterior, el incendio de 1675 fue el decisivo para edificar, a unos cientos de metros más allá en alto, El Monasterio Alto o Nuevo de San Juan de la Peña dedicado a San Juan Bautista. La nueva situación, en la pradera de San Indalecio es más abierta, iluminada, llana y soleada. Está situado a 1.220 mts. de altitud y en plena sierra de San Juan de la Peña, divisoria de los ríos Aragón y Gállego. Le dicen San Indalecio en honor a ese santo, cuyas reliquias se conservaron en varios monasterios durante 800 años, reuniéndose los pueblos de la zona para celebrar la romería.

Los monjes estuvieron en el Monasterio Nuevo hasta que lo abandonaron después de la Desamortizaciónde Mendizábal, en 1835.

08. M. Martín y M. Pérez junto al Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña. M. Martín y M. Pérez chunto lo Monesterio Nuebo de San Chuan d´a Peña

De la pradera parte un bonito camino -con acebos, hayas, abetos, bojes y serbales- denominado Paseo de San Vicente (por una ermita que había, ya desaparecida), por el que llegan en pocos minutos al conocido “Balcón de los Pirineos”.

09. M. Martín y M. Pérez en el Balcón de los Pirineos. M. Martín y M. Pérez en o Balcón d´os Pirinés

Desde este mirador, orientado al norte, contemplan la Canal de Berdún, las cimas pirenaicas, los montes de Navarra y el Moncayo.

10. M. Pérez en el Balcón de los Pirineos. M. Pérez en o Balcón d´os Pirinés

Después de esta “histórica” mañana, marchan hacia la villa de Ansó.

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