1. Datos Generales

HECHO Y SIRESA DEL 5 AL 7 DE SEPTIEMBRE DE 1983

El objeto principal de este viaje es conocer en su sitio la lengua utilizada por los vecinos de la Villa de Echo, el Cheso, variedad del aragonés de esta zona del pirineo occidental de la provincia de Huesca; como así mismo la arquitectura tradicional, su cultura y sus gentes.

Salen de Zaragoza en autobús con destino a la villa de Echo, situada en el pirineo aragonés a 100 km. al noroeste de Huesca. Van con ilusión de ver el lugar, relacionarse con los chesos y sobre todo conocer su lengua.

Echo se encuentra a 800 metros de altitud, teniendo como fondo la montaña gris de Peñaforca de 2.340 m.de altura. La población está rodeada de abundante vegetación como abetos, pinos, fresnos, robles, bojes; y de chopos junto al río Aragón Subordán (afluente del Aragón). Es una villa de más de 1.000 habitantes que vive de la madera, ganado, comercio y agricultura.

Tiene una arquitectura popular impresionante, la piedra cara vista, la teja de arcilla plana, sus balconadas, y las bonitas y grandes chimeneas troncocónicas, algunas con más de 200 años, hacen de Echo un lugar digno de visitar.

Vista general del pueblo de Echo. Bista cheneral de la Billa d´Echo

El valle de Echo fue cuna del reino de Aragón. Empezó siendo condado de Aragón por el año 830 y dicen que es probable que naciera aquí Alfonso I el Batallador, iniciando la Reconquista, llegando a Zaragoza y ocupando el trono de Aragón y Navarra. Veremundo Méndez, el gran poeta cheso, ya lo glosaba en una de sus poesías:

“En do estié lo gran palacio
del rey Alfonso primero,
allí s’ha feito la casa
Inazio de lo Ferrero”.
Casas del pueblo de Echo, en primer término el r�o Aragón Subordán. Casals de la Billa d´Echo, en primer plano lo Subordán

En Echo (del vascón Etxa: casa), buscan sitio para dormir y encuentran una habitación que alquilan en la calle Mayor. Dejan el equipaje y se introducen en materia, dan un paseo y cenan en el bar “Subordán”. Aquí tratan de oír el cheso, pensando que al día siguiente puedan conversar con más tranquilidad. De este rato en el bar salen contentos de lo que han escuchado, ya que han empleado mucho vocabulario aragonés y/o cheso, pero sobre todo, esta noche en la habitación no han parado de practicar utilizando en todo momento el artículo cheso “lo”, en vez del castellano “el”.

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