4. Datos Históricos

Antes de la llegada de los romanos, varias tribus vivían en estas tierras, destacando la de los Ilergetes, que en la lucha contra los celtíberos hacen de Graus su capital. La presencia romana estaría demostrada por las excavaciones hechas en los entornos.

Alrededor del año 1000, a pocos km. al norte de Graus se situó la frontera entre los musulmanes de la Barbitaniya -con capital en Barbastro- y los cristianos, desempeñando Graus una significativa función defensiva con la construcción de una muralla y de un importante castillo árabe, del que quedan escasos restos en lo alto de la Peña del Morral. Sin embargo, cuando los cristianos logran superar las dificultades de los moros, Graus va a ser la primera población importante codiciada y puerta abierta a las amplias llanuras del Somontano.

La Baslica de la Virgen de la Peña y la Peña del Morral en Graus. La Basilica de la Birchen de la Peña y la Peña´l Morral en Graus

En 1063, descendiendo desde el Monasterio de San Juan de Pano, el rey aragonés Ramiro I, en su intento de conquistar la villa –enfrentado al rey Al-Muqtadir de Zaragoza- muere en el Campo de Zapata, a los pies de la muralla de Graus; la plaza es defendida con tesón, para lo cual cuentan con ayuda del infante don Sancho II de Castilla –hijo del rey Fernando I- y varios caballeros, entre los que al parecer se va a encontrar un joven Cid Campeador.

Muerto Ramiro I, es su hijo Sancho Ramírez, quien consigue su definitiva conquista en el año 1083, incorporando Graus al nuevo reino de Aragón. Como la villa queda bastante despoblada, el rey le otorga una Carta de Población y la dona al monasterio de San Victorián de Asán, de Sobrarbe, al que pertenecerá largos años. En 1428 Alfonso V ordena que sus vecinos disfruten de los privilegios del Reino de Aragón. El poder temporal sobre la villa –a través de un arbitraje- pasa al conde de Ribagorza en 1480. Así, Graus entra en la Edad Moderna como feudo de la casa de Villahermosa.

A fines del siglo XVI se producen desórdenes contra el Conde de Ribagorza, don Martín de Gurrea y Aragón instigados por la corona que desea recuperar su poder sobre el condado. Los grausinos se ponen del lado del Conde pero los monarcas de la casa de Austria recuperan la plena autoridad sobre el Condado de Ribagorza. En 1633, Felipe III (IV de Castilla), concede al justicia de Graus la jurisdicción civil y criminal, como igual la habían tenido antes los antiguos Justicias de Ribagorza.

En el siglo XVIII, Graus se afianza como centro más industrial y mercantil que agrícola, con tres ferias anuales y los mercados semanales de los lunes, confluyendo el comercio comarcal; se fabrican cuchillos, batanes hidráulicos y tiendas de caldereros y cordeleros. En el siglo XIX y durante la guerra de la Independencia, Graus es tomada por los franceses y en las guerras carlistas también hay enfrentamientos en la localidad entre absolutistas y liberales. A finales del siglo XIX se produce una importante emigración de grausinos y ribagorzanos a Francia, igual que en la segunda mitad del siglo XX, pero en la actualidad la población empieza a volver a resurgir.

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