6. Híjar

Híjar (en árabe: “altozano de piedra arenisca”) es conocida por los romanos con los nombres Arse y Darse. Se encuentra a 150 km. al noreste de Teruel capital, a 291 metros de altitud junto al río Martín. El casco urbano se asienta escalonadamente en la cuesta de un monte. Tiene unos dos mil habitantes, dedicados principalmente a la agricultura y el ganado porcino y ovino.

Las fiestas patronales son para el 21 de agosto y su fiesta más famosa es –como en Alcañiz- la Semana Santa, con la celebración del Tambor y el Bombo. La de Hijar, es posiblemente la más antigua y tradicional, como lo demuestra al estar declarada “Fiesta de Interés Turístico Nacional”.

En la medianoche del Jueves Santo se hace “la rompida de la hora” en la Plaza España, un momento emocionante e inolvidable, en el que más de mil personas vestidas con túnicas negras tocan a la vez sus tambores: Hasta la tarde del Sábado Santo los tambores y bombos no dejan de sonar estruendosamente por todas las calles de Híjar, en procesión o en cuadrillas. Esta costumbre se remonta al 1519 cuando Luis Fernández de Heredia, cuarto Duque de Híjar, encarga a los franciscanos la tarea de organizarla según el acto católico. Anteriormente, las gentes se reunían vistiendo sayal negro, la cara tapada y tocando cacharros ruidosos –carraclas, matracas, etc.- como protesta por la muerte de Cristo.

A los de Híjar les dicen “rabinos”, y tienen estos dichos referidos al mote y a los de varios pueblos cercanos:

“En Castelnou, aliagueros

por necesidad lo son.

Y en Híjar rabinos

y cheches en Obón”.

“Los de Híjar son rabinos,

los de Urrea cañiceros,

Albalate sompreñaus

y Ariño los farineros”.

“En Obón revuelan cheches,

en Alloza la cuchara,

los gitanos en Oliete

y en Híjar las chicas guapas”.

“En Hijar hay un convento

con portal de tres arcadas,

en Samper Santa Quiteria

que quita el mal de la rabia,

en la Puebla buenos mozos

para tirar a la barra”.

La villa de Híjar fue conquistada por Galín Jiménez, señor de Belchite, en tiempos de Ramón Berenguer IV, regente de la Corona de Aragón. Jaime I incorporó Híjar al Reino de Aragón a cambio de Tierga, en 1267; legando la Baronía a su hijo D. Pedro Fernández de Ixar. En 1483 los Reyes Católicos elevan el señorío de Híjar a la categoría de Ducado.

En esta comarca fue mayoritaria la población de moriscos hasta su expulsión a principios del siglo XVII, que fue repoblada por gentes originarias –sobre todo- de los pirineos aragoneses.

En el paseo por Híjar observan que hay tres barrios bien diferenciados con huellas del pasado: el musulmán (“la Parroquia”), el judío (“San Antón”) y el cristiano (“la Villa”).

En el barrio morisco de la Parroquia destacan sus callejuelas y la Plaza con la capilla de la Virgen de Arcos o Magdalena, de estilo mudéjar.

La judería se entra en el barrio de San Antón, con la plaza y calles del Azaguán y Jesús, para llegar a la ermita de San Antón, antigua sinagoga hasta que fueron expulsados los judíos en 1492.

En el barrio de “la Villa”, el más cercano al río Martín, sobresale el palacio barroco del barón de Ara y el Ayuntamiento con su Lonja; desde aquí se asciende hasta la iglesia de Santa María y los restos del antiguo Castillo de Ixar, del siglo X.

Iglesia Parroquial de Santa Mara de estilo mudéjar en Hjar.  Ilesia parroquial de Santa Mara d´estilo mudéxar, en Íxar

En una calle se encuentran con unos viejos y una mujer con los que entablan conversación sobre motes, topónimos, dichos y palabras aragonesas habladas en la villa.

Uno de ellos les dice: “yo soy mesache”, aclarando enseguida, que es de la familia de “los Mesaches”. La palabra que más les choca es “zipizero”, (ciprés) y otras interesantes son: farina (harina), zagal, (joven) falz (hoz), astral (hacha) y finollo (hinojo) que (recordaban que la decían de jóvenes); las terminaciones de los adjetivos los hacen en –ICO.

Desde Híjar van a ir al último destino del día: el viejo pueblo abandonado de Belchite, que se encuentra en la provincia de Zaragoza, a 38 km. de Híjar por la carretera A-1307.

Anuncios