3. Bestué. El último Gaitero

Juan de Campo le habla a M. Martín del último gaitero de Bestué, y de Sobrarbe. Se llamaba Juan Cazcarra Sesé, de casa Orosieta; le cuenta un hecho que sucedió en Bielsa: “Ta Bielsa pa os carnabals beniban el obispo de Balbastro y o gaitero de Bestué; s’en fuen toz a rezibir a ro gaitero y a l’obispo no querión beyer-lo ninguno”.

Respecto al gaitero Juan Cazcarra Sesé, quieren resumir unas cuantas líneas la relación de él con el instrumento musical:

Foto de Juan Cazcarra Sesé, gaitero de Bestué, Huesca (Foto Cortesa de Mario Gros). Afoto de Chuan Cazcarra Sesé, gaitere de Bestuere, Güesca (afoto por fineza de Mario Gros).

Aprendió a tocar la gaita yendo tres años de pastor en el monasterio de la Virgen del Pueyo de Barbastro. Juan Cazcarra recorrió toda la comarca tocando en las fiestas. Era acompañado a menudo por su hermano Joaquín –muerto en la guerra civil- y por otros gaiteros de Escuaín y Puértolas con gaita, o sólo clarín, y a veces con violín. Le gustaba mucho de acompañar cantos y a menudo cantaba -mientras tocaba la gaita en los “gozos”- en los estribillos, a la vez con gente del pueblo. Se recuerda, especialmente, una ronda conocida como el “baile d’as chiretas” o “ronda chireta”, un “cascabillo” – en el que los danzantes pasaban una pierna sobre una tinaja de vino- y una “Polca” cuya composición se la atribuían a él. En 1947, con el grupo femenino de danzas de Bielsa, se presentó en Madrid a un concurso estatal, consiguiendo el segundo premio.

Adjuntan un relato: dicen que le sucedió al gaitero una noche que volvía de tocar en las fiestas de un pueblo cercano:

“No se encontraba ya muy lejos del pueblo, cuando por las laderas próximas al camino se acercó un grupo de lobos: Juan Cazcarra echó a correr hasta una borda cercana al camino, subiendo al pajar, mientras los lobos lo rodeaban intentando saltar hasta él. Se quedó allí sentado durante un buen rato, sin que los lobos abandonaran; mientras tanto él los espiaba desde la ventana. Para espantar el miedo, decidió ponerse a tocar la gaita; en el momento, los lobos dejaron de saltar, se sentaron tranquilamente y se quedaron escuchándole hasta el amanecer, que al fin se marcharon”.

El gaitero Juan Cazcarra muere el 13 de diciembre de 1963, a los 82 años. Su gaita se encuentra hoy en depósito en el Ayuntamiento de Ainsa, y se ha convertido en el modelo de referencia de la gaita de boto aragonesa.

Bestué les ha gustado mucho, conserva el encanto típico de los pueblos pirenaicos con sólidas casas de piedra, ventanas y puertas labradas con escudos, tejados de losa y bonitas chimeneas, reflejando la adaptación del hombre con el entorno desde tiempos lejanos.

Saliendo hacia el Valle de Vio –por encima del cañon de añisclo- se equivocan de carretera y entran en una pista estrecha y de suelo con muchas piedras, que empeora cuanto más avanzan, con más piedras, baches y socavones. Se ven bien apurados para poder dar la vuelta, pero al fin- salen enteros los tres, (los dos y el coche).

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