12. La Morisma

16-9-1985. Duerme de maravilla hasta media mañana y, como en la vivienda le hacen el favor de guardarle el equipaje hasta la hora del autobús, se encamina tranquilamente por la villa para comer pronto y coger buen sitio en las gradas instaladas en la plaza medieval, donde representarán la Morisma.

Los reyes moros y su séquito en la Morisma de Ansa. Os rais moros e lo suyo siguizio en a Morisma d´A Insa.

Este espectáculo popular conmemora cada dos años -el domingo más próximo al 14 de septiembre- el drama histórico que narra la leyenda de los hechos acaecidos en esta villa en tiempos del rey Garci Ximeno. El año 724, el monarca se reunió en San Juan de la Peña con 300 caballeros cristianos, proclamando batalla contra los musulmanes en el monte de Arbe. Con la ayuda de la aparición milagrosa de una cruz de fuego sobre carrasca del Arbe -de ahí vendrá el nombre de Sobrarbe y su escudo- Garci Ximeno conquistará la villa y se proclamará rey de Sobrarbe. Más tarde, este escudo formará uno de los campos del escudo de Aragón.

Inicio de la lucha entre moros y cristianos en la Morisma de Ansa. Empieze de ra luita entre moros e crestians en a Morisma d´A Insa.

La documentación más antigua sobre la Morisma que se ha podido encontrar hasta ahora es del siglo XVII. Es un Fuero de las Cortes de Aragón reunidas en en 1678, en el que otorgan una subvención de 10 libras jaquesas anuales al espectáculo. Más adelante, estas ayudas desaparecen y pasarán periodos de olvido como en este siglo, que no se interpretó desde 1921 hasta 1970.

Los textos antiguos transmitidos oralmente se recuperaron, sirviendo de base de la recreación de la obra, incorporando año sin otro temas de actualidad, noticias y personajes de la comarca. Este año la novedad ha estado en la interpretación del grupo folclórico “Estirpe de Aragonia” y la creación de los dichos de Jánovas y Plan, éste último, contado por una mujer. La Morisma está hecha en verso irregular con una duración aproximada de hora y media, y participando unos 300 vecinos del pueblo y la comarca.

El Cántico a la Cruz ejemplifica la victoria de los cristianos en la Morisma de Ansa. O \"Cántico a la Cruz\" exemplifica ra bitoria de ros crestians en a Morisma de L´Ansa.

Se inicia el diálogo entre los embajadores, y la parte de los dichos pronunciados por representantes de los ejércitos. Pronto saben los cristianos que la victoria va a ser de ellos, pues la carrasca colocada en el centro de la plaza emerge una cruz de fuego. Ejecutan al rey moro y seguidamente cantan un himno; aparece la reina mora pidiendo perdón, al tiempo que se convierte cristiana. A continuación alaban a la Cruz. El espectáculo concluye con la intervención del pastor, que da la despedida.

En el transcurso de los años la lengua aragonesa casi está desaparecida de la representación. El aragonés predominaba sobre el castellano en los diálogos hasta este siglo, ahora sólo se emplea alguna palabra o frase en los dichos, como por ejemplo:

….”porque una vez as polseras / me arrancaron de o tozuelo. / Allí, todos son cobardes; / para trebajar, muy buenos, / pero para las batallas, / fuyen como los conellos, / en encararles a escopeta / callan como los borregos; / si no, que lo digan as truchas / dalli salto do reguero. / Allá todos somos probes, / no tenemos un dinero, / menos que el señor Coronas, / que es un grande pecetero…. /

“Señor, yo soy de a Fueva, / que está bajo de o pedero, y vengo muy obediente / a ejecutar tus decretos, / y tengo que suplicaros / que matéis los sarracenos, / que pues no comen tocino / ni despachamos un puerco. / Que no ignore vuestra Alteza / que todo nuestro comercio / es o trato de os latons / y no tocamos un sueldo. / Es tierra muy miserable; / no se crían, sino cerdos, / y os que son de a mía ley, / se fan muy grandes y buenos / y de a manada que vendo, / un rial más por lo menos. / Si en ez de menester Vos, / buena manada en tiengo, / que en feria de Tierrantona / correba poco el dinero / pero a truca de mentiras / todo se despachó luego, / porque éstas nunca faltan / en ser pobre o terreno. / Miráis si dais las batallas / que si no me entorno presto / a recullir os ganoz / para pan en este invierno”.

Alrededor de la Morisma gira el folclore, las fiestas y costumbres que nunca se han dejado de hacer, como “La Carrera de las cucharas”. La leyenda dice que esta carrera la hizo un cristiano para comunicar a la reina el resultado de la batalla acaecida en Aínsa; tras lo cual la reina le dio una cuchara como agradecimiento. Este año vuelven a hacer el “Bautizo de los Moros”, en el que los reyes cristianos apadrinan a los musulmanes con una fiesta popular, invitando a toda la gente a rosquillas y vino.

Al terminar el espectáculo, M. Pérez va a recoger su equipaje a la casa donde ha dormido y se dispone a montar en el autobús de línea que le lleva, en primer lugar, a Barbastro. En este autobús entabla conversación con el viajero del asiento contiguo. Se llama José Damián Dieste, y le cuenta que viene de recorrer diversos pueblos pirenaicos, recopilando bastantes frases, adivinanzas, dichos, apodos y refranes populares. Continúan el viaje hasta Zaragoza, siempre comentando cuestiones antropológicas y lingüísticas relacionadas con los pirineos aragoneses, percibiendo un aprecio mutuo, que se mantendrá en siguientes encuentros.

RESUMIENDO: Este viaje ha sido bastante atípico, pues M. Martín –como ya estaba previsto- no ha podido hacerlo íntegro, aunque han aprovechado muy bien el tiempo en las fiestas de Graus con un sugerente turismo cultural, musical y lingüístico; y en menor medida, pero también de un indiscutible interés, el espectáculo de la Morisma en Aínsa.

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