4. Dichos

EXCURSION A AYERBE EL 2 DE OCTUBRE DE 1983

A los de Ayerbe les dicen carnicrabas; hay dos teorías respecto. Una es que un rebaño de cabras que bajaban de la montaña se instaló en Ayerbe y se comió todas las viñas del Saso. El Ayuntamiento les exigió a los pastores pagar el destrozo, y al no poder, el pueblo se quedó las cabras, y todas las carnicerías del pueblo repartieron carne de cabra una buena temporada.

Otra teoría dice que antiguamente, los vecinos tenían cada uno su propio rebaño de cabras, pues no hacían dula, y perdían mucho tiempo del día en llevarlas al monte y cuidarlas; de aquí surgió el apodo.

Migalánchel Mart�n en la plaza de Ramón y Cajal del pueblo de Ayerbe. Migalánchel Mart�n en a plaza baxa d´Ayerbe

Seguidamente, muestran algunas dichos y canciones referidos a Ayerbe.

“En Linás son gazaperos
donde mueren los generales;
en Ayerbe carnicrabas
con sus plazas y arrabales”.
“En Ayerbe buenos mozos,
en Losanglis, regulares;
en Piamorrera mocosos
y en Biscarrués los mejores”.
“La billa de Ayerbe tiene
cuatro santos en reliquia
San Miguel, Casbas, San Pablo
gloriosa Santa Letizia”.
“Virgen de Marcuello,
¡qué alta estás!
concédenos el agua
a los de Sarsa y Linás.
Y se oyó una voz potente y protestona:
-Y pa los de Ayerbe
¿no ha de haber una rujiadeta u qué?”

“Una albada te faré

no’n si se estará bien feita,

mañana la te pondré

por o forato d’a puerta”.

“¡San Nicolás! ¿En das u no en das?

¡ Sino en das, con perros y gatos allá morirás!”

“Biba Santa Luzía con a bota ya bazía”

Si quiés bier un
hombre atareau,
poca tierra y
muito ganau”.
“Tener más curvas que la carretera de Ayerbe”.
“Si paice o buco d’Ayerbe,
que no le quedan más que pitos y gorrons”.
Migalánchel Pérez en la plaza de Ramón y Cajal del pueblo de Ayerbe. Migalánchel Pérez en a plaza baxa d´Ayerbe

Desde la estación se dirigen al centro de la villa, pero antes entran en un horno-panadería para comprar y degustar las famosas y sabrosas tortas de Ayerbe.

Migalánchel Pérez y Migalánchel Martín preguntan a un vecino por D. Blas Castán; les comenta que estará seguramente en la plaza baja, o de Ramón y Cajal. Se dirigen hacia aquí y se lo encuentran leyendo el periódico y con el tenderete preparado para vender sus productos.

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